lunes, octubre 18, 2021
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CRÓNICA DE ADE+OCELON+SUN OF THE DYING A SU PASO POR MADRID

El pasado 22 de septiembre nos acercamos a la sala Silikona de Madrid, para disfrutar de tres bandas que harían las delicias de todos y todas los y las que se acercaron al concierto. Ade, Ocelon Sun of The Dying se dieron cita en la nueva gira que los italianos tienen en España.

El concierto comenzó tarde, una hora después de la hora citada. Y con esto, el concierto terminó tarde fuera de la hora que permite la sala habitualmente. Abrieron los que ya para nosotros son un referente del Folk Metal en Madrid, Ocelon. Vinieron a presentar sobre los escenarios a su nuevo batería, Raul Rodríguez, quien hizo un buen trabajo con la formación actual, sabiéndose adaptar con precisión en todo momento a su entrada en la banda. También fue una noche de sorpresas, porque tuvimos la oportunidad de disfrutar de las delicias de Clara Saetiz al violín, ya que sus seguidores saben, que ella fue la primera violinista que pasó por la formación. Esto se debe a que la actual, es decir Yaomai no pudo asistir al concierto. Hicieron su entrada con la conocida «Battletroll» y con unas ganas tremendas de lo que vendría después. La entrada fue tan buena que el público quería más. Así que siguieron con «Amber Blood», donde cogieron algunas de sus cervezas y las compartieron con el público para pudieran degustar y conocer la cerveza de Ocelon, y de este modo hacer publicidad de su nueva cerveza. Además a lo largo de su actuación David estuvo animando al incondicional con lo que tenia escrito en su guitarra, haciendo que participen y se integren mucho más en el concierto. Incluso también llegó a bajar del escenario y adentrarse entre el público, mientras se hacía un circulo en medio y corrían al rededor de él. También agradecieron al resto de bandas y la sala haber contado con ellos para el concierto. Y sobre todo, a Clara por venir a tocar con ellos. Y para despedirse de todos escogieron «Asher», donde se echó en falta la voz de Clara o de Macarena, quien ya ha colaborado en otros conciertos de Ocelon con su voz lírica. Su actuación se hizo corta, pero a la vez bastante participativa y alegre para el disfrute de todos los y las que esa noche estuvieron presentes.

A continuación llegaron Sun Of The Dying, una formación de Doom y Death Metal de Madrid. Contaban con unas composiciones muy elaboradas y muy densas e intensas de una larga duración. Con este ya sumaban tres conciertos a su espalda. La formación traía nuevo bajista, José Yuste. El vocalista de la formación, Eduardo, hacía que las canciones fueran más profundas por su manera de entonar y de cantar con esa voz rasgada llena de guturales y su voz limpia transcendental. Con «Engraved In A Stone» las guitarras nos atraparon por ese cuidado sonido y como alargaban la intensidad con la que rasgaban las cuerdas. Era un sonido muy ambiental que te trasladaba a un lugar atmosférico. También presentaron un tema nuevo, que de momento es inédito, «A Dying Light» con un batería que usaba el doble bombo y un teclado que proporcionó la parte sinfónica de la melodía. Con «All Is Nothing, Nothing Is All», un tema más oscuro, percibimos un encuentro de bajo y guitarra. Y con la que cerraron, no era otra que «The Roar Of The Furious Sea», donde apreciamos que todos los músicos se seguían mutuamente demostrando que estaban muy compenetrados.

Por último, Ade, los italianos de Death Metal con una vestimenta de legionarios. Repetían gira, ya que el año pasado también vinieron a presentar «Carthago Delenda Est». Su actuación se retrasó por problemas que procedían de la sala, por lo que tuvieron que dejarles ampliar su directo treinta minutos de más, para poder completar su espectáculo. Hicieron su entrada con la canción que da nombre a este disco, y lo que se pudo observar, es que su vocalista era el único que sabía hablar castellano, lo que le ayudó bastante a lo largo del concierto. Con ello, pudo expresarse con facilidad y mostrarse mucho más cercano al público. Esto ayudó a que los y las que allí se encontraban estuvieran más receptivos. Intentaron trasladarnos a la antigua Roma con un sonido un tanto épico y a la vez bruto. Y es que a lo largo de la noche las guitarras se hicieron pesadas y contundentes, al igual que pasaba con la aplastante batería, que tenía momentos en los que abusaba de los platos, para ayudar a marcar el sonido que querían conseguir. A todo esto hay que añadir el moviendo de headbanging que hacían al mover sus melenas. Y para crear más expectación, se dirigían al público como legionarios. Algunas canciones como: «Scipion Insomitus Victor», «The Endless Runaway», «Dark Days Of Rome», o, Betrayer From Trance», fueron algunas de las que interpretaron y fueron sucediéndose una tras otra sin parar, no había tiempo para coger aliento. Además estuvieron muy agradecidos al público, afirmando que no lo iban a olvidar.

Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Pedro Bao

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