BIZNAGA es una joven banda de Madrid con una propuesta musical de lo más original e interesante. Joven y muy prometedora. Publicaron su primer disco en 2014 y ya han pisado escenarios tan importantes como los de Radio 3 o la sala el Sol y en marzo comienzan gira americana. Su música se nutre de unas guitarras a menudo rápidas y siempre limpias, de una base rítmica con gusto por la música surf y el indie, entre otras influencias, y de una voz propia del punk que recita en la forma y en el fondo pasajes de lo más contundente.

Con motivo de la presentación de su recién publicado disco “Sentido del Espectáculo”, Biznaga pasaron por la sala Ego donde les esperaba una ingente cantidad de seguidores con muchas ganas de pasarlo bien. Y es que además de buenas canciones, imagen desenfadada y la mencionada propuesta, a Biznaga no le falta el sentido del espectáculo como iban a demostrar esta noche. Precisamente el batería Milky y el bajista Jorge, atacaron la base rítmica de “Nigredo” (tema perteneciente a “Sentido del espectáculo”) a la que rápidamente se añadieron a las guitarras y a la voz Álvaro y Pablo. Directamente conectaron “Nigredo” con el guitarreo siniestro que inicia “Cul de sac”. Después, interpretaron la melancólica y rabiosa a un tiempo “Brigadas enfadadas” y otro nuevo tema titulado “Jóvenes ocultos”.

El cantante y guitarrista Álvaro, explicó que estaba aquejado de la extracción de una muela del juicio y un punto en la boca. De hecho, durante la escalofriante “Fiebre” se señaló el lugar de la muela extraída recitando la letra de la canción “Siento agudos dolores, alfileres helados”. Continuaron con “Mala sangre” perteneciente al álbum “Centro dramático nacional” y “Ciudad” presentada como una canción “nueva, novísima”, que los seguidores conocían perfectamente. También muy celebrada y coreada por el público la entrecortada “Mediocridad y confort”, perfecta para que todo el público se sumara al grupo a cantarla y bailarla.

Biznaga realizaron una breve parada y finalmente interpretaron el irónico western “Máquinas blandas” y el inventario de especies humanas “Adalides de la nada”, que nos dejaron a todos con muy buen sabor de boca y ganas de más temazos. Sin embargo, a pesar de la insistencia del público en que la banda añadiera unos bises, no pudo ser por los dolores de boca que padecía Álvaro, por lo que tuvieron que acortar el repertorio. Desde “Diario de un rockero” le deseamos a Álvaro una pronta recuperación y esperamos que vuelvan muy pronto a los escenarios de Álcalá para compensarnos al entregado público complutense. A los que os gusta la buena música: no perdáis de vista a los Biznaga, que están a punto de petarlo.

La banda procedente de Immigham, MING CITY ROCKERS, tiene dos álbumes en el mercado: el disco homónimo de 2014 y el publicado en 2016 titulado “Lemon”. Los británicos muestran un gusto por el sonido protopunk de formaciones como MC5 sin desdeñar otras influencias de grupos más recientes y acelerados como pueden ser The Hives. Y siguiendo el viejo lema de “menos es más”, en la sala Ego se valdrían para su show de pequeños amplificadores que aumentaban de volumen situando micros en las pantallas. Ni siquiera precisan de un simple pedal de distorsión. Con Ming City Rockers no hay baladas ni largos y complicados solos de guitarra, ya que se valen de actitud. Tanto el frontman de imagen andrógina Clancey Jones como el resto de músicos de MingCity Rockers, son la viva fotografía de los primeros rockeros punk que pudieron tocar en el mítico CBGB neoyorkino.

Unos calculados acoples dieron comienzo a la descarga de los Ming, tras los cuales los cuatro músicos hicieron sonar sus instrumentos a una unos instantes antes de tocar “Chick the motherfuckers”. El single “Sell me a lemon” fue la segunda canción de la noche. La tercera, la urgente y corta “Man on a clapham omnibus”. Jones canta, da gritos, toca la harmónica y parece encerrado en un constante cabreo, que prácticamente sólo abandona cuando encuentra la complicidad de la imperturbable guitarrista Morley Adams, mientras la bajista Ramona Rae toca con pose más introvertida en contraste con el semblante de gozarlo del batería Wan Marshall.

Una canción un poco más larga con dúos de guitarras y muy coreable: “Get outta your head”. Más urgencia y cabreo con “I don´t like you” y a destacar los juegos de guitarra que ejecuta Morley Adams en “You´re always trying too hard”. Continúan con “Ain´t no friend of mine”, “I´m not the one”, “Some people” y “Christine”, esta última una canción más melódica que el resto de sus composiciones, pero sin faltar al esquema del rock and roll que les caracteriza.

Terminando el concierto, para “Crossroads”, Clancey Jones se despojó de su camisa, se quedó a “pecho lobo” e invitó a subir al escenario a una persona del público para tocar la guitarra con ellos mientras Jones se dedicaba por completo a vociferar por el micro. Poco después, la banda desapareció de repente dejando al músico invitado con la guitarra solo en el escenario, desorientado, aunque también divertido por la extraña situación. Mind city rockers subieron unos instantes más tarde y remataron con los bises “Death trap” y “Wrong gun”.

Terminado el concierto y puesto que no había sobre el escenario ningún papel con el repertorio de la banda, me acerqué al camerino para solicitarlo. El asistente me dio paso y me acerqué a los chicos. Estaban exhaustos tras la actuación, caídos más que tumbados sobre las butacas y con cierta pose afectada de rockstar, pero el cantante, en las antípodas de la imagen de tío cabreado que habíamos visto sobre las tablas, pidió papel al asistente y me escribió amablemente todos los títulos de las canciones.

Y esto es todo. Ming City Rockers han completado ahora mismo una gira de diez fechas en España y la de la sala Ego era una de ellas. Si queréis rock and roll del que os hace vibrar la vena en la cabeza, os recomendamos encarecidamente que no os los perdáis.

Crónica por: Miguel A.R.
Fotos por: Luis Miguel del Campo

 

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