La cerveza artesana española tiene uno de sus principales aliados en una comarca de León. Órbigo concentra aproximadamente el 90% de la producción de lúpulo de España, convirtiéndose en un territorio fundamental para una de las materias primas imprescindibles en la elaboración de cerveza. Con el inicio de la campaña de recogida, los campos de esta zona vuelven a adquirir protagonismo y ponen de relieve la importancia que tiene el cultivo del lúpulo tanto para la industria cervecera como para la economía rural.
Actualmente, las plantaciones de lúpulo ocupan alrededor de 500 hectáreas en la comarca del Órbigo. Una actividad que va mucho más allá de la agricultura, ya que genera aproximadamente 400 empleos directos y contribuye al mantenimiento de la actividad económica en un total de 33 localidades.
El protagonismo del lúpulo leonés también debe entenderse dentro del importante consumo y producción de cerveza que existe en España. Durante 2025, nuestro país alcanzó una producción de 41,52 millones de hectolitros de cerveza, situándose como el segundo productor europeo, únicamente por detrás de Alemania.
El lúpulo, imprescindible para elaborar cerveza
El lúpulo desempeña un papel esencial durante la elaboración de la cerveza. Sus flores aportan características fundamentales a la bebida, especialmente amargor y aroma, además de contribuir a definir buena parte de su personalidad.
En los últimos años, el mundo cervecero ha incrementado el interés por las diferentes variedades de lúpulo. Especialmente dentro de la cerveza artesana, donde esta materia prima puede convertirse en uno de los elementos protagonistas de estilos como las IPA, Pale Ale o diferentes variedades de cervezas lupuladas.
Por ello, contar con una producción nacional de lúpulo supone disponer de una materia prima estratégica para el sector cervecero español. Y en este escenario, León y la comarca del Órbigo ocupan una posición especialmente relevante.
Nuevas variedades para afrontar el cambio climático
El futuro del cultivo del lúpulo también pasa por adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. En este sentido, se están introduciendo variedades que buscan ofrecer una mayor resistencia al cambio climático y mejorar el rendimiento de las plantaciones.
Entre las variedades que están ganando presencia se encuentran Helios, Eureka y Lemondrop, que forman parte de esta búsqueda de alternativas capaces de responder mejor a los retos que afronta actualmente el cultivo.
La adaptación será especialmente importante para garantizar que España pueda mantener una producción de lúpulo capaz de responder a las necesidades de su industria cervecera.
El zizoturismo pone el lúpulo en valor
Pero el lúpulo también puede convertirse en un recurso turístico. En el Órbigo se está impulsando el denominado zizoturismo, una propuesta que pretende acercar al público a los campos de cultivo y descubrir el mundo que existe detrás de una cerveza. El término tiene su origen en la palabra griega zythos, término utilizado en la Antigua Grecia relacionado con la cerveza.
La iniciativa permite poner en valor el paisaje agrícola, la cultura vinculada al cultivo del lúpulo y su relación con la gastronomía y la cerveza. De esta manera, las plantaciones pueden convertirse en un atractivo más para quienes buscan experiencias relacionadas con el producto local y el turismo rural.
Así, el Órbigo no solo destaca por producir buena parte del lúpulo que utiliza la industria cervecera española, sino también por demostrar cómo una materia prima puede convertirse en motor económico, elemento de identidad rural y atractivo turístico.
Mientras la campaña de recogida acaba de comenzar, los campos leoneses vuelven a recordar que detrás de cada cerveza hay mucho más que malta, agua y levadura. También existe un cultivo que resulta fundamental para aportar aroma y amargor a la bebida y que, en España, tiene uno de sus principales territorios de referencia en la comarca del Órbigo.
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