martes, abril 20, 2021
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CRÓNICA DE HAMMOND YORK+MARÍA TÜRME

Es domingo 28 de febrero, y tras un año de pandemia, volvió a Madrid el alegre aliento de Hammond York.

Hammond York en Madrid
Hammond York en Madrid

Tras un año sin tocar (adivinen por qué) la banda nos sorprendió con un directo teloneado por la inmejorablemente ecléctica música de la DJ María Türme. Su electrónica, que mezcla con fluidez y brillo temas de géneros tan dispares como ska, balkan, reggae o hip-hop, nos dejó gozar con una fresca, divertida y bailonga sesión vermut, que se desarrolló en la céntrica sala Independence bajo el sol encapotado de las cuatro de la tarde (aún nadie se ha acostumbrado a salir de los bolos con luz solar).

Sí que nos hemos acostumbrado a las mascarillas, los grupos reducidos y las discotecas repletas de mesas (en plan salón pijo de los años 20). Sala, público y artistas cumplieron completamente con las normas del decoro sanitario, y miren que fue difícil con la energía que se puso en escena.

Hammond York en Madrid
Hammond York en Madrid

Así, se fue la DJ Türme y apareció una panda de tipejos con gafas de sol y camisas tropicales horteras. Los Hammond York entraron en escena con una nueva formación: el irreductible Pablés (saxo tenor, pregonero y constante vital de la banda), Lubián (batería), Antuán (bajo), Kela (teclado), Mayo (guitarra), Valero (trombón y nueva incorporación post-covid) y Edu (saxo alto, y también incorporación post-pandemia), apoyados ese día por Diego (trompeta y ex-miembro que hizo labores de interino).

Tras la intro y los agradecimientos de Pablés (hoy día ir a un concierto es pa’ gente valiente), el ritmillo ska de «La Nueva York» empieza a caldear el ambiente. El buen rollo de la banda motiva a un público cuya interacción comienza a crecer al sonar el gypsyano «Blue Minor», un maravilloso tema con una energía que rezuma a Django Reinhardt por los poros. Tras él, «GoriJazz» nos confirma que Hammond York son especialistas en captar la esencia de cualquier estilo y llevarla con energía a su terreno.

Después viene «Walter Mambo Ska», un tema inédito con sonido caribeño. De seguido, un ambiente mántrico como incienso-reggae nos abraza en «RSD», un tema que en cierto punto evoluciona hacia una especie de enérgico ascenso celestial para terminar retrotrayéndonos a la calma de la reggae-madriguera.

Tras recordarnos que esta es la segunda sesión del día (sí, dos bolazos se marcaron de tirón los caballeros y la telonera) Pablés hace una incuestionable proclama: “hay que tener cuidado con los nazis, que le den por culo a esa mierda de gente, y que «La Vida Es Bella”. Así empieza a sonar el tema homónimo, que revisa la famosa banda sonora de una película que retrata las últimas consecuencias de un fascismo que vuelve a hablar con boca grande, como si nunca nada hubiese pasado.

A este entrañable tema le sigue «Gypsy Blue», que nos deja en el pelo un cierto olor a los Balcanes y que es sucedido por «Little Steps», otro tema de nueva cosecha. Y entonces el calor de Arabia entra en la Independance: primero con las percusiones, luego con unos vientos dromedarios, que nos guían a través del desierto en la canción en «Lawrence Of Arabia». Y ojo, por el desierto vamos botando sobre los taburetes, que aunque no podemos despegar el culo, la banda nos transmite la alegría gamberra de los niños perdidos de Peter Pan.

Hammond York en Madrid
Hammond York en Madrid

Un punteo de bajo, los vientos hipnotizándonos como serpientes, y la primera voz en lo que va de bolo empieza a sonar de la mano de «MrFoxMad». Ha llegado «Amy», que resucita no sólo la esencia de la musa, sino también las ganas contenidas de un público que no deja de bailar sentadico (porque no hay más remedio). En este ambiente, continúan con el tema (también cantado) «Gold On The Ceiling», un cover entre el soul, el rock y el ska de los Black Keys.

El bloque vocal se cerró con “la primera vez en diez años que vamos a cantar todos en castellano”. El maravilloso ritmo tumbao del «El Cuarto de Tula» puso a toda la sala a cantar los bises del fraseo de este maravilloso son cubano que, ay mamá, se cogió candela, y nos dejó to’ arriba, prendi’os como velas. Como en Cuba, la Independence reventaba, aunque no pudiese ser fuera del sitio. Por eso, fue emocionante escuchar el contraste que siguió con «Ennio Morricone» y su regusto a lo mejor del westerm.

La melodía de programas como Informe semanal o Bricomanía nos hizo reír en «S’TV Wonder», un tema que trae la atmósfera de la tele de los noventa. Aplausos, vítores… parece que nos vamos… Pero queda aún una más

El piano inicial de Ska Wars me retrotrajo a mi infancia, cuando vi en VHS la primera saga de «Star Wars». La verdad es que la canción, que combina partes de las mejores canciones de una saga que educó nuestros ojos y nuestros oídos, fue un broche de oro para una sesión de new wave ska jazz que, a mi al menos, me alegró no el día sino la semana.

No conocer a esta banda (yo era novicio) no es un hándicap para gozar de sus conciertos. Hammond York consigue crear un sabroso pastiche de sonidos que son familiares para cualquier persona criada en la cultura pop contemporánea. Y lo que es mejor, lo hace dándoles una frescura que hace que sepan a nuevo.

Es como probar el cocido de la abuela, cuando ella ya no está, y saborear la fresca alegría de un plato renacido, acompañado de un directo enérgico, alegre y disfrutón, que hace bailar incluso sin poder mover los pies. Esperemos muchas más de estas, a ser posible bailando sin freno y sin mascarilla. Hasta entonces, ¡Hammond Everybody!

Crónica por: Zule
Fotos por:Irene Lisón

 

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