La XVI edición del festival colgó el cartel de “no hay entradas” y reunió a miles de personas durante dos jornadas que volvieron a demostrar que otra forma de hacer festivales es posible.
Béjar volvió a convertirse durante dos días en punto de encuentro para los amantes del rock, el punk, el ska y la música en directo para celebrar la XVI edición del AbejaRock; 31 de julio y 1 de agosto, dos días que pasarán a la historia del festival después de alcanzar un nuevo récord de asistencia y colgar el cartel de “no hay entradas”.
Un éxito de público que confirma el crecimiento de un festival que conserva precisamente aquello que lo hizo diferente desde sus comienzos: cercanía, autenticidad, precios populares, trabajo voluntario y un fin completamente solidario.
Desde primera hora del viernes, el Recinto Ferial de Béjar empezó a recibir público llegado desde distintos puntos de España, avecinando una primera jornada que terminó de confirmar lo que ya anticipaba la venta de entradas: el festival estaba ante una de sus ediciones más multitudinarias.
Gautxori tuvo la responsabilidad de abrir el escenario, con bastantes asistentes desde primera hora, con temas como «La Tormenta» o «La Prospe». Después, XpresidentX, volvió a pisar el festival para dar un buen repaso de punk y actitud, y, de verdad que, para cuando sonó «Republic Enemy», ya habitaba una sensación de doce de la noche, por festividad y hermandad. Manifa tomó el relevo y no dio tregua con «Cristales Rotos» e «Incendiaremos la Noche», entre otros.
Al caer el sol, la banda madrileña Biznaga dio un bolo repleto de electricidad, como viene haciendo en esta gira en la que no han parado: «El entusiasmo», «La gran renuncia», «Madrid nos pertenece»… conciertazo. La recta final quedó en manos de Periferia, que mantuvo la intensidad de una jornada ya completamente lanzada, diademas de abejita y buen rollo mediante, y Maldito Matas, encargado de prolongar la fiesta hasta bien entrada la madrugada.
Pero, desde hace unos años, en el AbejaRock el sábado empieza mucho antes de que se abran las puertas del recinto; La tradicional Sesión Vermut volvió a trasladar el festi al corazón de Béjar. El Parque de La Corredera acogió desde el mediodía las actuaciones de Chingo Kids y Quartet Tarantino, en una cita gratuita y abierta a toda la ciudad que se ha convertido ya en una parte imprescindible del fin de semana y que, con el añadido de actividades para los más peques, como pintacaras e hinchables, aparte del mercado (¡y la música, claro!), dejaron una imagen muy multitudinaria que se extendió hasta después de comer, por lo a gusto que estábamos. Fue maravilloso… Y todavía quedaba por delante la jornada más larga.
Kaos Etíliko abrió el sábado por la tarde, con bastante público que, desde primera hora, tararearon cañeramente hits como «Su falso mundo» o «Mil Historias». Tras ellos, llegó uno de los grupos imprescindibles del rock estatal, Porretas, asiduos también del “Abeja” y que nunca defraudan con himnos como Si nos dejáis, «El abuelo fue picaor» o «Marihuana», siempre rindiendo homenaje al gran Rober. Luego, Kaos Urbano recogió el testigo del punk de calle y nos hizo bailar con temas como «Nuestros mejores momentos» o «Ante la muerte».
A partir de ahí, el AbejaRock entró en clímax: Los de Marras volvieron a demostrar la conexión que mantienen con un público que conoce bien sus canciones y su trayectoria; «A tu vera», «Hoy»… Y ¡ojo!, que estaba a punto de prenderse la noche… era el turno de Boikot. La banda madrileña volvió a encontrarse con un AbejaRock lleno, entregado y dispuesto a cantar y saltar de inicio a fin: «Kualkier Día», «Inés», «Toro» (de sus últimos singles) o «Bajo el suelo» (qué momento tan especial con un montón de mujeres sobre el escenario cantando). Una banda que llena el escenario de forma contundente, añadiendo unos brutales vientos y acordeón para enfilar, literalmente, “la fiesta que quieres”.
Había más; Periferia, con canciones como «Aprender de lo vivido» o «Grítame», y Narco, otro cabeza de cartel de esta XVI edición, que llevó al escenario su directo arrollador y nos mantuvo arriba con «Tu Dios de madera» o «Yoni el robot». Después llegarían Maldito Matas y Afónica Naranjo, encargados de llevar el festi hasta últimas horas de la madrugada. Y, aunque suene increíble, después de ese intenso día, nadie se quería ir.
Porque explicar AbejaRock únicamente a través de su cartel sería contar solo una parte de lo ocurrido.
Durante todo el fin de semana, el festival volvió a transformar Béjar. La llegada de miles de asistentes se dejó sentir en la hostelería, los establecimientos y las calles de la ciudad, confirmando también el valor e impacto positivo que un proyecto nacido desde el voluntariado puede generar en su entorno.
Detrás de todo ello continúa estando la razón por la que nació AbejaRock; detrás de cada entrada vendida hay una aportación a una causa solidaria; detrás de cada barra, acceso, montaje o tarea organizativa hay personas trabajando de manera voluntaria; y detrás de las bandas hay un festival que lleva dieciséis ediciones demostrando que se puede crecer sin renunciar a aquello que te hizo surgir.
El beneficio de esta XVI edición se destinará a la Asociación Bejarana Contra el Cáncer, dando continuidad a una historia solidaria que, antes de celebrarse esta edición, había permitido donar ya 72.789 euros a diferentes causas benéficas.
El AbejaRock 2026 termina con un récord de público, un recinto lleno, quince bandas, dos días de conciertos y una ciudad volcada con el festival. Pero, sobre todo, termina reforzando algo más difícil de medir que las cifras; AbejaRock sigue siendo un festival auténtico. Contando ya los días para volver al Refugio en 2027… ¡Larga vida a la Colmena!
Fotos y crónica por Anna Lamona
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