La noche del 20 de septiembre fue una noche de Metal Extremo en la sala Barracudas. Tres bandas hicieron las delicias de todos/as. Las formaciones que se dieron cita fueron los madrileños Sun Of The Dying, Outreach y los catalanes Ravenblood.

La noche abría con Sun Of The Dying, quienes se llevaron la palma en cuanto al público se refiere. Estaban dando a conocer su primer trabajo «The Roar Of The Furious Sea». Abrieron paso con una Intro muy instrumental y muy inquieta, que se convirtió en la obertura, para luego pasar al primer tema de la noche, «Abandoned And Forgotten In The Fields Of Despair». Además trajeron dos temas nuevos: «Monolith» y «Orion». La composiciones se volvían densas a la vez de intensas, debido a que la mezcla de la voz rasgada y las guitarras con esa fuerza y calidez, proporcionaban ese sonido tan integro que te envolvía, y no podías dejar de prestar atención a todo lo que sucedía en el escenario. Ademas las luces iban a la par de la música recreando diferentes ambientes, sobretodo cálidos. Incluso el humo que había en el escenario, te metía en situación. Tenían muy presentes las partes instrumentales, las cuales alargaban intensamente, con las que también consiguieron atraparnos. Era un sonido que mezclaba el mar oscuro con lo terrenal, cuidando también la melodía gracias al teclado, que aveces era más sinfónico y otras más armonioso. Pero en otras, el bajo estaba más presente y marcado cuando se recalcaba el sonido más Doom dentro de su estilo, con el cual consiguen fusionarlo junto al Death Metal. Era un conjunto de sensaciones muy intimas, inquietas y envolventes, que solo ellos sabían trasmitir, jugando con los cinco sentidos. Intensos hasta el final, no dudaron en trasmitirlo ni un segundo hasta llevarte con ellos. Fue corto, pero intenso.

La noche seguía con Outreach, una de las bandas donde encontramos a Diva Satánica a los guturales. Un proyecto muy jugoso, donde las dos voces femeninas saben unir y fusionar una voz melódica con guturales, liderando la formación. Y es que hace unos meses también estuvieron en esta misma sala, como así nos hicieron saber. Nos encontramos a una Diva Satánica que se mostraba con furia y rabia, llevando sus guturales a lo más dark y siniestro de la noche por como se expresaba y lucía. Tenía mucho poderío y mucha fuerza y eso lo pudo transmitir en todo momento. Sin embargo, Nines supo transmitir la dulzura que le faltaba a esto. Y las guitarras estaban muy participativas, ya que aveces eran más aplatastantes y otras ofrecían un registro más moderno. Había partes en las que iban hacia el Metalcore, otra sin embargo hacía el Death, otras eran más progesvias y otras más alternativas. La sorpresa inesperada llegaba cuando se marcaron una versión de Sia del tema «Chandelier», que supieron llevar a su terreno, haciéndolo suyo en todo momento, la cual tuvo mucha aceptación entre los asistentes al concierto. Con «Empity Path» Diva Satánica cantaba de rodillas y las partes melódicas estaban más definidas. La pena es que todo principio tiene un final, y ellos lo hicieron de la mano de «Peppers Ghost». Buenas sensaciones nos dejaban.

Despidiendo la noche llegaba Ravenblood, que vinieron para presentar su segundo disco «Essentia» y a presentar la nueva formación tras la vuelta de Dani a la voz y el cambio de guitarrista con la llegada de Arnau, pero contaron con un músico menos, su bajista Raúl, que no pudo estar presente por una lesión. Esto no supuso ningún problema para la banda, ya que supieron sacar en adelante el concierto. El setlist que nos traían estaba compuesto por canciones de sus inicios y canciones de su nuevo trabajo. Fueron canciones como «Ghost’s Pride», «Pathfinder», «Chasing Dreams», entre otras. Y hacia la parte del final nos sorprendieron con un trocito de Piratas del Caribe, gracias a las guitarras. En todo momento se mostraron con complicidad entre ellos y muy cercanos al público, ya que les hicieron participes del show. Además Dani se convirtió en la cara más visible de Ravenblood por como se expresaba y se dirigía a los suyos. Además a lo largo del concierto repetía en varias ocasiones movimientos en circulo con su cabeza y a la vez agitaba su larga melena, produciendo headbanging; y de este modo provocaba a algunos inquietos entre las primeras filas a hacer lo mismo. También hicieron partícipes de todo esto al público y despertar su interés. Tenían sintetizados en algunas partes violines y otras el sonido de un teclado, para conseguir ese sonido tan característico dentro del Death Metal Melódico. Además se mostraron con mucha complicidad entre ellos, eso estaba más que claro, solo había que ver la conexión que había entre ellos. Ya cuando el concierto iba a terminar interpretaron, un tema más a petición del público y no fue otra que «Hanging Over The River», con ello se marcharon. Buen sabor nos dejaban.

Crónica por Gloria A.B
Fotos por Pedro Bao

 

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