Según se acercaba la noche del viernes 22 de junio los bancos de los alrededores de la Moby Dick se iban llenando de grupos de chicos bebiendo cerveza. Si seguiste a la multitud (por instinto o por curiosidad) y te animaste a entrar con ella en la sala, probablemente viviste una de las noches más salvajes del año. Si no lo hiciste intentaré explicarte lo que pasó ahí dentro.

Los ritmos de ska y reggae de Alicia Vatra y su guitarra encendieron las luces del local y las cuerdas vocales de quien no entró muy convencido de cantar. La selección de canciones incluyó desde los principios «Las Leyes del Mercado» hasta «Lejos de los bafles», tema de su último álbum.

Minutos después, unos pasos de astronauta invadieron el escenario.
Entre hojas y dinosaurios Cristosaurio apareció como si de una aventura espacial se tratase. «El cerro de lo prohibido», canción de su último trabajo «Mundo encubierto» dio el pistoletazo de salida a los bailes que dictarían el ritmo del resto de la noche.

Cristosaurio es un grupo madrileño creado en 2016 compuesto por Andrés Vellé (saxofón), Daniel Fuentes (trompeta), Jorge Martín (batería), Miguel Braojos (bajo), Jorge Recio (guitarra eléctrica), Eduardo Cercadillo (guitarra y voz) y Alejandro Castilla (teclado y acordeón). A pesar de ser joven, acumula ya diversos premios en concursos de toda España y más de 50 fechas en fiestas, salas y festivales. Tras su primera maqueta «Cristosaurio» (2017) se pusieron manos a la obra para sacar «Mundo encubierto», disco producido por Eduardo Molina.

En la velada se pudo saltar al gusto de todos. Tanto clásicos como «Al verrés» como canciones recién salidas del horno, «Reinvolución» o «Vente conmigo», estuvieron presentes en el repertorio.

El buen rollo, la complicidad y la naturalidad guiaban la velada y caldeaban el ambiente de una sala en la que el público sudaba cada tema.

Cuando parecía que todo había terminado llegaron los bises («Qué nos queda», «Locura colectiva») con su alta dosis de pogos. «Dónde está Paula» puso la guinda en la fiesta que marcaría el fin de semana.

Es difícil sacar conclusiones de las noches intensas, pero cabe asegurar que la fecha que parecía el fin de una creación ha supuesto el comienzo de un largo camino. Nos veremos en el siguiente.

Crónica por: Irene Bezares
Fotos por: Sarri

 

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