El pasado fin de semana, y en concreto, el día viernes 27 de febrero, se llevó acabo en Madrid la presentación oficial del álbum debut de Dura Calá, titulado «¡Ay!».
El concierto se llevó a cabo en la céntrica sala Independance Club, ubicada actualmente, en la conocida calle Atocha. Con una duración estimada de 1 hora y media, Dura Calá se presentó con casi todo el aforo completo. No era su primer concierto. Hay que recordar que, han tocado en las Fiestas PCE en 2024, donde compartieron escenario con Orlis Pineda. Y curiosamente también fue un viernes 27, pero no de febrero de aquel año, sino de septiembre. La formación ejecuta un sonido más que original y ambicioso, que combina rock, rumba, copla con un aire canalla, kinki y macarra, junto con un toque castizo. Es una música cruda, directa y desenfadada. Sus músicos vienen de haber pasado por otros proyectos anteriores. Así que, ya tienen experiencia más que asegurada, lo que se plasmó. La banda se compone de: El Niño (teclado), Klavo (guitarra), Joni (guitarra), Dani (batería), Benco (bajo) y Kash (voz y guitarra).
Después de lo dicho pasamos al meollo de la cuestión, es decir, a la actuación en directo de Dura Calá. El concierto empezó bastante puntual. Y después de una espera con una selección musical bien variada, que amenizó ese tiempo con canciones de El Fari, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Manolo Escobar, Los Chunguitos, entre otros, sonaron los primeros acordes de «La Macarena». Con ello iniciaba una noche deluxe, con un público bien variado en cuanto a edades se refiere (30-50). Sin dudarlo, interpretaron todo el disco al completo, sin dejar ningún tema en el olvido. Cada canción se iba sucediendo entre palmas, que iban al compás de la música, y El Niño, el teclista del grupo, era el encargado de dirigirse al público con aspavientos y haciendo los honores para todos y todas. También, nos llevó a revivir la feria de barrio o de pueblo, que se montan cuando llegan sus fiestas. Lo hizo con ese sonido tan característico, que se escucha en los coches de choque, y que él supo recrear con su teclado. Por otra parte, Klavo, uno de los guitarristas, de ejecutar una guitarra eléctrica Fender Stratocaster, pasó a una de tipo Flaying V y después a una Gibson Les Paul. Y un apunte a destacar es que, sobre el escenario pudimos contar tres guitarras y no dos, como estamos acostumbrados a encontrar en las bandas, lo que nos llamó la atención positivamente, dándole más relleno a las composiciones y más empuje.
Otra de las canciones que estuvieron también presentes fue «Mataora» con un poquito de caña y dejes macarras, afilados y desenfadados. Después de este tema, el público no paró de corear a viva voz «¡Dura Calá!» una y otra vez. Sin embargo, durante «Bolero» Kash cantó sentado al borde del escenario, reviendo el momento las íntimo y cercano. En cambio, en «Reyerta» entró a escena una bailarina y se marcó un baile flamenco-contemporáneo, que nos llevó a revivir el videoclip (ver aquí), y con la cual hacen alusión a las navajas de Albacete también.
Cuando el concierto estaba llegando a su fin, llegaron «Madrid», todo un homenaje a la ciudad que les vio nacer. Y llegó en forma de chotis. Y con «Tío Pepe» se despidieron con mucho golpe de teclado y Kash contagiado se marcó un pequeño bailoteo al son de la música en un pequeño instante. El público se puso en pié, arriba y contagiados, pusieron conseguir que se volviera en uno de los momentos más álgidos de la noche. Y así se despidieron, dejando el listón bien alto, y dejando a los presentes con ganas de más. Con ello, se puso fin a la presentación de «¡Ay!».
Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Pedro Bao
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