La banda israelí apura unas cuantas citas más a costa del que es su último disco de estudio «All is One», con el cuál empezaron la gira cuando fue editado en 2013. Desde aquello han realizado distintos proyectos como conciertos en formato acústico, que los trajo por estos lares hace un par de años escasamente, y otros trabajos como «Kna’an» que es un disco realizado conjuntamente con la banda paisana «Amaseffer». También el álbum «Orphaned Land & Friends», lanzado hace un mes, que mezcla grabaciones en directo y en estudio y en el que colaboran otros músicos de la zona para celebrar el 25 aniversario de la banda, en él podemos encontrar por ejemplo una curiosa cover de «Jeremy» de Perl Jam.

Después de esta pequeña puesta a punto sobre lo que ha sido el devenir de la banda en estos últimos tiempos, entramos en lo que fue su show en directo del pasado jueves 8 de junio en la Sala Copérnico. Como teloneros un grupo que se hace llamar Sechem y que sorprendentemente es de la capital, y digo sorprendente porque tanto sus letras en inglés como su claro estilo orientalizado no lo hacen indicar para nada. La banda cuenta con un EP de 2016 de cinco temas llamado «Renaissance of the Ancient Ka», el cuál tocaron prácticamente íntegro y con el que quedaba patente el cruce entre el folk metal y metal oriental que fabrican plasmado a través de temáticas y sonidos que nos transportan al Antiguo Egipto, todo ello gracias en gran parte al trabajo a los teclados y sobre todo a la flauta, que consiguen darle ese original acabado. Además nos adelantaron algunos temas de lo que será su siguiente trabajo, un larga duración que se meterán a grabar en breve y que llevará cortes como «Sandstorm» o «Sanehat (pt.I)», en los que aparentemente meten bastante más tralla que en sus predecesores, aún conservando la esencia que los define. Tras un completo recital se despiden muy acertadamente con la cover de «Walk like an Egipcian», donde nos arrancamos a echar un bailecito.

Sin hacerse mucho de rogar Orphaned Land comienza con «Ocean Land» a eso de las nueve y media pasadas (buena hora para ser un jueves), con una sala que lucía bastante más llena de lo que me había figurado en un principio y que además celebra de manera palpable y sincera la salida al escenario de la banda. «Qué tal Madrid. Salam» nos dice Kobi a modo de saludo, el cuál aparece descalzo y ataviado con una sobria casulla negra (que le acompaña en todos los conciertos que he visto del grupo) y que le da ese aire a mesías que tan bien sabe personificar; ese mismo del que habla en «The Simple Man», segundo tema del disco «All is One», y es precisamente con su canción homónima con la que continúan. Es en este tema tan cargado de grandilocuentes coros que resultan muy efectistas en disco pero que en directo al ir disparados restan frescura y credibilidad a la canción, donde noto cierta mejora con respecto a anteriores ocasiones pues en la parte final la voz de Kobi suena por encima de la de los coros enlatados (lo cuál se agradece), con mención a parte a los magníficos sólos de guitarra que en su momento estuvieran a cargo de Jossi Sassi y que ahora tocan a la limón, acaso con la misma destreza, Chen Balbus e Idan Amselm. Continúan con una canción que no es alegre pero sí enormemente emotiva, quizás mi favorita del disco, es «Let The Truce Be Known» donde potentes golpes a la batería suenan como látigos que nos azotan, y una voz que cabalga entre la esperanza y el lamento nos lanzan debruces contra la realidad …The enemies now turned to brothers… ésta continúa ahondando en la temática general del disco que habla sobre todos los crímenes que se cometen en nombre de la religión cuando el mensaje primigenio de ésta, independientemente de religión a la que nos refiramos, predica la sencillez y el amor al prójimo. Nos despedimos del repaso a All is One con «Brother», un medio tiempo que si bien resulta a su vez trascendente, no llega al calado de «Let The Truce…». Cambiamos entonces sustancialmente de registro, viajamos hacia discos anteriores de la banda donde se aprecia un tono mucho más crudo pero así mismo emulsionado sin grumos con el folk más tradicional del Medio Oriente y que da lugar a resultados absolutamente genuinos como es el caso «Barakah» o de la genial «The Birth of the Tree», donde gracias a la voz gutural de Kobi rallamos el Death Metal, en su insigne álbum, «Mabool». Movemos las caderas con Jetzabel, bailarina que ya nos diera muestras de su gracia y salero a la danza del vientre en algunos temas de Sechem, y que ahora sale con «Sapari» para crear un auténtico espectáculo de música y danza oriental. Es tras «El Meod Na’ala», la cuál cantamos todos con entusiasmo guiados por Kobi, y tras una hora de concierto aproximadamente cuando se despiden para los bises.
Vuelen con el epílogo del disco de 2010 «The Never Ending Way of OrwarriOr», hablamos de «In Thy Never Ending Way», además nos prometen que en cuanto acaben estas fechas de conciertos entrarán a grabar un nuevo disco que, para más señas, vendrán a presentar en enero de 2018. Con semejante buena nueva y con dos temas de Mabool como son «Halo Dies» y la celebérrima «Norra el Norra», con la que rompe toda la sala en saltos, se despiden esta vez de verdad. Un final festivo para una propuesta, la de Orphaned Land, que aboga por la multiculturalidad y el mensaje con calado a través de una música que entierra sus raíces en el folklore tradicional del Medio Oriente y el Heavy Metal.

Crónica por: Elena O.B
Fotos por: Pedro Bao

 

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