El festival Viña Rock afronta uno de los momentos más delicados de su historia a pocos meses de celebrar su 29ª edición, prevista para los días 30 de abril, 1 y 2 de mayo en una antigua cárcel de la Guerra Civil española, que hay en Villarrobledo. A pesar de la polémica y las cancelaciones, la organización mantiene su intención de seguir adelante con el evento.
Continúa la financiación del fondo KKR
Uno de los focos de controversia sigue siendo la financiación vinculada al fondo de inversión KKR, señalado por sectores críticos como proisraelí. Este asunto ha generado presión pública y ha influido directamente en decisiones de artistas y colaboradores que han optado por desvincularse del cartel.
Nuevas bajas confirmadas en el cartel
Las últimas formaciones en anunciar su retirada han sido Flashy Ice Cream y Juancho Marqués, elevando a 13 el total de proyectos musicales que han abandonado el festival. La lista completa es:
- Sober
- Bob Vylan
- Israel Fernández
- Walls
- Che Sudaka
- Cobardes
- Interferencias
- Rienda Suelta
- Morodo
- Grex
- Balkan Bomba
- Flashy Ice Cream
- Juancho Marqués
Estas salidas han generado preocupación entre asistentes y seguidores, especialmente porque la organización no ha anunciado sustituciones hasta el momento.
Fuga de patrocinadores: de once a solo cuatro
El impacto no solo se ha notado en el cartel musical. El festival ha pasado de contar con once patrocinadores a quedarse únicamente con:
- Coca-Cola
- Red Bull
- Cutty Sark
- Negrita
Entre los patrocinadores que han dejado de colaborar figuran entidades como Ongawa, Fundación Salvados Peludos, Asprona, Ayuntamiento de Villarrobledo, Asociación Parkinson Villarrobledo y OCB.
¿Qué pasa con la venta de entradas?
El festival sigue vendiendo entradas, pero parece ser que son muy pocas. Han optado por realizar un sorteo entre sus seguidores en las redes sociales. Pero, ¿Quién irá al festival?
¿Qué puede pasar con el festival?
A corto plazo, el evento probablemente puede pasar que, sí se celebre, ya que cancelarlo supondría pérdidas económicas y contractuales muy elevadas. Pero también puede suceder todo lo contrario. Sin embargo, el escenario más realista apunta a si se lleva a cabo, podría ser con lo siguiente:
- Un cartel reducido o con sustituciones de última hora. Aunque no se han visto replazos en ningún momento.
- La caída de bandas y solistas durante su realización. Y aún peor, algunas de ellas encontrándose ya en el festival.
- Posible bajada de asistencia respecto a ediciones anteriores, que también podrían darse durante su realización.
- Mayor presión mediática y social de la que está teniendo actualmente.
Si la organización no logra estabilizar la situación —especialmente en lo referente a patrocinadores y artistas— el futuro a medio plazo podría verse comprometido. La edición 2026 se perfila así como una prueba decisiva: si sale bien, el festival sobrevivirá; si sale mal, podría marcar el inicio de su declive.
Si quieres ver más noticias como esta, visita nuestra sección correspondiente.


