El pasado sábado 24 de marzo tenía lugar una cita grabada a fuego en el corazón de todos los apasionados del heavy metal español.

Saratoga celebraba en la Riviera el fin de gira de uno de los tours más especiales que han realizado en los últimos años: “25 años de historia y 15 años de leyenda” hace clara alusión a la trayectoria del grupo desde que en el 1992 empezaran su andadura hasta que en el 2002 terminaran de dar el pelotazo con el que probablemente sea uno de los discos más emblemáticos del heavy metal patrio: “Agotarás”, que es “Saratoga” al revés (¿Quién no sabe eso ya a estas alturas?).

Pues bien, con una temprana apertura de puertas y una sala totalmente abarrotada de una concurrencia ansiosa y expectante a partes iguales empieza el recital a las nueve en punto. Una enorme pantalla preside el escenario y en ella va apareciendo una cuenta atrás en los últimos momentos antes de que la formación salga a la palestra, cosa que resulta de lo más efectista. La emoción del público es palpable.

Tal y como habían anunciado comienzan con “Con Mano Izquierda”, tema que a su vez abre el “Agotarás” y que es recibida con una tremenda ovación, seguida de “Tras las rejas”, las cuales cantamos todos tan alto que la voz de Tete apenas es audible aún. Esto no es un concierto, es una fiesta, nos asegura su frontman, y verdaderamente es así pues tema a tema muchos nos transportamos a nuestra adolescencia, a nuestro primer contacto con este maravilloso estilo de música en el que tantos hemos encontrado un modo de vivir. “A Morir”, “Las Puertas del Cielo” y el “Gran Cazador”, un clásico tras otro y un sonido con una garra tan arrebatadora como complicada de obtener en una sala como La Riviera y que está reservado sólo para unos cuantos maestros, como el caso que nos ocupa.

Estamos ya con “Oscura la Luz” o “Rompe Huesos” y aún no nos acabamos de creer los registros imposibles de Tete, los solos de guitarra a velocidades frenéticas y técnicamente impecables de Jero (tan técnicos como pasionales), los juegos de bajo de Niko y la pericia a las baquetas del señor Dani Pérez. Con “Parte de mi” bajamos momentáneamente las revoluciones para ponernos algo sentimentales pero enseguida recuperamos la cadencia, pues nos hablan de lo complicado de elegir un repertorio después de 25 años de carrera y cae la que probablemente sea mi canción favorita, sino de toda la banda sí de este disco, la preciosa “Viaje por la mente” la cual nunca había tenido oportunidad de oir en directo y que por eso mismo fue de lo más emotiva.

Con “Mercenario”, “Doblan las campanas” y “Resurreción” (con la que se monta hasta un pogo en el centro de la pista) nos tienen totalmente a sus pies. Tete, Tete gritamos a un tiempo, cuando no Jero, Jero o realmente cualquiera de las fieras que componen el grupo. Como no podía ser de otro modo acaban el periplo por el “Agotarás” con “Ratas”. Acto seguido se apagan las luces para sonar después la reconocible melodía de la Primavera de Vivaldi acompañado de una bucólica imagen de fondo con el logo de la banda impreso, entonces sale de nuevo al escenario Dani para dedicarnos un solo de batería tan ameno como épico; sale después Tete y hace un juego con el público divertido y bien llevado. Impecable.

Es tiempo ahora de hacer un repaso por la extensa discografía de la que goza la formación tanto antes como después del álbum referencia de esta gira. El tour comienza con la mítica canción con la que se formó Saratoga, “Grita”, una auténtica rareza que la gente supo apreciar. Continúan con otro de sus himnos por excelencia “Perro Traidor” seguido de “Vientos de Guerra”, con la que el foso continúa echando chispas y con la que Tete declara que descubrió al grupo y comenzó su idilio con el.

Sin embargo, no es hasta después de la apoteósica “Maldito Corazón” que empieza la era Tete Novoa. Una espléndida línea de bajo nos anuncia “El Vuelo del Halcón” del álbum “VII”, tema con el que debutó hace ya once años, y además de qué forma. Niko sigue reivindicando la enorme carga a las cuatro cuerdas desde este disco en adelante dedicandonos un virtuoso solo que enlaza directamente con “No sufriré jamás por tí”.

Como broche de oro y para completar el recorrido, eligen el single “Soy como el viento” de su último trabajo, “Morir en el Bien, vivir en el Mal” en lo que ha resultado un concierto de más de dos horas verdaderamente memorable. Ya sabes, Saratoga nunca defrauda.

Crónica por: Elena O.B
Fotos por: Pedro Bao

 

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