XX Aniversario “Los Dioses han llegado”

La noche del 26 de octubre de 2018 Madrid sólo se podía acceder a la sala Cool Stage si se mostraba un hacha. En la puerta se advertía sin contemplaciones: “Sin hacha no se pasa”, así que no era de extrañar que en las catacumbas donde se iba a recibir a los Dioses absolutos del metal, se encontrara uno con un mar de cuernos y de hachas. Estábamos allí con más ansias que nunca de verlos en acción ya que en esta ocasión se celebraba el vigésimo aniversario de su obra maestra: “Los dioses han llegado”. Pasadas las 21 horas una intro de Valkirias caldeaba aún más el ambiente de por sí caldeado como el picadero del mismísimo Satanás. Para recibir a las hordas metaleras a un lado del escenario se infló en un instante el muñeco hinchable de nuestro colega metálico, Mazinger, con su guitarra de flecha colgada y una descarga generosa de confetti bañó a las masas indignas de recibir a sus satánicas majestades que se presentaron en escena descargando “El barco de colegas”. La excitación de los congregados era brutal y la sala Cool Stage era demasiado pequeña para congregar a las huestes de Gigatrón que sin duda hubieran llenado el estadio del Atlético de Madrid tres días seguidos, pero así es la vida y sólo los más avispados tuvimos la inmensa fortuna de ver a esta formación más inmortal que Jordi Hurtado y Christopher Lambert juntos.

Si alguien creía que los siguientes temas iban a ser menos fuertes lo llevaban claro, porque el segundo en caer fue nada menos que la declaración de intenciones titulada “Soy duro”. Un auténtico sueño hecho realidad volver a ver una vez más a los dioses con sus cardados abundantes, sus pinturas de guerra, sus mallas de colores, sus paquetes abultados y sus pinchos anti-pijos. Prosiguieron con el ultracañero speed metal a tope de “Rebeldes de cuero” y para hacer más auténtica aún la interpretación satánica de “El poseso” Charly se colocó unos cuernos demoniacos sobre su testa, para después pasar al autohomenaje de “Gigatrón” y ceder posteriormente algo de protagonismo al público en “Touch me the guitar”, que canta, gime o gruñe, según el caso. El odio al pijo que se podía leer y sentir en las cartas que mandaban los lectores a la revista Heavy-Rock fue la inspiración para el siguiente tema: “Sufrirás”, se permitieron el leve descanso de la caña de “Tú eres mi veneno”, la imprescindible “El templo del metal”, la mitología germánica de “Valhalla” con piel de pijo y casco de cuernos incluidos, la incontestable “A mí sólo me gusta el rock” que comenzó con canturreos de Glamour intercambiados con el público pasando por la intro de “Fraggle rock” y la picante “Tetoishons and mejillions”.

A todos los que osan ni siquiera imaginar que Gigatrón se mofan del heavy metal, les callaron la boca con la sana colaboración nada menos que de Silver Solórzano, el cantante de Muro, para cantar abrazado a Charly Glamour como buen hermano metálico “La tierra del rock”. ¡Larga vida al heavy y larga vida a Gigatrón! No faltaron la rockurbanera “Rockandrollo” ni como no, la que le gusta hasta a las mamis “The peto el cacas”, que nada tiene que envidiar a la de los rubitos blandengues suecos, que arrancaron sonidos guturales de toda los asistentes a la sala para reproducir hasta sus punteos. También hubo espacio para la guitarra acústica de Dave Demonio que se arrancó con una interpretación de la apología de las drogas “Me chutaría” la cual desembocaría en un paroxismo eléctrico y metálico con cuernos en alto. El tema que los (escuálidos en comparación a Gigatrón) Manowar robaron a nuestros dioses, “Caballón”, fue recibido por las huestes del lugar con los puños sujetando las muñecas en alto en señal de poder absoluto (saludo que también se lo robaron a Gigatrón) y a grito pelao, rendidos al buen hacer de Charly Glamour, Dave Demonio, Johnny Cochambre y Kike Turulo.

Cumpliendo lo jurado con su propia sangre, Gigatrón añadieron del primer disco “Banderas de roña” y habían descargado así en directo su impecable disco debut, “El disco” con el que crecimos y nos fuimos haciendo duros y potentes. ¡Pero aún quedaba más!. “Tormenta de hostias (Hell can wait)” del disco “Mar de cuernos”, el clásico de siempre que hasta las nuevas generaciones se saben al dedillo: “Mazinger”, “Nigger of the balls”, que demostró que en el corazón con greñas de Glamour también hay un pequeño espacio para el funk y no podía faltar el himno “Apocalipsis molón” para el que subió a las tablas Yago González, conocido metalhead de Argüelles, tema también especialmente coreado. Para cantar “Papiro de aluminio”, Charlie Glamour se colocó el tocado funerario de faraón egipcio y “Viking bugui” hizo botar hasta al más pintado. El broche final de la descarga fue con la canción que los Twisted Sister robaran a Gigatrón “Heavy hasta la muerte”, y tras este sonó una vez más entre el público el cántico hooliganero que se repitió varias veces en la noche: “Este garito lo vamos a quemar”. No se les puede pedir más a unos Dioses con los que has crecido.

Crónica por: Miguel A.R.
Fotos por: Zule

 

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