La Sala Copérnico de Madrid acogió una noche de rock argentino con historia con la visita de Juanse, que presentó en la capital su espectáculo “Pappo x Juanse”, una gira concebida como homenaje a la figura de Norberto “Pappo” Napolitano, uno de los grandes pioneros del blues y el hard rock en castellano.
Pappo —Norberto Napolitano— fue una figura fundamental para entender el desarrollo del blues en el rock argentino desde finales de los años sesenta, primero con Pappo’s Blues y más tarde con Riff. Su sonido crudo, eléctrico y profundamente influido por el blues norteamericano marcó a varias generaciones de músicos. Entre ellos, el propio Juanse, que además de admirador fue amigo y colaborador habitual del guitarrista.
El concierto madrileño se planteó como un recorrido por ese legado. Con una banda compacta y las guitarras siempre en primer plano, Juanse fue recuperando algunos de los clásicos más reconocibles del repertorio del Carpo. Canciones como “El hombre suburbano”, “Malas compañías”, “Sucio y desprolijo” o “Ruta 66” resonaron en la sala con ese espíritu directo y blusero que definió buena parte de la historia del rock argentino.
Lejos de quedarse en un simple ejercicio nostálgico, el músico bonaerense interpretó este repertorio con naturalidad, integrándolo dentro de su propio lenguaje rockero. No en vano, Juanse lleva décadas desarrollando una carrera profundamente marcada por esa misma raíz blusera, tanto en solitario como al frente de Ratones Paranoicos, banda fundamental del rock argentino desde los años ochenta.
El concierto también dejó espacio para algunos guiños al repertorio de Ratones Paranoicos, recordando la trayectoria de Juanse más allá del homenaje. Uno de los momentos más especiales de la noche llegó precisamente en ese tramo del show, cuando su hijo subió al escenario para compartir guitarras en “Enlace”, un clásico del grupo que fue recibido con entusiasmo por el público.
Durante cerca de dos horas, la Copérnico se convirtió en una pequeña catedral del blues porteño en pleno Madrid. Sin grandes artificios, con amplificadores al límite y actitud de rock and roll de vieja escuela, Juanse consiguió que el espíritu del Carpo volviera a sentirse vivo sobre el escenario.
Más que un simple concierto, la actuación fue una celebración del legado de Pappo y de la profunda conexión entre el blues y el rock argentino. Una noche en la que las canciones volvieron a demostrar que, décadas después de haber sido escritas, siguen sonando tan vigentes y eléctricas como siempre.
Crónica por: Coque Fernández
Fotos por: Anna Lamona
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