30 años de Narco, un proyecto musical que sigue en pie y tenía muchas ganas de ver nuevamente, aunque me dejaron una sensación extraña. ¿Mal concierto?. En absoluto, hicieron una actuación demoledora pero creo que pecaron de excesiva frialdad, o, al menos, eso fue lo que me pasó por la cabeza debido a la escasa interacción con el público.
Antes de meterme de lleno en su descarga, me gustaría comentar que no pudimos acceder al foso de La Riviera, ya que la organización no dio permiso. Fotos desde el público, que sentimos no sean las mejores.
El inicio con dos temas de “Satán Vive” como son “Cree en Dios” y “Hemorroides” no puede ser más demoledor y contundente. Una crudeza que sacude nuestras cabezas y una relación entre Dios y las hemorroides que te deja reflexionando…
“Son Ellos”, hablando de nuestra querida policía, cae sobre nuestras cabezas, encadenando con un denso y más oscuro “Ahí Fuera”, que pone a hervir a toda la sala y que se vuelve absolutamente loca con “Siempre Enmarronao”.
Me siguen sorprendiendo muy gratamente con el setlist cuando volvemos a “Satán Vive” con “Chaves”, retorcido, oscuro y con cierta cadencia “doom” y un fantástico y kinki “Vizco”, tema perteneciente a “Chaparrón de plomo”, uno de los trabajos que más me gustan junto a “Dios te odia” a nivel personal. Siendo este último, uno de los que más pone a la gente a bailar con ese estribillo adictivo.
“El Trapichero” mete más fuego a la hoguera. Tema acelerado y salvaje, que nos lleva a otro de esos himnos que uno no puede dejar de escuchar, como es “La Hermandad de los muertos” que suena épica y brutal. Y sobre todo, “Tu Dios de madera” y “Suicídate”, que facturan un tramo final de la noche que es salvaje y aceleradísimo.
“Ambiente Cadáver” y “Kolikotron” cierran la noche para dejarnos en mano de los bises, que vienen con “Yoni el robot”, con un ritmo electrónico machacón y frenético, que enlazan con “Cucaracha” y “Chispazo”, que nos inyectan adrenalina para la guinda del pastel con “Puta policía” con la colaboración de Giuseppe de Kaos Urbano. En definitiva adrenalina y caos sonoro, se disfrutó muchísimo con alguna dosis de frialdad. Eso sí, sobre un escenario Narco nunca defrauda.
Crónica y fotos por: Charly Rock And Roll
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