El pasado 28 de junio asistimos a uno de los conciertos más exclusivos de Madrid. Nos acercamos a la sala Wurtlizer Ballroom en todo el centro de la capital para disfrutar de dos magnificas bandas: Vodun Bones of Minerva.

Abriendo el concierto estaban ellas, la formación de Rock y Metal Alternativo de Madrid Bones of Minerva, quienes nos ofrecieron un señor espectáculo basado en las canciones que forman su primer disco, «Blue Mountains». Hicieron su entrada con una Intro instrumental con toda la banda al completo en el escenario, que dio paso al primer tema de la noche que nos tenían preparados «Plastic Crown», donde estuvo muy presente el sonido de la guitarra de Blue y ya de entrada Ruth (vocalista) tenía mucha presencia, lo que se mantuvo a lo largo del concierto. Con la llegada de la tercera canción, «Defenders», donde había un destacado redoble de batería de Koa, saludaban a su público con las siguientes palabras: «Somos Bones of Minerva. Es un honor estar hoy aquí compartiendo esceranio con Vodun. Nos van a dejar a todos del revés». La canción más tranquila llegaba con «Eerly Octopus», donde Ruth permaneció parte sentada en la zona delantera del escenario. Con «Overcoming» nos hablaron de su recién publicado videoclip. Aquí Ruth iniciaba de espaldas y en cuanto empezó a cantar, se dio la vuelta y siguió regalándonos momentos. Para despedirse escogieron la canción que cierra «Blue Mountains», «Whales», donde llegaron los agradecimientos y el público se vino Arriba entre aplausos.

Para concluir los cabezas de cartel, las londinenses Vodun. Ellas se definen como Heavy, Afro-Soul Psycho Magic!, en la que mezclan sonidos procedentes del Stoner, del Soul, de la música africana y en algunas ocasiones, algo de Groove. Metían mucha percusión en su canciones, tanta que se dejaban ver instrumentos como: las maracas, el pandero, el cencerro, el dejembe o los timbales. También tienen influencia de Clutch y de The Bellrays. El trío londinense consiguió hacerse con el público madrileño, provocando sensaciones y motivando a los allí presentes. Pues con su música, sus canciones pusieron en acción la Wurtlizer Balroom, donde más de uno se activó y se animó a mover el esqueleto. En sus filas hay que destacar la gran labor de The Marassa a las cuerdas, ya que sorprende ver que su guitarra había momentos que hacía de bajo. Pero su obra maestra es su álbum «Possesion». Era todo un ritual sobre el escenario lo que allí se vivió adornado y coronado por la voz de Oya, que desprendía elegancia y frenesí y volvía aún más pegadiza su música. Además se traía unos movimientos que iban al ritmo de la música. Abrieron puertas con una intro, la cual dio paso al primer tema que nos traían, «Minos Army», que además de ser muy cañera, tiraba mucho de la batería e introdujeron timbales. Sin embargo, «Ason» tenía un sonido mucho más africano. Hacia la mitad los espectadores acompañaban con palmas. Con «Legbas Feast» Oya lanzó al público los instrumentos de percusión que ella había tocado, de este modo la actuación se volvió más participativa con la colaboración de los allí presentes, quienes intervinieron con la percusión. El sonido se volvió más cálido con la guitarra con ese solo. En la parte de más contundencia y donde la melodía estaba más presente, la guitarra metía unos riffs más trepidantes y en algunas partes estaban más distorsionados. Se despidieron con la canción que más me gusta de todo su repertorio «Mawu», donde hicieron un ritual en el cual vimos resurgir fuego de los platillos de la batería de Ogoun. El público no daba crédito de lo que estaba viendo en el escenario y quería más. Pero Vodun se marchó haciéndose de rogar. Finalmente, salieron por la puerta grande bordeando a sus fieles seguidores y fue así como se despidieron, pero dejándonos con ganas de más, con ganas de un nuevo concierto.

Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Pedro Bao

 

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