Monóxido anuncia su vuelta: más ruido, dos cantantes y la próstata intacta. Chándal rock, letras radioactivas, riffs demoledores y hostias en la frente.
Monóxido no regresa pidiendo permiso: resucita para volver a ofender. Con una ristra inagotable de chorradas contra la actualidad, los cuñados, las certezas y la solemnidad; repartiendo hostias a diestra y siniestra —aunque bastante más a diestra— y envolviéndolo todo en las melodías pegadizas de siempre y versos de sátira ácida.
Después de colgar el chándal en 2020 y de publicar el disco póstumo «¡Ay, la Marijose!» en 2024, los de Castilla la Vieja vuelven a estar vivos, aunque nadie lo hubiera pedido. Esta nueva etapa trae repertorio inédito, vídeos para canciones antiguas y futuras, y una vuelta al directo que no pretende vivir de la nostalgia ni del catálogo: viene a buscar ruido, pullas y canciones nuevas que decir de la forma menos recomendable posible.
La gran novedad es el doble frente vocal. Germán abandona el bajo para formar dúo con Rodaja J. Lonchas: réplicas, contrarréplicas, coros de barra y ocurrencias sin el más mínimo control de calidad. La formación la completan David de la Plaza a la guitarra, Pistolo a la batería y Roge al bajo: gente de garantías para sostener el desorden sin que se venga abajo el escenario.
La estética de esta resurrección mira al chándal yugoslavo y al brutalismo del Este, pero la barra de bar, la decadencia deportiva y la fauna ibérica siguen ocupando el centro del campo. Un uniforme para canciones sobre frustración cotidiana, personajes que todos conocemos demasiado bien y asuntos que quizá sería más elegante dejar tranquilos.
Monóxido: más de 50 primaveras, operaciones superadas, experiencia suficiente para saber que no han aprendido absolutamente nada y, por fortuna, la próstata intacta. Nuevas canciones, nuevos vídeos y conciertos en camino.
Y después de tanta espera hacia su regreso, lo que hacen es volver a lo grande con un nuevo tema, que viene acompañado de un videoclip:
Ccv
