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MAD FEST: RADIOCRIMEN+RAT-ZINGER+ENVIA KOTXINA (SALA PENÉLOPE DE MADRID, 7 DE MARZO 2015)

Pasaban las ocho de la tarde y poco público se había congregado aún en la “Penélope” cuando arrancaron su descarga RADIOCRIMEN. Los bilbaínos abrían con “Terror”. Muchos asistentes entraron desde las cercanías de la sala justo al oír el comienzo y Radiocrimen iría congregando más a lo largo de su actuación. Esta “inpunktualidad” pudo deberse al adelantamiento de media hora del inicio sobre la hora marcada en el cartel, aunque previamente se avisara del cambio.

RadioCrimen_Sala_Penelope_015_07032015

“Control” fue el segundo tema de la noche. Este grupo compuesto por antiguos y conocidos miembros de la escena de Bilbao se mueve sin tregua y muy a gusto en todo momento. Y es el carismático cantante Txarly con su estética llamativa y su actitud, el miembro que acapara la máxima atención y el que conduce el espectáculo, aunque todos los músicos colaboran en el buen desarrollo del mismo. Durante “Mis demonios”, el guitarrista Luis da una tanda de saltos y Txarly gatea por el suelo.

“Amar mata” se desarrolla con espasmos del cantante y un espontáneo se une brevemente a la banda en escenario. Luis abandona la guitarra para cantar “Contenedores” y continúan con “Lágrimas de carretera”. Destaca “13 calaveras” con ese juego de guitarras inicial tan resultón, y dicho tema va finalizando con Txarly nada menos que encaramado a lo alto de la estructura lateral del escenario. Si el grupo ofrece diversión desde el inicio, puede afirmarse que se creció aún más en el desarrollo del concierto con la buena respuesta de los congregados.

Rápidamente se suceden “Burlar la ley”, “Buko”, “Noches de alcohol” y “Los chicos ya no quieren llorar” con el cantante encaramado de nuevo, esta vez al logo frontal de la Penélope. Esta canción con estribillo pegadizo es coreada en masa por los asistentes. Para la nihilista “Todo el que manda” cuentan con la colaboración del cantante de Rat-zinger, Podri Corrupto, que se sube a las tablas a cantar con ellos. Txarly se echa la percha del micro al cuello para abordar “En las cloacas”, canción que finalizaría el show, y que resulta perfecta para dejar al público coreando el estribillo a pleno pulmón.

Los técnicos sobre el escenario trabajaban rápidamente para que RAT-ZINGER pudiera coger el relevo de Radiocrimen, hermanados y vinculados por el guitarrista Javi Puñales. Dos monstruosas ratas de cartón piedra asomando por los amplificadores de los extremos ya decoraban el escenario cuando una intro con siniestros rezos y fuertes latidos de corazón entre luces de fondo rojo precede a los que va a ser el primer trallazo de estos bilbaínos bien curtidos en escenarios.

Los autodenominados “hijos bastardos del papa de Roma”, comienzan “Dios salve a Ronnie Biggs” entre espectaculares juegos de luces y rápidos flashes. Sin dar aliento a la recuperación, Rat-zinger apostaría mayoritariamente por su último trabajo “Rock and roll para hijos de perra” para descargar su arsenal, y lo alternaría con canciones de “Crónicas de la destrucción”. Las iniciales “Dicen ke soy” y “Aplastándote” atruenan empañadas por un mal sonido en la sala que padecerían aún más los Envidia Kotxina.

Rat-Zinger_Sala_Penelope_010_07032015

La voz cascada del cantante Podri anuncia que “No habrá piedad”, y las siguientes cuatro canciones se suceden respetando el orden natural del disco en el que aparecen. No podía faltar “L.E.Y.”, el cañonazo sonoro en el que colaboró Brigi Duque a las voces. Después, una grabación a modo de rezo revolucionario introduce “Amén”. Aunque hay unos leves acoples y el ritmo se ralentiza durante esta canción más pausada, el fuerte carácter de la banda no permite que el ambiente decaiga. Un cámara filma y alumbra con un foco las distintas escenas del concierto.

Después de la cañera “Diez minutos más”, recurren a la pegadiza “Narcosanto”. Continúan con “Patria”, tras la cual, el cantante afirma que “en Barcelona gritaban más, pero se puede mejorar” para “picar” al público madrileño a cantar más fuertemente las siguientes canciones. “Rock and roll para hijos de perra” se sucede con algún mosh.

El guitarrista Bruno Peinado con vistosa camisa hawaiana es invitado por el grupo para sumarse a la interpretación de “Tenéis speed?”, una gran versión en castellano del himno de Motörhead “Ace of Spades”. Como puede observarse especialmente en el bajista, Calico Pink, Rat-zinger exhiben orgullosos el gusto por el grupo británico en su imagen y en su sonido, entre otras influencias musicales.

Para ir cerrando el concierto atacan con el segundo disco “Crónicas de la destrucción”: “Soy un kalashnikov” y “Odio tu puta nación”. “Únete al Comando 9mm” rezaba la camiseta del mítico grupo que lucía el cantante, y “9mm” fue la última canción del cuarteto, que se acercó al borde del escenario para dar la mano a las primeras filas y posó para una foto final con el público de fondo a la espalda.

Con una imagen más sobria y facturando un punk rock más politizado, los veteranos ENVIDIA KOTXINA se preparan afinando sus instrumentos con Toy Dolls como fondo musical. Hay unos breves instantes de oscuridad y emoción para arrancar de golpe con la potente “Por lo visto”. Se observa entre el público un abanico de edades grande. Habiendo celebrado el año pasado su XX aniversario, Envidia kotxina pueden jactarse de tener entre sus seguidores tanto jóvenes punks como punks talludos.

Envidia_Kotxina_Sala_Penelope_012_07032015

Tras atacar “Daños colaterales”, el cantante y guitarrista Ángel Avuelo agradece sonriente el hecho de “Tocar en casa”. Disparan “A ras del suelo”, “Mala patada”, “Día tras día”, “Somos” y “Cuidado con lo que aprietas”. Estos temas pertenecientes a sus dos últimos trabajos fueron los elegidos para abrir el concierto, y Avuelo ya había advertido de que dejarían los clásicos de siempre como “Kampos de exterminio” para el final. Así pues, cuando después de estos temas más recientes atacaron “Con y contra quien” los coros del público se hicieron oír más fuertemente. Siguieron retrocediendo en el tiempo interpretando tres canciones del disco de 2003, “Así en la tierra komo en el zielo”: “Ke nunca encuentren la paz”, “Por qué?” la cual el bajista David Txafas se la dedicaría a su hermana por su cumpleaños, aunque se tratara de una canción de “desamor”. “Se venden guerras” desató el delirio colectivo.

Debido a los problemas de sonido de Ziku con su instrumento, “Alimañas” sólo contó con la guitarra de Avuelo, pero fue muy coreada, como “Historias en blanco y negro”. Y para cuando llegó “De corazón” la banda ya contó con las dos guitarras. No obstante sufrirían problemas con el sonido de sus instrumentos durante el resto del concierto.

Abordan “Deskiziao” y “El país de Alicia” antes de que el sonido de una sirena preceda el comienzo de “Un madero, 1000 lapizeros”. Para interpretar la versión de King Putreak “Polka miseria”, Envidia Kotxina contaron con la colaboración de Bruno Peinado que había tocado minutos antes con Rat-zinger. El guitarrista y cantante Ziku pidió la colaboración de los asistentes para cantar “Malos pensamientos”, al que siguió otro tema de la misma época: “Mis pesadillas”.

“A falta de paz” inauguró la tanda de temas del disco “Kampos de exterminio” prometida anteriormente. En “Estado policial” varios asistentes aprovecharon para subir al escenario y saltar sobre el público. Para la recta final del concierto dejaron “Ke asko, me apestas”, “No señor”, “Acaba ya!”, “La raba”, “Hoy no puedo cantar” y como colofón final, “Kampos de exterminio”. El grupo sonriente dejó los instrumentos y se dio un baño de masas. En concreto Hugo Ska el batería, lanzó baquetas y saludos, para acto seguido, lanzarse en mosh pasadas las once y media, y cuajar un fin de fiesta punk.

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Crónica por: Miguel A.R.

Fotos por: Nacho Criado

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