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Desde el principio supe que no podría hacer una crónica de éste concierto sin implicarme personalmente, así que decliné esa posibilidad, pero me es imposible quedarme callado.

Veinte años cumplía un grupo al que por desgracia hace sólo tres que conozco. Un grupo que poco a poco se fue abriendo paso entre mis favoritos y que desde éste concierto se coloca en un incondicional primer puesto para mi. Por eso mismo hoy no hablo como prensa, hablo como fan. Como el matao que estuvo en la cola desde las 7 de la mañana pese a llevar casi dos días sin dormir y al que le quedaban muchas horas por delante para el mejor concierto de su vida. Y es que, aunque muchos no son conscientes de ello, la experiencia del concierto empieza horas antes del mismo, pudiendo conocer a otras personas que como tú van a ver a un grupo que significa tanto para tí o quizá que simplemente les gusta o incluso que no les conocen y van a la aventura. T siendo Saurom quien nos hacía esperar, estaba claro que la espera no sería aburrida. Espera que va pasando hasta que entras con una ilusión como pocas recuerdas y te agarras a esa primera fila guardando aún un poco más de energía para darlo todo.

Y aquí está el mayor problemas de escribir toda esta experiencia. Tantas cosas que contar, tantas historias, tantos sentimientos… Es increíble lo difícil de explicar un concierto así a quién no lo viviese en primera persona. Una explosión de emociones y sentimientos desde el primer trueno de «Camino a las Estrellas» hasta el último acorde de «Dracum Nocte». Una noche única, irrepetible, mágica. Una noche en la que me divertí como el que más y lloré como un bebé, algo que jamás había vivido en un concierto. Y es que cuando te ves a ti mismo sin poder parar de llorar mientras intentas con todos tus esfuerzos seguir cantando a gritos aquellos temas que te han acompañado en momentos difíciles, que te despiertan despiertan tantos sentimientos guardados… Es ese momento cuando te das cuenta de que todo ha valido la pena, que estás donde debes estar y que por una noche te puedes dejar llevar al Mundo de los Sueños, cruzas el Reino de las Hadas y bailar y reír en el Círculo Juglar.

Dos hora y media que parecieron minutos y que por desgracia en algún momento debían acabar, aunque difícilmente serán olvidadas. Pero aún con todo no podía irme sin más a casa, una parte de mi sentía que debía hacerles llegar mis palabras como fuese, darles las gracias por la increíble noche que me habían hecho vivir y tuve mi oportunidad de hacerlo personalmente a tantos de ellos como pude, pero incluso con eso no me pareció suficiente, debía escribir ésto y darle las gracias a toda la banda, a esas maravillosas personas que nos dieron una noche llena de sueños, que nos hacen llegar sus emociones compartiendo su música con nosotros, al equipo técnico, a los animadores y cómo no, a la maravillosa gente que me rodeaba desde hacía tantas horas. Muchísimas gracias, de verdad, por una experiencia a la altura de pocas.

Texto: Rhaezzar
Foto: Pedro Bao López

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