Verdaderamente la ocasión merecía semejante escenario; El Teatro Nuevo Alcalá de Madrid fue el marco para la celebración del aniversario del álbum debut de la banda finlandesa compuesto íntegramente por versiones de Metallica e interpretadas por, hasta entonces, cuatro desconocidos violonchelistas de Helsinki. La originalidad y exotismo que lanzó a la fama al cuarteto de cuerda aún sigue siendo palpable en el directo conmemorativo de “Plays Metallica by Four Cellos” que tuvo lugar el pasado lunes, como sabes, un disco que poco más o menos ha marcado un hito en la historia del metal sinfónico y del metal por extensión.

De ese modo nos juntamos a las puertas del teatro gentes de toda índole, de toda tribu urbana (especialmente la que acaba de salir del trabajo) hasta familias enteras. Me parece incluso ver pululando por allí a Pär Sundström, bajista de Sabaton, que con esa melena rubia no pasa fácilmente desapercibido. Lo mejor sin duda fue el fulano que nada más entrar al recibidor dijo a voz en cuello “Es el primer concierto de heavy al que voy que huele a palomitas y no a cerveza”. Y no le faltaba razón.

Como ves, una ambiente tan especial como peculiar en el que a eso de las nueve se desataba el espectáculo. Con una puesta en escena sobria y elegante el cuarteto tomaba posición sentados con sus instrumentos delante de un gran panel negro sobre fondo oscuro donde se proyectaban sus sombras. Empiezan con “Enter Sandman” y el personal ya está dando palmas como descosidos, especialmente después del primer sólo del carismático Eicca Toppinen que emula el original a la guitarra de Kirk Hammet con un virtuosismo apabullante. Previsiblemente se va respetar el orden de “Plays Metallica…” con lo que tras este brutal comienzo continúan con la poderosa “Master Of Puppets” con la que nos hacen un exhaustivo recorrido por todos los pasajes y matices musicales de la composición.
El sonido en el teatro resulta ya tan exquisito como la forma que tienen estos finlandeses de arrancar melodías de sus chelos que además cuando tocan todos a la vez, hacen temblar literalmente el suelo, creando sinergias prácticamente mágicas. Mientras siguen con “Harvester of Sorrow” y la intensísima “The Unforgiven”, a la vez que Paavo Lötjönen no deja de hacer simpáticos gestos al público al que anima aún más si cabe.

Para esta cita se recupera casi en su totalidad a la formación original compuesta por los míticos Eicca, Paavo y Antero Manninen, al que recientemente han reintegrado, con lo que sólo faltaría Max Lilja para imitar el line-up de 1996; no obstante completando el cuarteto está el no menos mítico y conocido Perttu Kivilaakso.

Va después “Sad but True” y “Creeping Death” en la que la intensidad es tal que Eicca rompe una cuerda que es repuesta en tiempo récord gracias también a la pericia del técnico que le ayuda y arrancando los sinceros aplausos de los allí presentes ante semejante destreza. La primera parte del espectáculo acaba con la elegante “Wherever I May Roam” y otro de los solos ridículamente perfectos que se marca Eicca, tras la que nos presenta formalmente a la banda e incluso se permite alguna broma con Antero y su inmutable gesto tras esas enigmáticas gafas de sol en lo que resulta un agradable y distendido rato de complicidad con los asistentes; y con «Welcome Home» (Sanitarium) nos vamos a la pausa. En ese rato vemos como montan un impresionante set de percusión y vuelven ya con Mikko Sirén, encargado de tocarla y miembro de la banda desde 2005. Particularmente el efecto que imprime la batería a “Face To Black” o “For Whom the Bell Tolls” hace que la segunda parte del espectáculo me guste aún más. Se da además la circunstancia de que miembros como Perttu brillan aún más en composiciones como la frenética “Fight Fire With Fire” o la preciosa “Orion” en la que nos llevan por pasajes que incluso pueden recordar a una sesión de música de cámara puramente clasicista y creando así unos contrastes musicales genuinos.

Se recuperan ahora temas que son también covers de Metallica pero que pertenecen ya a otros disco, como “Until It Sleeps” del álbum “Cult” o “Escape”, además nos regalan en directo los bonus que han grabado en la remasterización de “Plays Metallica…”, los obuses “Battery” y “Seek and Destroy” con la que de forma apoteósica se despiden para los bises y en la que todo el auditorio en pie grita el nombre de la banda, que vuelve con el tercer bonus en forma de una delicadísima “Nothing Else Matters” cuyo estribillo coreamos y con el corazón en un puño nos recreamos con “One”, pieza con la que se despiden y con la que definitivamente han provocado que todos los asistentes nos hayamos rendido ante tal demostración de destreza, pasión y elegancia. Nadie se quiere mover de allí pero una vez asumido que aquello ha acabado se marchan del escenario recordándonos que nos volveremos a ver mucho antes de lo que creemos.

Crónica por Elena O.B

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