Los pioneros japoneses del metal, Sigh, regresan con un nuevo álbum de estudio titulado «Goh-ka»; una obra destacada que brilla por su atmósfera, su maestría técnica y sus composiciones épicas de grandiosidad metálica, meticulosamente arregladas.
Su líder, Mirai Kawashima, señala que este álbum es tan personal como «Shiki», tanto en lo musical como en lo lírico. Desde una perspectiva musical, si se mezclaran en un caldero los ingredientes clave de Celtic Frost, Voivod, Black Sabbath, el cine de terror y Japón, el resultado sería «Goh-ka». A lo largo de la casi hora de duración del álbum, también se perciben diversos matices adicionales, como el rock psicodélico, el rock progresivo y la música clásica en un total de once canciones.
«Goh-ka» se grabó en varios estudios y contó, una vez más, con la mezcla y masterización de Lasse Lammert en los estudios LSD de Alemania. La temática principal está vinculada además al Kuso-zu, una serie de representaciones budistas que muestran las nueve fases de descomposición de un cuerpo después de la muerte. Estas imágenes pretenden recordar la impermanencia de la vida y el desapego de la belleza física y de las posesiones mundanas.
Ese concepto también está presente en Kuso-shi, un poema inspirado en dichas representaciones y que sirve como uno de los ejes narrativos del álbum. La música de Sigh se convierte así en una reflexión oscura sobre la muerte, la transformación y la fugacidad de la existencia.
Y uno de los temas que están presentes es “Kuso-shi 1, 2, and 3”, que presentamos a continuación:
Acompañando a Mirai Kawashima, a la Dra. Mikannibal y al guitarrista Nozomu Wakai, se encuentran Frédéric Leclercq (Kreator) al bajo y el reconocido baterista estadounidense Mike Heller. Entre los colaboradores adicionales del álbum, destaca la participación de Mikael Åkerfeldt (Opeth), quien interpreta un solo de guitarra como invitado especial en el tema «Unputenpu».
El resultado es un trabajo de cerca de una hora en el que Sigh vuelve a apostar por la experimentación y por una composición repleta de cambios, atmósferas y contrastes. Desde momentos épicos y progresivos hasta pasajes más agresivos y desconcertantes, “GOH-KA” mantiene esa capacidad de la banda para sorprender sin perder su identidad.
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