Lo cierto es que la música y la cerveza van de la mano. Tienen mucho en común y ambas se disfrutan mejor en compañía. Esto mos pasa con Saurom. Pero, ¿Cómo sería si fuera una cerveza? Sería un Belgian Strong Ale especiada con toques experimentales. Te explico por qué:
La complejidad y riqueza sonora es igual a la complejidad de sabor
La música de Saurom tiene muchas capas: instrumentos folk, coros, pasajes suaves, momentos épicos… Igual que este estilo de cerveza, que suele tener notas de frutas, especias, levadura belga y un cuerpo potente.
Espíritu juglar, tradición y fantasía
Sus letras evocan cuentos, fantasía y juglaría medieval. Una Belgian Strong Ale también tiene ese aire “antiguo” y casi monástico, como si viniera de otra época.
La potencia emocional de lugar a la graduación alta
Sus canciones pueden ser intensas y épicas. Este tipo de cerveza suele tener bastante alcohol (8–10% vol de alcohol o más), así que también “pega fuerte”, pero con elegancia.
El toque impredecible se traduce en una receta artesanal
Saurom mezcla estilos sin miedo. Una buena craft de ese estilo suele llevar ingredientes extra (piel de naranja, clavo, miel, especias), igual que ellos mezclan metal, rock, folk y poesía.
Así que, Saurom no sería una lager ligera ni una IPA amarga clásica. Sino que, serían una cerveza compleja, narrativa y festiva, algo que te tomas despacio mientras disfrutas cada matiz… como un disco suyo. Por eso mismo decimos que sería como un Belgian Strong Ale.
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