Noche muy acogedora en la sala Barracudas de Madrid, la cual comenzó lloviendo y por ello, no sabíamos que nos íbamos a encontrar en el concierto presentación del nuevo disco de Chine, el impecable «Immanent». Y además, con dos bandas locales muy de directo fueron acompañados: Dead For Life Sun of The Dying.

Dead For Life eran los encargados de abrir el concierto. Los madrileños proponían una mezcla de Southern Metal, Hardcore y Metal Alternativo. Era la primera vez que les veíamos en directo, aunque sabemos que este no fue su primer directo. Sus canciones están escritas en su legua materna, lo que se agradece porque cada vez son menos las bandas en la escena metalera de nuestro país, las que optan por componer en su lengua; es decir la gran mayoría lo hacen en inglés. Su entrada fue bastante buena y frenética, más bien fueron enérgicos y vivorosos. Se notaba que tenían ganas de darlo todo. Entonces llegaba «E.T.D» y con ello, nos adentraron en su actuación. Pero además, durante su momento de gloria eramos pocos los y las que nos encontrábamos en Barracudas. Sus letras eran bastante reivindicativas y llenas de rabia en su mayoría. Pero el sonido que ofrecía la sala no era el más afortunado para los madrileños, ya que no dejaba que disfrutáramos tanto como quisiéramos de su directo. Por otra parte el vocalista no hacia más que tratar de captar la atención de los allí presentes una y otra vez, pero el público estaba dormido. Con dedicatoria y muy directa llegaba «Goma 2», que nada más empezar comentaron que iba para Urdangarín y la Infanta Cristina. Sin embargo, una de las más lentas era «Nekromatika» que presentaban diciendo que era una canción de amor. Aquí el registro de voz era limpio y además se volvieron más melódicos. Después llegaron los agradecimiento tanto a la los grupos con quienes habían compartido escenario, así como al organizador del evento. Con esto daban paso a «Icarus» acompañado de las siguientes palabras: «Creemos que volamos tan alto como Icaro y luego nos llevamos la h…». Y ya todo se estaba terminando, entonces llegó «Muerte» en una línea más hardcore y que dedicaron a todos los y las que se acercaron al concierto. Para terminar ni más ni menos que «Mi Sangre», que podría decirse que es todo un homenaje a la música.

Seguidamente llegaba una propuesta totalmente innovadora, fresca y totalmente nueva. Se trataba de Sun of The Dying, que también de Madrid como los anteriores sorprendieron por su personal y cuidado estilo, una mezcla increíble y bien fusionada de Death Metal, Doom Metal y Metal Sinfónico. Además era su primer concierto y pudimos fijarnos que Adrian MA, que fue uno de los guitarristas de Sechem desde sus inicios, es ahora el bajista de esta nueva formación tan ecléctica. Con una intro que se podía escuchar de fondo con el escenario apagado porque faltaban ellos, los músicos dieron por inaugurado su espectáculo. A partir de entonces empezamos a ver más público por la sala. Sun of The Dying pasaron al escenario para regalarnos sus primeros temas que han compuesto y con los que venían a darse a conocer. Y un sonido de teclado inundó todo el escenario, lo que de primeras nos hizo despertar nuestro interés y querer saber más de lo que sucedería durante su primer concierto. Seguido a esto era cuando llego el primer tema que nos traían «Abandoned and Forgotten In The Fields of Despair». Cuidaban bastante la melodía y parecía envolvente. También su vocalista tenía mucha presencia con sus guturales y lo intimo que se volvía. «Engraved In A Store» llegaba con unas palabras de su vocalista que venía a decir que aspiramos a más que se queda en nada por culpa la insatisfacción. Y ese sonido envolvente volvía a atraparnos y las guitarras nos detenían en el tiempo. Y sin embargo, «All Is Nothing…Nothing Is All» tenía partes más oscuras. Con un inicio rompedor muy ambiental y con toques instrumentales llegaba el último tema que nos traían «The Road of The Furious Sea», donde percibimos un Doom más rudo. Buen sabor de boca el que nos dejaron.

El plato fuerte llegaba con unos suecos que venían a darlo todo. Chine venía a presentar su último trabajo «Immanent». Era la primera vez que visitaban Madrid y consiguieron levantar los ánimos a todos aquellos que se acercaron al concierto. Y así empezó todo demostrando que tenían ganas de reventar la capital. Con «Cephalophore» comenzaba todo con Ola Svensson (vocalista) con una presencia abrumadora, donde terminaba arrodillándose. Y enganchaban a sus fieles seguidores con ese sonido de un Death Metal con tientes de Sludger, Groove Metal y Thrash Metal. Seguidamente llegaba «Floating» como si un disparo de una ametralladora se tratase. Su música tenía carácter, y sobretodo Tommy Erichson (bajista) motivado hasta el fondo terminaba tocando su bajo algo encorvado con un subidón de adrenalina que no podía parar, lo que repitió a lo largo del espectáculo. Vibrantes como ellos solos nos hicieron  sentir la música por dentro y no poder parar, haciendo de su show un acto demoledor. Y seguía la noche y nos preguntaban si queríamos más. Imaginar cual sería la respuesta por parte del público. Así siguieron repartiendo cera, y entonces llegaba «The Sea Own», que tenía una parte más cálida  y oscura. Pero sin embargo «A Thousand Cuts» la presentaron diciendo que era muy ruidosa. Y que razón tenían, pues cada vez se volvía mas brutal aunque tenía partes más alternativas. Y siguieron con más temas como: «My Delusive Sky» «Eight Pieces», donde la fuerza no cesaba. Finalmente se despidieron por todo lo alto con «Immanent», el tema que da nombre a su último disco.

Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Pedro Bao

 

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