El pasado sábado 14 de abril los alrededores de una sala de Moncloa se llenaban de grupos de gente bebiendo cerveza; primer indicio de que algo interesante iba a pasar aquella noche en la Copérnico. A la entrada dos chicos en nombre de Papawanda repartían panfletos que simulaban títulos universitarios en tono jocoso: un guiño al panorama académico actual.

A las ocho y media comenzaba el concierto de Combo Calada, grupo elegido para guiar los primeros bailes de la noche. En una sala casi vacía comenzó la fusión de rock, ska, reggae y ritmos latinos que teloneó a lo que sería la presentación de un disco prometedor.

Combo Calada es un grupo de Almansa (Albacete) que tiene una trayectoria de casi 10 años en los que sus letras revolucionarias han recorrido festivales por todo el territorio español. En estos años han sacado adelante dos discos (“Aunque no haya luz”, 2016 y “Para, piensa, lucha”, 2014) y una maqueta (2012). Su último lanzamiento es “Hojas al viento” tema grabado en colaboración con Vendetta.

Sus letras reivindicativas pero optimistas estuvieron, como siempre, muy presentes en su actuación. Poco a poco la sala se llenaba al ritmo de canciones como “Todavía aquí” y “En el hoyo”.

Después de un merecido descanso para el público, los protagonistas de la noche asomaban por el escenario. Borja (guitarra y voz), Ignacio (saxofón), Román (guitarra eléctrica), Andrés (bajo) y Álvaro (batería y percusión) presentaban, por fin, ante una Copérnico llena su nuevo disco “Hasta que seamos ceniza”.

A pesar de estar celebrando lo nuevo, no renunciaron a temas antiguos tan icónicos como “Como buenamente puedo”, que estuvo presente en el inicio de la actuación. “Respira”, canción que identificaron como una gran referencia al disco, también sonó al principio de la noche.

Papawanda es un grupo madrileño de swing, ska y jazz que va ya por su tercer disco. “Como buenamente puedo” (2014), y “Mejor pedir perdón que pedir permiso” (2016) son los dos trabajos que nos habían regalado hasta hoy a lo largo de su trayectoria musical.

La velada estuvo llena de sorpresas y visitas, entre ellas la de Belén, saxofonísta del también madrileño grupo Tongo. Canciones como “Lo suyo” y “Avalancha” marcaron el ecuador del bolo, cuando el público ya se había convertido en una masa homogénea de brazos en alto y saltos al ritmo de Papawanda.

Pero el concierto no fue solo bailes. Las palabras de Borja Picó casi al final del todo fueron un repaso de la sociedad actual y un llamamiento a lxs luchadorxs. A pesar de insistir en que Papawanda no lideraba ninguna lucha se sacó a relucir relucir el máster falso de Cristina Cifuentes y se mencionó el 8M acompañado de palabras de agradecimiento y esperanza.

Ellos llevaban anunciando el final del concierto un buen rato pero no permitieron que nadie se quedara con ganas de fiesta. “Eres un trozo de mí” y “Mejor pedir perdón que pedir permiso” fueron algunos de los temazos que cerraron un día de la República bastante distinto a los demás.

Crónica por: Irene Bezares
Fotos por: LeticiaRS

 

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