Los Nikis de la Pradera vuelven a demostrar que el country también puede ser un espejo incómodo. Con “Anabolizantes, Tinder y soledad”, segundo single de su nuevo álbum “Llorica”, el grupo disecciona sin anestesia la espiritualidad rota del individuo del siglo XXI. No es solo una canción: es un diagnóstico social con ritmo, ironía y sudor.
La trinidad que da nombre al tema —anabolizantes, Tinder y soledad— resume tres obsesiones contemporáneas que parecen inconexas, pero que se cruzan violentamente en el cuerpo, la identidad y el vacío emocional. Los anabolizantes representan el deseo de perfección inmediata: el gimnasio deja de ser un espacio de esfuerzo y se convierte en un laboratorio de Photoshop biológico, donde cada músculo persigue validación digital. Tinder, por su parte, funciona como un mercado emocional hiperacelerado, donde las personas se exhiben como productos y el envoltorio importa más que el contenido.
El resultado inevitable es la soledad. Una soledad que se disfraza de independencia, pero que huele a desconexión. Entre el músculo hinchado, el match fugaz y el silencio posterior surge el nuevo humano: fuerte, disponible y completamente solo. Expuesto y ausente al mismo tiempo.
Lejos de ofrecer soluciones, Los Nikis de la Pradera optan por la lucidez irónica. Ayudados por una “sesuda” fórmula matemática —2 + 2 = 4; 4 + 2 = 6; 8 sentadillas + 8 sentadillas = 16— la banda convierte el absurdo cotidiano en una herramienta narrativa. El espejismo digital también necesita banda sonora, y ellos se la ponen con precisión quirúrgica.
“Anabolizantes, Tinder y soledad” encaja perfectamente en el universo de “Llorica”, un álbum que invita a mirar de frente una sociedad que presume de plenitud mientras se desliza, casi sin darse cuenta, hacia la nada. Es una catarsis incómoda, pero necesaria, que ocurre entre repetición y repetición, entre scroll y scroll, entre sentadilla y sentadilla.
Ya puedes escuchar «Anabolizantes, Tinder y Soledad» en todas las plataformas digitales.
El directo será el siguiente paso de esta confesión colectiva. El 13 de febrero, Los Nikis de la Pradera presentarán Llorica en la Sala Villanos de Madrid, en un concierto que promete lágrimas compartidas, ironía afilada y comunión emocional. Una oportunidad para llorar juntos, esta vez sin filtros. Entradas ya a la venta.
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