Después de años yendo como público al festival más grande del Estado, Viña Rock, este año decidí vivirlo desde otro punto de vista, como prensa.

No sabía qué me iba a encontrar ni qué me esperaba los días que duraría el festival, por lo que antes de lanzarme de cabeza al otro lado, preferí ir al camping, como había hecho todos los años anteriores.

El viernes 27 ya estaba toda la zona de camping hasta arriba, era imposible poder encontrar un sitio cerca de la entrada al recinto, por lo que terminamos en la otra punta del camping, que pensé que daría exactamente igual, pues me pasaría la mayor parte del día dentro del recinto, ya me daría cuenta del enorme error que hicimos cuando teníamos que volver de madrugada con el frío que hacía hasta allí.
A la fiesta de bienvenida solo pude llegar a ver a Che Sudaka, que hicieron que todos comenzáramos el viña con más ganas de nunca; y a Funkiwis, el grupo valenciano nunca defrauda y se marcaron un conciertazo que nos dejaron a todos con los pelos de punta.

Nada más terminar el concierto de los Funkiwis me fui directa a la tienda de campaña, pues me esperaba un sábado de lo más entretenido.

Sábado 28 de abril

La jornada del sábado se levantó con buen pie, parecía que, a diferencia del año pasado no iba a llover, aunque eso no quitaba que fuéramos a pasar un frío increíble pues, la primera noche en la tienda de campaña tuve que dormir con dos sacos del frío que hacía.
Al ser el primer día, la entrada al recinto estaba a rebosar, por lo que llegamos en mitad del concierto de Muerdo, mientras el murciano presentaba las últimas canciones de su nuevo álbum “La mano en el fuego”, minutos más tarde nos acercamos a ver a Josetxu Piperrak, con la suerte de que pudimos escuchar la mítica canción “Kualkier día” o “Gora Sartaguda”, que ya dio pie a lo que iba a ser un gran festival. Acto seguido, teníamos una cita obligatoria con Vendetta, ya que hacían una actuación de despedida aprovechando también su décimo aniversario, ¡echaremos de menos ese ska que nos pone los pelos de punta!

Continuó la tarde con los Porretas, que tuvieron una cita con su público habitual y todos aquellos que no se quisieron perder canciones como “Marihuana” o “Resistiré”, temas que todos se sabían de memoria y se veía la motivación tanto del público como del grupo desde lejos. Los madrileños tocaron otras canciones como “Hortaleza” o “La última generación”.

Justo después, nos esperaba Toundra en el escenario de Villarrobledo, con un rock instrumental, presentaban su nuevo disco “Vortex”. Sin embargo, al comienzo de la sesión había escasez de gente, que ya se fue llenando más tarde, hasta que, finalmente, un público más amplio pudo disfrutar de un metal sin micrófonos. A pesar de ello, tuvieron que combatir con una mala sonorización.
A “Segismundo Toxicómano” lo tuvimos que escuchar desde la zona de restauración, pues a las 21:30 ya empezaban a sonar las tripas. Y si no fuera porque nos pasamos allí el día metidos y por la necesidad de comer, no habríamos ido a cenar allí, ya que los precios se disparan en situaciones como estas. Pudimos escuchar “En este infierno”, “Gaupasa” o “Perros” mientras esperábamos en la cola del puesto. Por desgracia no pudimos verles, y solo van a hacer 5 conciertos más este 2018.

Llegamos al escenario Negrita donde empezaban los Txarango, destacando a una gran mayoría de jóvenes entre el público. Todo parecía que iba viento en popa hasta que empezamos a notar como caían las primeras gotas del festival. No faltaron temas como “Som riu” o “El tren del tems”. Aun así, hubo tiempo para que leyeran una carta de Jordi Cuixart desde Soto del Real.

Después del concierto de los catalanes, que habían dejado el listón muy alto, nos quedamos por la zona para escuchar a los Boikot en el escenario de Negrita. Todos los presentes esperábamos que fueran a tocar las mismas canciones, como llevan haciendo en muchos de sus conciertos. Eso hicieron, tocando temas como “Sin tiempo para respirar”, “Inés”, “Bajo el suelo” y “Skalasnikov”. Pero además, nos presentaron un tema nuevo, “Hablarán las calles”, dedicado al Partido Popular “no con el corazón, sino con el culo”, concretamente a Cifuentes y a Eme Rajoy, para ello salieron con un puñado de banderas de los papeles de Bárcenas.

Acto seguido no nos podíamos perder a Oferta Especial, grupo que había conocido hace pocos meses y que me había dejado un buen sabor de boca. Aunque todavía no me he aprendido las canciones del grupo, estuve saltando al ritmo del ska durante todo el espectáculo.

Para nosotros la noche terminó con Reincidentes, quienes tocaron temas de su último trabajo “Vergüenza” (2017). Por otra parte, tocaron clásicos como “Grana y oro”, “Ay Dolores” o “Un día más”, que les ha acompañado a lo largo de su trayectoria.

Domingo 29 de abril

El domingo parecía que iba a cambiar la situación del tiempo. A lo largo de la mañana pasamos por un cielo nublado e incluso estuvo granizando durante unos minutos, ya se veía venir que existía la posibilidad que lloviera durante todo el día, aunque al final solo fueron rachas.

Esto permitió que entráramos al recinto con las mismas ganas que el día anterior, nos esperaban unos grupazos durante todo el domingo. Por desgracia, con el cambio de tiempo tuvimos que arreglar varias cosas en el camping, y no pude llegar a ver a Los Benito, y si me dio tiempo a llegar a Russkaja fue porque empezaron con retraso, lo que hizo que no pudieran hacer todo el concierto pues, cuando tenían que terminar, continuaban hablando y les tuvieron que apagar el micrófono. Otro de los problemas que tuvieron fue que en medio del concierto al batería se le cayó un plato que tuvo que recoger una persona de organización mientras continuaban tocando. Pese a todo es to, para mi este grupo es increíble, con ellos se puede aprender a hacer un pogo de verdad en la canción “Traktor” y, aprovechando las covers que hacen, tocaron “Wake me up” dedicado al difunto DJ Avicii, con un ritmo más de ska.

Continuamos viendo a las 19:30 a Kaotiko, un concierto con muy buen rollo entre los viñarrockeros, pudiendo escuchar canciones como “Otra noche”.

Nos quedamos cerca de la zona para ver en el escenario de Negrita a los Trashtucada, presentando temas de su nuevo disco “Quien dijo miedo”, alternando con canciones con viejos éxitos como su mítica canción, “De Festi? Vale”, que todos pudimos cantar al unísono. Tras ellos continuamos nuestra tarde con Desakato, donde había mucha aglomeración cerca del escenario con todos aquellos que querían coger a Pepo cuando se tirara encima del público, que además, por sorpresa, decidió tirarse al principio del concierto. Junto a él, decidió sumarse Pablo con la guitarra. Comenzaron el concierto con “Humor negro”, tema de su nuevo disco “Antártida” (2018). Continuaron con otros temas como “Octubres rotos”, y “Cada vez”.

Rulo y la Contrabanda nos esperaba en el escenario de Negrita. Desde el público, la gente parecía que iba un poco a su rollo, pero queriendo escuchar de fondo al cántabro. Aunque empezó a calentar un poco la noche con temas como “Noviembre” o “Por verte sonreír”, haciéndonos cantar al unísono con “Pa’qui pa’lla” antes de volver a canciones como “32 Escaleras”.

A las 00:00 decidí ir a cenar, y después de mi opinión del día anterior, salí del recinto, así que el siguiente concierto que vi fue La Pegatina, mojándome con su lluvia de confetis desde el momento cero. Aprovecharon la cita para presentar canciones de su nuevo disco “Ahora o nunca”, que continúan presentando por todo el mundo. También tocaron temas que les lleva acompañando tiempo como “Lloverá” o “Maricarmen”. El concierto de La Pegatina estuvo hasta arriba, seguramente la vez que más lleno estuviera después de 8 años tocando en el festival.

Lunes 30 de abril

Ya llegó el último día del festival, pero nos esperaba un día lleno de grandes conciertos.

Mi primero del día fue El niño de la hipoteca, donde no me esperaba que fuera a haber tantísima gente. Al no llegar a tiempo, me sorprendió ver al niño con una guitarra eléctrica en vez de con una acústica, más tarde me explicaron que se le había roto la guitarra y le habían tenido que dejar la eléctrica. Disfrutamos de temas como “Romeo y Julieta”, “Mo novia de 2ºB” o “La más bella”.

El siguiente escenario en el que me encontré fue en Villarrobledo escuchando a Def con dos. Por desgracia tuvieron varios problemas con el sonido, lo que hicieron que llegaran a desaparecer del escenario durante varios minutos.

Acto seguido fui al escenario Poliakov a ver a los Riot Propaganda, que espero que, aunque terminen este año, pueda volver a verles en otra ocasión. Los Chikos del Maíz y los de Habeas Corpus hicieron que los viñarrockeros presentes saltaran durante todo el concierto con sus reivindicativas canciones, como fueron “Plata o plomo”, “Cambiarlo todo”, “El miedo va a cambiar de bando” o “Bienvenido al paraíso”.

Desconfigurado el equipo de sonido fuimos a ver a Stravaganzza, pero nos tuvieron como una hora de pie esperando a que aparecieran en el escenario de Villarrobledo. Cuando por fin saltaron a escena, apenas quedaban 25 minutos, que al final fueron bien aprovechados y la banda supo cómo mejorar la situación por la que habían pasado, con temas como “Dios”, “Pasión”, “Miedo” o una cover muy emotiva que hicieron de Mecano “Hijo de la luna”. Terminaron con Requiem, dejando al público con buen sabor de boca.

Iba a ser una noche muy entretenida entre demasiado gentío, ya que era el día en el que tocaba el grupo que muchos llevaban tiempo esperando, habiendo situaciones en las que habían ido a Villarrobledo precisamente para no perderse la cita con los de La Raíz. Entre humo y luces verdes aparecieron los valencianos con miles de gritos y silbidos por parte del público. Hicieron un repaso con varios temas de su último trabajo, con el que llevan varios años presentándose en los escenarios. Esta vez sería la última vez que les viéramos en el Viña, y último año que les podemos ver en cualquier otro sitio, al igual que los de Riot, espero volver a verles en unos años.

Comenzaron su concierto con “Entre poetas y presos”, “Borracha y callejera” y “La voz del pueblo”. Como me esperaba, había tantísima gente en ese momento, que llegué a ver casos en los que seguridad tuvo que sacar a algunos de los presentes por el agobio.

Continuaron con canciones como “Jilgueros”, “Por favor”, “Rueda la corona” o “Nos volveremos a ver”, tema elegido para terminar el concierto.

Al lado del Poliakov donde había tocado La Raíz me esperaban los Dubioza Kolektiv, uno de los grupos que más ganas tenía de ver en esta edición, por el buen rollo que transmiten con su música. El poder ir al concierto se me complicó mucho ya que era difícil convencer a la gente de que se quedaran por el recinto, pero por suerte conseguí convencer a amigos que al final me lo acabarían agradeciendo, además de juntarnos con otros compis de prensa.

Como es ya costumbre, aparecieron con sus uniformes amarillos y negros, e hicieron que bailáramos sin parar con sus ritmos de ska, punk y folklore proveniente de Bosnia.

Después de ese conciertazo decidí descansar un poco hasta que llegaran los chicos de Zoo en el escenario Negrita, este sería el último concierto del Viñarock 2018, que nos acompañó con un frío que se metía en los huesos y con escasa voz ya para algunos, pero con muchas ganas de continuar la fiesta. Empezaron fuerte para que nos calentáramos con “Corbelles”, repasando otros temas como “Estiu”, “Impresentables”, y más éxitos de su último disco “Raval”.

Y así es como terminó una gran edición en la que nos pudimos encontrar de todo, desde los enormes cambios meteorológicos hasta los enormes grupazos que como año tras año pasan por el festival. Sin embargo, yo no pude ver a todos los que me hubieran gustado, pues me quedé con ganas de ver Warcry, los Sexy Zebras o Búhos.

Crónica por: María Tejedor
Fotos por: Mikel Masa

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