Madrid acogió un nuevo festival de temática folk en la sala Arena el pasado 28 de enero. Bianor Folk Fest como un festival creado por bandas para las propias bandas que allí participaron: Pimeä Metsä, Ocelon, Cuélebe Septem Custodes.

La formación encargada en abrir el festival fue Cuélebre, una banda de Neoceltic Pagan Folk. Tenían instrumentos como el bouzouki, violín, whistle, pandero, didgeridoo, zanfoña, gong, flauta de sauce y timbales. Hicieron su entrada con «Weido Kalluko» una de sus más instrumentales y te iban ya introduciendo en sus paisajes y ambiente. Una grata sorpresa que nos llevamos, fue ver que Cristina Bach guitarrista de Septem Custodes, es quien toca el bouzouki en la formación y que Jezabel, quien ya vimos a la danza del vientre en Sechem o colaborar con su violín con ellos, es la violinista de la formación. Con «Bnanom Bricto» nos adentraron en el verano. Se trataba de un tema mucho más vivo y un poco árido. En los momentos más alegres intervino el público a ritmo de palmas. También hubo tiempo para presentar temas nuevos que estarán incluidos en su nuevo disco, como es el caso de «Ba Secce Lums», que trata sobre el movimiento de la península con los cambios solares. Pues aquí es donde introducen la flauta de sauce. Por otra parte, el otro tema que presentaron fue «En La Niebla», cuya letra la han compuesto en castellano (He oído bajo la lluvia cantos lejanos…) y contaba con un inicio con gotas de agua que pudimos escuchar caer y poco a poco el arpa de boca fue acompañando a ese sonido medieval. Con la que se despedían, era una canción de batalla, «Nemos Bodo». Entre el público pudimos ver algunos puños alzados en alto. Mientras tanto en el escenario se escuchó: «¡Quietos Todos!». Este tema se convirtió en un grito de guerra y así lo interpretaban, donde además introdujeron el gong.

La siguiente banda en salir a la palestra fue Septem Custodes, que hacía tiempo que no les veíamos sobre un escenario. Con todos en escena, dieron cabida a su directo con un inicio a base de teclado y poco después irrumpía Dani Iscariote (vocalista). Y por fin se hizo posible el primer tema, «Purple Night». Entremedias le hicieron aspavientos a su teclista. Actualmente cuentan con un músico menos, Roberto, quien junto con José hacía la parte de vientos. Dani Iscariote, su frontman demostró ser el más activo durante el directo y tal vez el más expresivo. En «Mascarada» Dani se bajo del escenario y se puso a bailar con alguien del público. Uno de los temas que interpretaron está basado en una leyenda de Bequer, «Rayo de Luna», la cual nos presentó Anibal (teclista). En mitad de la armoniosa melodía se escondía un dulce teclado y un alegre whistle. En «Celtae Saltio» contaron con la colaboración de Victor Nogueira de Cuélebre al didgeridoo. Y con ella se despidieron de todos nosotros.

Ocelon estaban presentando nueva violinista Yahomai Martínez y despedían a su batería, como lo estáis leyendo era el último concierto de Carlos Vivas con la formación. Hicieron su entrada como estamos acostumbrados a ver en sus conciertos con una «introll». Pero lo que si que es ciertos que sus canciones sonaron diferentes a lo habitual, con otro sonido que no era el de Ocelon. Aun así sonaron bastante bien, pero diferente a lo acostumbrado. El primer tema con el cual nos deleitaron fue «Moon Hunter» con la cual Luis (vocalista) nos decía que nos quería ver bailar a todos los allí presentes. Y es que el público estaba muy animado. Desde el primer momento se mostraron muy activos. El Mejor momento de su actuación llegaba cuando Jezabel violinista de Cuélebre se subía al escenario en «Battletroll» para producirse un duelo de violines, convirtiendo de este modo el temas más voluminoso y vistoso. A continuación interpretaron una versión muy conocida. Se trataba «Vulgaris Magistralis» de Heidevolk, donde vimos a cada uno a un instrumento diferente: Julio a la voz, Yahomai al pandero, Luis al whistle, Caco a la guitarra, al bajo, Carlos a la guitarra y David a la batería. En «Comunnion» fuimos testigos de que los dos guitarras se marcharon fuera del escenario y se envolvieron en medio de un Circle of Death. Para cerrar su espectáculo hay que destacar la gran labor a la voz de su gran amiga Macarena, quien se subió junto a ellos para darle ese toque lírico en «Asher» (colaboración que se ha podido disfrutar en Zaragoza).

Pimeä Metsä fueron los encargados de cerrar el festival. La formación de Viking Metal recientemente había sacado a la venta su segundo disco «No Blood, No Glory», y disponían a presentarlo. Pero debido al poco tiempo del que disponían, sólo pudieron presentar algunas canciones del mismo. Gozaron del mejor sonido de la noche y su puesta en escena era de las mejores ese día. Y como siempre, iban bien ambientados con ropas y pieles vikingas y pinturas de guerra. Comenzaron con una intro que sonaba de fondo, «Hávamal». Con esto dieron paso al nuevo disco con «Viking’s Creed». Ángel (vocalista) a veces usaba un hacha a modo de micrófono y Miguel (teclista) parecía más vistoso y envolvente. Puedo afirmar que el teclado estuvo más presente a lo lago del concierto, ya que en las composiciones del nuevo álbum a logrado alcanzar más protagonismo. También hubo tiempo para recordar y nos trasladaron a su primer trabajo Legacy of The Heathen North con «Wolves Rebelion». En esta parte el presente estaba muy activo y conectó muy bien con los músicos; es decir se entendían perfectamente. «Attack of Einhrjar» contaba con ritmos más acompasados en algunas partes. Aquí Ángel sacó su espada, dándole juego en el directo. En «Tunder God» vimos a Miguel a la voz y ya en la parte del final las guitarras se volvieron más rítmicas. Y para despedirse, no podía faltar «Berserker» con esa fuerza que nos cautivó.

Crónica por Gloria A.B
Fotos por: Pedro Bao

 

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