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CONCIERTO DE MIGUEL COSTAS CELEBRANDO QUE LLEVA 35 AÑOS SUBIENDOSE A LOS ESCENARIOS. SALA BUT (MADRID). 17-03-2017

Querida familia:

No os preocupéis; estoy bien. Imagino que me habréis echado de menos el día del padre, pero es que dos días antes bajé a Madrid a ver un concierto de Miguel Costas y desde entonces me han sucedido cosas imprevistas.
No sé si os lo he contado a vosotros; vuestros padres lo conocen al dedillo. Este tal Costas, junto con tres compinches (Julián Hernández, Alberto Torrado y Germán Coppini ), a principios de la década de 1980 pusieron patas arriba el panorama musical del rock en castellano publicando un artefacto sonoro llamado “¿Cuándo se come aquí?”, insuflándole un tifón de aire fresco. Falta le hacía al ambiente todavía rancio que se respiraba por entonces. Para colmo, llamaron al invento Siniestro Total, que era el estado en que dejaban al rock anterior a ellos. Y a alguna que otra movida.
Yo era muy joven todavía y no los pude ver en concierto hasta enero de 1984, ya convertidos en trío; por lo que en aquel momento Miguel Costas se decidió a llegar a ser algún día el mejor cantante del mundo. Eso ocurrió en una mítica cueva (esa en la que ahora todo Madrid y parte del extranjero dice que estuvo). Confieso que sólo estuve en ella en tres o cuatro ocasiones. Y el único concierto que vi allí fue ese en que estos rapaces presentaban su segundo LP, todavía más gamberro e iconoclasta, si cabe, que el primero. Es lo que tiene no ser capitalino.
En aquellos años estaba de moda por parte del público escupir a los grupos punkis durante los conciertos. Cuanto más te gustaba un grupo, más le tenías que escupir… Así entramos en la posmodernidad: a escupitajo limpio. El caso es que, en un momento del concierto en que Miguel se disponía a empezar a cantar un tema, se detuvo de pronto y dijo: “Quiero felicitar a la persona que me acaba de lanzar un lapo porque me ha dado justo en el ojo”. Este ejemplo viene pintiparado para hacerse una idea del talante de este gran artista pop.

Para celebrar que lleva treinta y cinco años subiéndose a los escenarios de medio mundo se ha hecho acompañar de los músicos con los que viene juntándose últimamente: Juan Naya (guitarra), Coché Villanueva (bajo) y Colás Lage (batería). E interpretando canciones tanto de su primera época (antes de abandonar Siniestro Total), de sus grupos paralelos al anterior y de sus grupos posteriores hasta llegar a su actual proyecto como Costas.
El concierto del viernes empezó con ellos cuatro dando buena cuenta de “Bailaré sobre tu tumba”. Después de tocar nueve temas, salieron al escenario su hermana Rosa Costas, Silvia Superstar y Daniela Díaz, hija de Rosa. Se repartieron tres canciones de forma que mientras una de ellas cantaba, las otras dos le hacían los coros. Fue un emotivo recuerdo a Aerolíneas Federales, grupo en el que estuvieron Rosa y Silvia.
La siguiente colaboración fue de Bruno Costas, prueba viviente de que han pasado los años por el eterno adolescente que es Miguel. Bruno tocó la guitarra de su padre durante dos temas, bajo la atenta mirada de éste. El segundo fue “Animal”, quizá la canción más conocida de Los Feliz.
Por ultimo, cerrando las colaboraciones familiares, le tocó el turno a Peón Kurtz en la que era la primera ocasión en que se subía a un escenario tras ser expulsado de Def Con Dos. Había cierta expectación por este motivo. Tanto es así, que en un momento determinado tuve a mi lado a un tipo con todo el aspecto de ser un paparazzo. Peón, evidentemente, no habló de su futuro sino que únicamente se dedicó a cantar mientras su hermano se ocupaba exclusivamente de tocar la guitarra. Cayeron cuatro canciones de Siniestro Total; a cascoporro; pasando olímpicamente; a lo Fosbury.

Después de tanto talento familiar me entró un deseo irrefrenable de estar con vosotros el día del padre, y con ese fin me dirigí a la estación de autobuses después del concierto. Estaba buscando la taquilla cuando, en mitad del pasillo, se desplomó un tipo con bigote que tenía cara de hotentote. Parece increíble que solo nos acercáramos a ver qué le ocurría un amigo que iba con él, dos rubias con el pelo azul y yo. El amigo nos contó que venían de un concierto y hasta ese momento se había comportado normalmente.
– Twink…Burn…¡Koooorn!, profirió a fuertes gritos de pronto el tipo del bigote; y se volvió a desplomar a continuación.
Las rubias de pelo azul nos contaron que iban a Benidorm. ¡Benidorm! Sería una señal del destino que en uno de los bises del concierto de Costas saliera Emilio Sancho, cantante de Los Nikis, a cantar con Miguel y ahora resultara que ellas iban a Benidorm. Se me empezaron a saltar las lágrimas.
A Los Nikis también les vi en concierto en una sola ocasión. Ese día, nada más llegar a Madrid las chicas que iban con nosotros se bajaron de la furgoneta y nos dijeron que de ver a Los Nikis nanay, que ellas se iban a los bares de copas de los bajos de la calle Orense; que era donde se juntaba la “gente guapa” entonces. A mi me daba igual, sin embargo una de las chicas era la novia de mi amigo…Pero este amigo no se echó atrás. Dudo que las chicas pudieran relacionarse demasiado en esa zona con el olor a pollo frito de la furgoneta de reparto de mi padre impregnado en sus ropas. No las volvimos a ver más. ¿Las engulló la gran urbe o se sumergieron en la posmodernidad líquida? Quien sabe, el caso es que, cuando llegamos al salón de actos de la Escuela de Caminos, el concierto ya había empezado y los asistentes saltaban, gritaban, bailaban, cantaban y sudaban como pollos.
– Twink…Burn…¡Koooorn!, volvió a decir el metalero. Era como un mantra que repetía continuamente. No decía otra cosa.
El amigo del metalero se fue a comprar tabaco y no volvía. La estación de autobuses se había quedado vacía. Las rubias de pelo azul empezaban a angustiarse, así que decidí echarles una mano. Afortunadamente el metalero llevaba dinero, por lo que decidimos coger el último autobús a Benidorm. Nos llevamos también al metalero: no lo íbamos a dejar allí solo.

El concierto del aniversario de Costas, como no podía ser de otra manera, acabó con todos los invitados sobre el escenario cantando la última canción que, como no podía ser de otro modo, fue “Miña terra galega”, y el público ovacionándoles y cantando con ellos. Todos estuvieron fantásticos y los asistentes lo pasamos en grande. Una gran noche. Además, los conciertos de rock me alivian mucho las molestias de próstata; ahora… ¿sexo?¡chungo!
Nos hemos instalado en un camping nudista de Benidorm, en plena naturaleza. Al sol no se está tan mal. El que las rubias lleven el pelo azul no quiere decir que sean punkis, como en las canciones de Costas, porque escuchan una música muy rara, que dice algo así como “tú no lo sabes, tú no lo sabes, tu hijo es el último en salir de todas las raves”. Y es que me han cambiado los tiempos una barbaridad. El metalero no reacciona, sigue igual; con su mantra. Para colmo, le ha surgido una especie de baile de San Vito. No sé si será a consecuencia de la música que ponen las rubias…
Supongo que algún día volveré a casa, ya que a veces me sorprendo canturreando por lo bajini “No vuelvo a ir a Benidorm”. Aunque, por otro lado, ahora esta es mi casa; con una nueva familia; porque la familia sigue siendo la célula de la sociedad moderna… Les he cogido mucho cariño y con ellas yo soy feliz.

Besos
El abuelo.
Benidorm, a 21 de marzo de 2017

P.D.: Considero a Miguel Costas un artista pop porque, como bien es sabido por todos, “sin odio no hay rock and roll”.

REPERTORIO:

Bailaré sobre tu tumba
Assumpta
Pueblos del mundo, ¡extinguíos!
Vamos muy bien
Devorao
Yo dije yeah
No somos de Monforte
Sálvame
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Oh, qué pena me das Cantada por Rosas Costas
No me beses en los labios Cantada por Daniela Díaz
Soy una punk. Cantada por Silvia Superstar

Hasta los güevos
X

Diferente Con Bruno Costas a la guitarra
Animal Con Bruno Costas a la guitarra

Menea el bullarengue
De hoy no pasa
¿Qué tal, homosexual?
Camino de la cama
No me da la gana

Todo por la napia Cantada por Peón Kurtz
¡Ay, Dolores! Cantada por Peón Kurtz
Alégrame el día Cantada por Peón Kurtz
Cuánta puta y yo qué viejo Cantada por Peón Kurtz

Palisandro
Bestia
Más madera
El botellón
Nocilla…¡qué merendilla!
Tipi, dulce tipi
Más vale ser punki que maricón de playas
Yo estoy bien, tú estás gordo
E.L.E.V.E.N.
¡Dios salve al Conselleiro! Con Emilio Sancho haciendo coros
Miña terra galega

Crónica y Fotos por: Luis Miguel del Campo

 

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