martes, octubre 26, 2021
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PUNK-ROCK-SOUL SUDOROSO (Y CON SORPRESA) EN MADRID

Quien se considere rockero y no conozca el nombre de The Bellrays, debería hacérselo mirar. Pocas bandas de rock hay en el mundo, que lleven más de 25 años de impecable carrera machacando los escenarios de medio mundo, y conservando tan intactas como los californianos, su autenticidad rockera e integridad artística.

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The Bellrays están liderados por Lisa Kekaula. Un vozarrón que derrocha
Rock-soul por los cuatro costados. Y el enérgico Robert Vennum, guitarrista de corte cercano al garaje-punk. Ambos forman una pareja espectacular en escenario y fuera de él. En esta gira se les unieron Pablo Rodas, (bajista) y Maxi Resnicosky, (batería). Excelentes músicos y miembros de su reciente proyecto, Lisa and The Lips, el cual crearon hace un par de años con la participación de algunos músicos españoles, y con el que dieron rienda suelta a su vena más funk-soul, sin dejar totalmente de lado el rock. Pero esta vez veníamos a ver a The Bellrays.
La excusa: La publicación de un EP llamado Covers. Una recopilación de las versiones que suelen tocar en sus recitales. Entre ellos Whole Lotta Love (Led Zeppelin) y Highway to Hell (AC/DC).

Un miércoles de Champions en Madrid puede parecer una mala elección para celebrar una noche de rock de la vieja escuela. Pero nada más lejos de la realidad. La sala estaba a reventar desde las 22:15 a la espera de que comenzase el show.
La apertura de puertas había sido a las 22:00. La banda se hizo esperar hasta las 22:50 para salir al escenario, ante un ansioso público ávido de decibelios.

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Comenzaron fuerte con “Black Lightning”, single principal de su anterior disco. Empalmaron con “Mine All Mine”; metiéndose al público directamente en el bolsillo, y “Maniac blues”. Sólido tema de blues rock, que abría paso a la primera versión de la noche, “Dream Police”de Cheap Trick. Un tema a priori no muy cañero, pero que supieron llevar a su terreno perfectamente, poniendo a bailar a gran parte del público. “Pinball city” seguiría haciéndonos dar cabezazos con su estilo garaje-punk-rock al ritmo de la pandereta de Lisa, y el saber hacer de Robert con su Gibson SG. A continuación “Anymore” nos fundió en un blues rock de emociones insondables. Le siguió “The Way”, donde Lisa nos recordó a la Tina Turner de los buenos tiempos. “Power To Burn” hizo recuperar la vena punk-rock, con Lisa metiéndose entre el público y sintiéndose como en casa. Con “Living a Lie” nos introdujeron de lleno en un delicioso hard-rock, muy al estilo AC/DC, un tema breve pero intenso. Hasta aquí el concierto se estaba desarrollando de forma más que notable, con un buen sonido e innegable ambiente festivo. Sin embargo estaba echando de menos la mordiente más agresiva que mostró el grupo en otras visitas a Madrid, donde siempre han reventado la Sala Sol. Añoré temas como “Stupid Fuckin’ People”, “Screwdriver”, “Voodo Train” o “Fire on the Moon”, títulos que revelan esa agresividad, esta vez edulcorada. Aunque Robert Vennum no paró de moverse en ningún momento. “Everybody Get Up”, un tema sencillo, pero que anima al público a cantar y saltar como locos. La fiesta siguió con “Infection”, “Coming Down” y una nueva versión, esta vez “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin. Una interpretación de voz impresionante de Lisa, y un tema con el que demostraron que saben darle un toque diferente a las versiones. El público, por supuesto, entregado y coreando el estribillo con la diva, entregada en todo momento. Cabe destacar el trabajo de batería y bajista, en todo momento enchufados con los temas y viviendo el concierto al máximo. La verdad es que el llenazo era tal, que empezaba a hacer bastante calor. “Perfect”, “Man Enough”, una irreconocible “Never Say Die” de Black Sabbath y el clásico temazo de subidón mañanero “On Top”, pusieron la sala patas arriba. En esta última, Robert Vennum se lanzó al público dándose un baño de masas y pillándonos con la cámara apuntando al sitio incorrecto, aún así logramos sacar una instantánea, algo borrosa, del momento. Tras el despiporre con “On Top” empalmamos con la esperada “Highway to Hell”. Y es que ya es toda una tradición, que los conciertos de The Bellrays acaben con el clásico de AC/DC.

No me extraña que a The Bellrays les encante tocar en la Sala Sol, es un escenario que te permite estar muy cerca de la gente, conectar con ellos de un modo directo y eso para The Bellrays es una gran ventaja. Acaba el concierto con una Lisa exultante, que abandona el escenario sospechosamente rápido, micrófono en mano y gritando: “If you want more, you can ask for more!”. El público no se mueve del lugar y tras insistir Lisa en su micrófono un par de veces, reaparece en escena…
Nos anuncia, (jugueteando con nosotros), que van a subir al escenario un teclado. Luego una trompeta y un saxo, y además se va a unir un guitarrista adicional.
En seguida nos damos cuenta de que tenemos en el escenario a la formación de Lisa and The Lips, dando una grata sorpresa, (supongo que exclusiva) al público de Madrid. Aquello se transforma entonces en una auténtica fiesta funky-soul, donde los músicos parecen disfrutar tanto o más que el público. Fueron 20 minutos que pusieron la guinda perfecta a un cierre de concierto apoteósico. A las 00:15 la audiencia abandonó la sala y en sus caras sólo se podía leer la satisfacción de haber asistido a un gran concierto de rock.

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En resumen, otra gran actuación de The Bellrays, aunque menos agresivos que en el pasado. Espectacular la acogida que les brinda siempre el público de Madrid.
Eso sí, moviéndonos en una media de edad por encima de los 30. Esto demuestra que si el concierto es bueno y hay ganas, se puede mover el culo, aunque al día siguiente haya que madrugar.

Buenas Noches.

Crónica por: Krazy Ark
Fotos por: Esteban Muñoz

 

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