El sábado 5 de septiembre nos acercamos a la sala Clamores de Madrid. Allí tuvo lugar un nuevo concierto acústico de la banda de folk metal de Zaragoza Salduie.
El concierto fue bastante puntual. Era la primera vez que tocaban en esta sala. Tuvieron muy buena acogida. También tuvieron diferentes momentos. Según comenzó la actuación, parecía más íntimo. Pero según fue avanzando la noche, se fue volviendo más enérgico. Y por la actitud del público, parecía más bien un eléctrico. Menuda energía y actitud gastaron tanto Salduie como el incondicional. Por otra parte, la sala tenía muy buen sonido. Eso hay que destacarlo. La disposición que tenía era la siguiente. En la parte de atrás había algunas mesas y una barra para la bebida, mientras que en la parte de delante, estaba la pista, que es donde se encontraban la mayoría de las personas que asistieron al evento. Además nos encontramos a Clara Palomares, multinstrumentista de Celtibeerian, quien estaba disfrutando del acústico.
La configuración que se siguió en el escenario era la de unos músicos vestidos de negro, que estaban sentados en unos taburetes. Víctor Felipe combinaba la guitarra acústica con el bouzouki. En cambio Sergio Serrano estaba al bodhran, David Serrano y Nem Sebastián utilizaron el whistle en varias ocasiones y Dani estuvo en manos del bajo, siendo este el único instrumento electrónico del que disponían. Los siete músicos están listos para dar forma al espectáculo.
«Dvatir», la canción que da nombre a su último trabajo, es uno de los primeros temas que estuvieron presentes. Y es con esta cuando el concierto empezó a coger forma, con un público que terminó entre aplausos. También invocaron al calor y al fuego con temas como «Los Fuegos de Belenus», el cual está dedicado al dios celta de la luz. El momento más bonito llegó con «El Canto de la Madres», cuando una fan de Salduie que estaba disfrutando del concierto, pidió un aplauso a las madres, que tanto se preocupan de sus hijos. Esto es de alabar. Por tanto, fue muy merecido.
La parte instrumental llegó hacia la mitad. Y sirvió para coger fuerzas. Aquí Nem Sebastián y Diego Bernia aprovecharon para salir de escena y tomar un pequeño respiro, porque luego cuando regresaron, ya era tiempo para «El Agua del Tejo», tema donde hubo más compenetración entre el grupo y el público. Se gestó una unión perfecta. Después le tocó el turno a «Descarnatio», que presentaron haciendo alusión a un ritual funerario de los celtíberos, que cuenta que los guerreros que morían en las batallas, llacian fallecidos con sus cuerpos junto a los buitres, quienes se los llevaban para alimentarse.
Y también cayó una de las más queridas, «Caelia», incluida en «Imbolc», primer disco. La presentaron invitándonos a brindar por caelia (considerada la bebida que se bebía en la Península en tiempos de los celtíberos). Pues aquí pudimos disfrutar de la voz limpia de Diego Bernia, y fue la única vez, ya que siempre se encarga de los guturales. A continuación, anunciaron una primicia. Y no fue otra que, el concierto fin de gira en Madrid de la gira de Dvatir, se va a llevar a cabo el próximo 30 de enero, pero dejando en incógnito la sala. Pero además, trajeron unas entradas Turma, que son las que incluyen el meet & greet con una parte acuática al inicio. Estas se pudieron adquirir en el puesto de merchan al finalizar el show. Tras esta sorpresa, llegaron «Numancia» e «Hidromiel». Con la segunda citada, empezaron a repartir hidromiel Odín entre el público, porque desde hace unos pocos meses se han convertido en los embajadores de esta marca de bebida alcohólica fermentada con miel. Justo después de estas dos últimas canciones, despidieron el concierto, llegando a su fin. Así fue el acústico que llevó Salduie en Madrid.
Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Alicia Sanz
Si quieres ver más noticias como esta, visita nuestra sección Crónicas de conciertos.

