Sábado 15 de Julio

A eso de las tres de la tarde y con una solana magnífica los madrileños Folsom Prison Band daban el pistoletazo de salida a la jornada definitiva del festival. El nombre de la banda ya supone una auténtica declaración de intenciones al recordarnos al clásico de Jhonny Cash, por lo que no es de extrañar que desde su música hasta su indumentaria recreara el country más tradicional haciendo lo que se espera tanto con temas propios como con covers.

Es con Los Brazos con los que se empieza a animar aquello de forma mucho más palpable. Con una audiencia considerablemente mayor a la del día anterior a esa misma hora y que se circunscribe a la zona de sombra, el power trío nos trae un rock sureño que nos provoca la ensoñación de estar en la América árida y profunda de la Ruta 66 y de la que sólo despertamos cuando escuchamos decir a su cantante y guitarrista William entre canción y canción expresiones como “Aupa ahí”, revelándonos que en realidad vienen desde Bilbao y no desde Texas, y que estamos en Rivas y no el Desierto de Arizona (aunque por temperatura nadie lo diría). Cante a pleno pulmón y solos de guitarra interminables a una velocidad de vértigo en temas como “Tales” o “Not My Kind”, así como floridas líneas de bajo y ritmos a la batería que nos incitan a mover las caderas son las constantes de la banda. Con “Boogie” y “Say My Name” nos despiden de su rock virtuoso y ameno que desde el público tanto agradecemos. Tanto es así que habría sido estupendo que a este grupo de musicazos los hubieran colocado un poco más avanzada la jornada.

Salen después al escenario las finlandesas Barbe-Q-Barbies. El quinteto formado íntegramente por mujeres y con su vocalista Niki ostensiblemente embarazada, descarga un rock fresco de corte sencillo con estribillos pegadizos que de cuando en cuando se tornan algo manidos y facilones. Sin embargo resulta un show agradable y llevadero con temas como “Queen Deadly”, “Spell” o “Let Me Out”.

Llega ahora el turno de la banda británica de rock con solera Terrorvision, que además es muy bien recibida gracias en parte a que abrieron con una celebradísima “Alice’s What’s The Matter?” de su no menos reconocido álbum “How To Make Friends And Influence People” del ’94. Con un Tony Wright verdaderamente entregado y una banda que no se queda atrás en empeño, lo cierto es que el espectáculo se mantiene correcto pero no vuelve a despuntar de igual forma hasta que no llegan de nuevo a las canciones del “How to Make…” como “Middle Man” y “Oblivion”, con las que finiquitan por todo lo alto.

Vuelve el espectáculo motero de freestyle mientras hacen el cambio y tras ellos Ugly Kid Joe ya nos está esperando sobre el escenario. Los de California empiezan con la fuerza de “Neighbor” y pese a haber pasado ya unos añitos y haberse cortado las melenas, clásicos como “Cat’s in the Cradle” continúan teniendo muy buen empaque en directo. Se atreven incluso con una versión del “Ace os Spades” de los enormes Motörhead y rematan con su archiconocida “Everything About You”, con la que todos cantamos y bailamos. Buen concierto el de Ugly Kid Joe.

Y ahora sí que sí, por fin, los cabezas de cartel del día salen a las tablas con una audiencia más abundante de la habitual. Son las once menos veinte y se apagan todas las luces para recibir al grupo y Gary Cherone aparece ya desde el minuto uno como un auténtico torbellino y con gafas de sol incluidas mientras suenan los efusivos vítores del público. Para abrir boca caen temas como los hard rockeros “It’s a Monster” o “Get The Funk Out” que el personal canta al dedillo y con los que Gary anima a los presentes aún más si cabe. Suenan después los violines disparados que anuncian “Rest In Peace” y a esas alturas ya empezamos a tener un par de cosas claras, como que Nuno Bettencourt es un auténtico crack a las seis cuerdas y que el punto histriónico de estrella del rock de Gary Cherone resulta algo sobreactuado. Fabrican una introducción acústica para el mega hit “More Than Words” que todo el auditorio corea con auténtica devoción y tras “Hole Haarted” un larguísimo y vertiginoso solo de guitarra a cargo de Nuno acaba desembocando en el medio tiempo “Decadence Dance” tras el que hacen la pausa para los bises. Vuelven para coronar el concierto con “Warheads” y “We are the Champions”, de Queen sí, no me preguntas por qué una banda como Extreme no acaba con un tema propio pero lo cierto es que así fue, dejando al personal perplejo.

Pese al cansancio acumulado, la experiencia y el tiento de los londinenses Thunder resultaron el mejor acicate para continuar en pie. Desgranaron temas como “River of Pain”, “Then I Want” o “Serpentine” con garbo y frescura, desechando así el más mínimo atisbo de olor a naftalina de vieja leyenda del rock. Un show a la altura de las circunstancias.

Para echar el cierre estaba el rock and roll sucio de los norteamericanos Nashville Pussy, que para los que aún aguantaban allí descargaron canciones como la apropiada “Good Night For A Heart Attack” o “Go Mother Fucker Go”, con la que clausuraron el festival hasta, quien sabe, si el año que viene.

Texto por: Elena O.B
Fotos por: Pedro Bao López

 

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