El pasado 16 de marzo, asistimos a la presentación del nuevo disco de Reincidentes en la sala Mon. El disco se llama “Vergüenza” y consta de 13 pistas y un bonus track llamado “Susana I de Andalucía”, versión del clásico infantil dedicada a Susana Díaz. Es el vigésimo disco del grupo.

El concierto comenzó con puntualidad, una hora después de la apertura de puertas, y Fernando Madina saltó con energía al escenario para mostrar al público la puesta en escena de sus nuevos temas. El concierto empezó con “Terrorismo”, canción que abre el disco. La gente se vino arriba con este tema pero el ritmo bajó durante las siguientes canciones. Pudimos ser partícipes de los brillantes solos de guitarra que se marcó Juan M. Rodríguez, como por ejemplo el que hizo en “Agarrar la vida”. Al terminar esta canción (ya habían sonado siete más), fue cuando se presentaron al grito de: “Buenas noches Madrid, muy buenas noches”. La canción “Dentro de ti” fue interpretada por Juan M. Rodríguez, pero lamentablemente, la letra no se entendió al 100%.

Pero sin duda, el momento álgido de la noche llegó con la canción “La misa final”, donde la verdadera protagonista fue la tumba de Franco. Sí, sí, habéis leído bien porque Fernando dijo que “la guerra civil había dejado represión y miedo y, a sus herederos, el poder democrático”. Anunció que Alberto, del grupo Boikot había sido el encargado de grabarles el videoclip del tema en el valle de los caídos. Comentó también que allí habían robado la tumba de Franco y sacaron al escenario una tumba de corchopan, que finalmente fue lanzada al público y rota en pedazos. Por último, dijo que este tema en vivo será utilizado para algunas tomas del videoclip y, es aquí, cuando la gente termina de venirse arriba agitando banderas de la república.

Al acabar este tema, suena una sirena que protagoniza la vuelta de hoja del concierto. Terminan las canciones de “Vergüenza” (solo dejaron dos canciones sin tocar) y se abre paso a la segunda parte del concierto con la canción “Huracán”. En este momento de la noche, los pogos empiezan a abrirse. Mientras tocaban “Una noche”, un espontáneo saltó al escenario a cantar mientras, desde abajo, el público le animaba alzando la bandera de la República. Sorprendió mucho la poca seguridad existente en la sala y que el grupo viera tal actuación con normalidad. Dejaron que el individuo bajase libremente del escenario cuando él lo considerara. No fue el único que se animó porque lo hicieron dos espontáneos más a lo largo del concierto, uno de ellos en la canción “La Republicana”.

Una de las canciones donde más vibro el publico fue en “Vicio” donde, al finalizar, anunciaron su despedida. Una despedida ficticia porque, seguidamente, salieron al escenario los miembros del grupo Debruces y Alberto, de Boikot, que no lo dudó ni un segundo a la hora de lanzarse al público. Parece que la idea gustó y se lanzaron dos más. Abandonaron el escenario y se quedaron los colaboradores disfrutando del calor del público. Esta idea no gustó demasiado a la gente porque creó cierta confusión al no saber si el concierto había finalizado.

Tras unos minutos de incertidumbre, regresaron al escenario para tocar las tres canciones que pondrían punto y final a esa noche madrileña. Las encargadas de hacerlo fueron “Odio”, en la que el invitado que protagonizó el tema se confundió y empezó la canción por la segunda estrofa, “Vamos pal infierno” y “Aprendiendo a luchar”.

Crónica por: Miriam Gómez
Fotos por: QuantumSomnium

 

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