Hay conciertos que terminan con un bis. Otros, con un saludo rápido y las luces encendiéndose. Y luego están los que terminan convirtiéndose en una fiesta de cumpleaños. Eso fue exactamente lo que ocurrió el pasado sábado en Revi Studio, donde Megara celebró su décimo aniversario con un concierto acústico que fue mucho más que un repaso por su discografía. Fue una conversación con quienes han acompañado a la banda durante estos diez años.
Desde los primeros acordes quedó claro que la noche no iba a seguir un guion rígido. Entre canción y canción, Kenzy y Rober, fueron desgranando recuerdos, anécdotas y curiosidades de cada etapa del grupo. Hablaron de los comienzos, del significado de «Siete», de las dificultades durante la producción de «Truco o Trato», del Benidorm Fest, de videoclips grabados casi de manera improvisada y de cómo una mesa de cuarenta euros se convirtió, sin querer, en una de las protagonistas de «Bienvenido al Desastre».
La cercanía del formato acústico permitió descubrir otra faceta de Megara. Lejos del espectáculo eléctrico al que acostumbran, demostraron que las canciones siguen funcionando cuando únicamente quedan las voces, las guitarras y las historias que las rodean.
Pero el concierto era solo una parte de la celebración.
La tarde comenzó viajando al origen de la banda. Siete fue el punto de partida del repertorio, un guiño al primer disco, inspirado en los siete pecados capitales. Entre bromas recordaron que la primera canción que compusieron fue en inglés, idioma en el que dieron sus primeros pasos antes de encontrar definitivamente su sonido.
El recorrido continuó con temas de «Aquí Todos Estamos Locos», repasando aquella etapa en la que incluso el nombre del disco acabó tatuado en inglés en el cuerpo de Rober, por Kenzy.
Con «11:11» el ambiente cambió. En acústico, la canción adquirió una cercanía distinta, dejando que las voces tomaran el protagonismo. Nadie imaginaba que, volvería a sonar de una manera muy especial.
También hubo espacio para «Bienvenido al Desastre», una de esas canciones que ya lleva incorporada su propia historia. Mientras sonaban los acordes, recordaron el rodaje del videoclip: tres días encerrados en una casa, un plano secuencia para el final y una mesa que debía romperse… aunque no exactamente de aquella manera. La improvisación hizo que todo saliera mejor de lo previsto y, desde entonces, bromean con que llevan años destrozando mesas de cuarenta euros compradas en Carrefour.
Después llegó «Arcadia», tema del que hablaron con especial cariño. Comentaron que más de una vez les han dicho que son «los Amaral del metal», una comparación que recibieron entre risas y sin darle demasiada importancia.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando interpretaron la versión de «Mujer contra mujer», de Mecano. Antes de empezar. Después lo definieron como una de las canciones más bonitas escritas en España y una pieza imprescindible cuando llega el Orgullo.
—«No me olvido de las letras canciones… me distraigo analizándoos a vosotros», fue otras de las confesiones que nos dejó la vocalista
El concierto siguió mezclando canciones con conversaciones. Hablaron de «Hocus Pocus» y recordaron su paso por el Benidorm Fest.
El cierre del concierto llegó con «Año Cero», dejando la sensación de que el viaje por estos diez años estaba completo. O eso parecía, porque al terminar la música comenzó la auténtica fiesta de cumpleaños.
La banda había preparado varios juegos para compartir el aniversario con el público. A través de un código QR se podía participar en un concurso de preguntas sobre la historia de Megara, mientras que otro invitaba a enviar chistes con un único objetivo: conseguir hacer reír a Kenzy o a Rober. El momento de las preguntas, fue divertido, algunos obtuvieron varios puntos, otros se quedaron en negativo. Yo misma me quede con -2 puntos, hasta que llegó el momento del chiste, hubo risas y me quede en 0 al obtener 2 puntos.
La sorpresa final llegó desde el público. Un chico levantó la mano y preguntó si podía cantar «11:11» junto a Kenzy y Rober. No hubo protocolo ni preparación. Simplemente le hicieron un hueco y la canción volvió a sonar, esta vez con un invitado inesperado sobre el escenario.
Y aún quedaba un último regalo. Aria decidió interpretar «Arcadia», poniendo el broche a una tarde en la que las canciones fueron importantes, sí, pero en la que lo mejor fue comprobar que, diez años después, Megara sigue teniendo la misma capacidad para convertir un concierto en una reunión entre amigos.
Crónica y fotos por: Marta GPaniego
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