Hoy estamos en la sala Caracol, mítica sala Madrileña con 25 años encima. Pese a que la hora del concierto no es habitual, hay una gran expectación en las calles aledañas, para lo que sin duda, va a ser una gran velada, de la mano de Vendetta y Kaxta, dos grupos de estilos diferentes que tienen mucho que ofrecer a su público.

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Sin abrirse el telón, empieza a sonar una intro instrumental, donde se puede distinguir los sonidos de los vientos, no cabe duda, es el turno de Vendetta. Acto seguido se abre el telón, entre las luces rojas y el intenso humo, se aprecian los integrantes de la formación Navarra. De izquierda a derecha tenemos a Pello Reparaz y su trombón, Rubén Antón con su trompeta, Javier Etxeberria a la guitarra, Luisillo Kalandraka con su bajo, siendo el único que rompe el vestuario con su falda a cuadros, y por último, al fondo, tenemos a Enriko Vibrato a la batería.

Una vez concluida la intro instrumental, seguimos con “La Parranda”, uno de los temas más bailongos de Vendetta, el cual, hizo que el público, se fuese animando desde el principio. Acto seguido, continuamos con “Alerta”, donde surgen los primeros empujones en la pista. Antes de que diese comienzo el quinto tema “Udarako Gau Lezeak”, la banda se toma un pequeño respiro, para que su ayudante (el que tuvo bastante trabajo durante todo el concierto, por los cambios de vocalista) ajustase el pie de micro para Pello, el cual expresó su asombro por la gran asistencia al concierto, mayoritariamente compuesto por público femenino. Continuamos con “Druidas de esta tierra” y “Pólvora” canciones extraídas de su último trabajo “13 balas”, que para mi gusto, son dos canciones idóneas para un directo por su gran fuerza. Seguimos con “Begitara Begira” donde Enriko demuestra su dominio con la batería con su juego de muñeca en el charles. Durante esta canción Vendatta nos anima a cantar y para su sorpresa, el público responde de forma espectacular, pese a que esta canción es en Euskera. Tras un pequeño descanso, continuamos con “La familia”, durante esta canción, el público llega a su punto más álgido, formando pequeños círculos y pogos que sobrepasan los empujones, lo que provoca que los miembros de Vendetta y también se suelten más en el escenario, sobretodo su trompetista Rubén, que no paraba de bailar y animar al público. La décima canción “Cerca del mar”, es dedicada al pueblo Saharaui por parte del encargado de cantarla, Pello, que por su ritmo tranquilo, nos da un pequeño respiro.

El concierto continuó siendo un gran espectáculo, pues aún quedaban grandes temazos como “Suma”, “Tomasa”, “Ilunpetan”, tras la cual, apagaron las luces de la sala y Vendetta nos sorprendió con una especie de Batukada, donde los integrantes de la banda cogieron cada uno una caja ofreciendo un curioso espectáculo visual con sus baquetas, brillantes de colores, enlazando este fragmento con la canción “Buonasera”. El espectáculo sigue con “Puro infierno” y después con una de las canciones más esperadas “Botella de ron”, tras la cual, la banda se despide y abandona el escenario, pero aún quedan varios bises: “Leña al fuego”, “Puro infierno” y “La Vendetta”.

En definitiva, un gran concierto que termina con el lanzamiento de un gran número de púas, que aunque no pudimos hacernos con ninguna, tomamos nota para coger una la próxima vez, que repetiremos sin duda.

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Después de un parón de media hora, para cambiar los instrumentos y hacer una pequeña prueba de sonido, es el turno de los Extremeños Kaxta, que pese a que más de la mitad del público abandonasen la sala, salieron al escenario sin ningún tipo de complejo para sorprender gratamente a los que les escuchaban por primera vez en directo, como fue nuestro caso.

Con la primera canción, “Jícaras de Chocolate” empezaron fuerte, embaucando al público con sus potentes ritmos. Sin apenas darnos cuenta, ya que estaban enlazando sus canciones, nos encontramos escuchando “Dentro de mi” y del mismo modo enlazaron “Por las buenas o por las malas”. Después de un mínimo respiro, en el que sí que se pudo apreciar que cambiaban de canción si estabas atento, continuaron con “Bésame” la que enlazaron con “No se porke” y con “Los pájaros de mi cabeza”.

Después de seis canciones enlazadas de tres en tres, con un mínimo silencio, les tocaba tomar un respiro, ya que no debe ser nada fácil hacer lo que estaban haciendo. Aprovechando el paréntesis, el vocalista retó a los asistentes a sacar una foto al bajista, ya que no tenían ninguna porque no para de moverse en los conciertos de lado a lado, lo que resultaba bastante curioso. Tras tomar aliento continuaron con “Entre cuatro paredes”, seguidas de “Explosión” y “Arremeto”, sin descanso. Tras una breve introducción, preguntando al público “¿Quién va intoxicado?” dieron paso a la canción que da título a su último disco “Centro de intoxicación”, continuaron con “Princesa” y “Cochambre”. Acto seguido tocaron “Malos pelos”, uno de los temazos de la banda, provocando que los asistentes gastasen la poca energía que les quedaba, pero era muy difícil no ponerse a bailar con esta canción. Desafortunadamente no quedaba tiempo para más, y aunque tenían programadas otras tres canciones, “Nada me para” fue la última.

Pese a que nos fuimos con ganas de un poco más de Kaxta, han sido un gran descubrimiento en directo, que junto con Vendetta hicieron de un plan perfecto para la madrugada madrileña. Esperemos que no tarden en volver a visitarnos, porque allí estaremos.

Crónica por: Willy Copa
Fotos por: Álvaro Moreno

 

 

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