El pasado 28 de marzo teníamos en Madrid una cita irresistible a la que no podíamos faltar. Venían Salduie a Madrid para presentar Imbolc, su primer álbum de estudio. Para esta ocasión les acompañaron OcelonSeptem Custodes en la antigua Sala Excalibur, que ahora se ha convertido en lo que a muchos no les gustaría recordar, Mama Pachanga.

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En primera instancia pudimos ver a los madrileños Ocelon con su demo To Ocelon. Su estilo era tan evidente que dejaron claro que practicaban Folk Metal con influencia de Finntroll, Eluveitie, Arkona y FolkStone, así fue lo que pude observar. Comenzaron con MoonHunter, uno de esos temas donde intervine la gaita y el violín. Después vino la presentación de Pilgrimage, un tema nuevo donde cabe destacar los punteos por parte del guitarrista solista. Durante el concierto vimos a un vocalista con varios registros de voz que compaginaba una voz limpia más bien de tipo pagana junto con guturales. También sorprendieron con una versión que clavaron de Eluveitie, con la inconfundible Iris Mona. Seguidamente vino una segunda versión, que como así la presentaban el vocalista, seguro que  lo conoceréis, ya que es un recuerdo de la infancia, Battlle Troll. A continuación llegaron los agradecimientos al técnico de sonido, al resto de bandas, que quedaban por actuar, al ilustrador de Ocelon, ya que era su cumpleaños y querían hacerle un homenaje especial y al público por acompañarles una vez más. Ya para rematar se despidieron con Under Bergerts Rot con un inicio participativo donde el publico repetía lo que decía el propio vocalista. Aquí vimos aparecer la flauta y mantenerse el violín y bailes en la primera fila.

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Ahora le tocaba el turno a los rockeros de la noche, sin duda otra formación de Madrid, Septem Custodes. Se trataba de una banda de Folk Rock con influencia notoria de Magö de Oz, Jethero Tull y Eluveitie con su toque de rock progresivo. Salieron al escenario con su encantadora mascota, una rana con sombrero y su guitarrista con un sombrero verde. Comenzaron con una intro que dio paso a su primer tema, Mago Negro. Tuvieron un momento sarcástico. Decían que iban a hacer una versión de los Chunguitos, pero no. Por suerte venían con Purple Night. Y como veréis el vocalista era un culo inquieto. No paraba de bajar del escenario y activar al presente bailando sin cesar. Como todas las canciones, tienen una historia y esta tiene una basada en una ciudad idílica. Estamos hablando de Ulhä. Además, un tema donde introducen polka y el toque de teclado que les hacía más melódicos en algunas partes y también, un toque de flauta. Se trataba de Cuentos del Bosque. Aquí volvimos a ver bajar por tercera vez al vocalista del escenario y volvía a subir en la parte final con el vocalista de Ocelon, que de manera improvisada nos dedicó unos pequeños guturales (y esto no estaba en el guión). Y después llegó la versión de La Senda del tiempo (Celtas Cortos).

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Para cerrar llegaba el plato estrella, Salduie, desde Zaragoza. Trajeron Folk Metal sin mesura con influencia de Saurom, Magö de Oz, Eluveitie, Korpiklaani y Ensiferum. Empezó a sonar la instrumental Íber, primer corte de su aclamado Imbolc, que les sirvió de intro para hacer su entrada al escenario, muy acertado por los músicos.  El primer tema llegó con la regrabada La Senda del Cierzo. En estos momentos apreciamos que la banda tenía cambios en la formación, tanto en los teclados como en el bajo, que les hizo justicia ya que mantiene la esencia de la formación. Al llegar Caido en Combate, el guitarrista abandonó su guitarra y pasó al mando del bouzouki. Y a continuación la instrumental Cutios, donde volvió a la guitarra eléctrica con su toque Thrash y el toque folk vino en manos de los whistles. También hubo agradecimiento a Asier, un gran amigo de la infancia de Nehemias (voz limpia), quien apostó muchísimo por la formación y además les ayudo económicamente para poder producir su disco. Y con ello, nos invitaron a brindar con cerveza, cocacola o agua, es decir con lo que tuviéramos a mano porque ahora venía A Brindar. Seguidamente uno de los temas que más me gustan, Caelia, donde Diego abandona los guturales y cambia de registro de voz a melódica y volvimos a ver el bouzouki y este caso el teclado deja el escenario. La noche llegaba a su fin y con ello, el tema más famoso de su repertorio y todo un clásico, Hidromiel. Para terminar, no podían irse sin tocar Numancia. El público estaba tan entusiasmado que se formó un gran pogo en la sala.

El concierto se llenó y espectáculo que ofrecieron las tres bandas, lo merecieron. Quiero hacer mención especial a Salduie, por volver de nuevo a Madrid y esta vez a hacerlo bien, sin nadie que se interponga en su camino.

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Crónica por: Gloria A.B

Fotos por: Pedro Bao López

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