Los madrileños Frenzy eran los encargados de abrir la gran fiesta metalera en Madrid ante un público netamente heavy de cabello largo (el que lo tiene), vaqueros elásticos y cinturones de balas. Se arrancaron con un paroxismo de acordes durante unos momentos entre rápidos flashes de luces justo antes de disparar el primer tema de su concierto, “Lethal protector”. Con los siguientes temas, “Velocity” y “Change to Green” confirmamos que Frenzy gustan especialmente del heavy épico tal y como indican los trinos agudos del cantante Anthony Stephen, que entre canción y canción se dirige al público con un castellano de acento anglosajón. Los guitarristas Luis Pinedo y Víctor Díaz hicieron una gran labor instrumentística totalmente centrados en sus hachas, y es que sus complicados solos no eran como para perder de vista las seis cuerdas, mientras el bajista Ángel Muñoz se afanaba en agitar los brazos en alto para animar a los asistentes a participar más en la base rítmica del grupo. Me gustó especialmente la pegadiza “We are the future” por su mezcla de potencia y melodía.

Cuando Anthony Sephen anunció que iban a interpretar una versión titulada “I can´t believe in love” sospeché que podría tratarse del temazo incluido en el disco conceptual de Queensryche, “Operation mindcrime” y así fue para gozo del público y del que escribe estas líneas. Continuaron con el power metal de “Blind Justice” y el heavy metal clásico de “Sin City call” de la que se puede ver su videoclip en Youtube, y finalizaron con “Ride to be free” destacando el potentísimo bombo de David Ontanaya a tope. Buena banda a tener en cuenta por los seguidores del género: apuntaros el nombre de Frenzy que en menos de tres años juntos apuntan alto.

Tenía algo de temor de que los eibartarras Su ta gar se dedicaran a descargar alguna pieza de su último disco, “Maitasunaren pasioa”, álbum indiscutiblemente lento para los que nos tienen acostumbrados y que personalmente hasta la fecha es el único trabajo de ellos que no me ha satisfecho, pero Su ta gar celebraban sus 30 años en la profesión y no hubo concesiones a este últimas baladas. Todo lo contrario: nos esperaba una descarga inmensa y fortísima, que haría temblar la estructura del lugar y los corazones.

Con la enorme imagen de unos jovencísimos Su ta gar proyectada al fondo del escenario, sonó la intro del segundo disco “Ekaitza eta barealdia” con el sonido de la tormenta de fondo. Justo al terminar esta, saltaron a escena Su ta gar para atacar unos temas netamente heavy “Diruaren esklabu” y “Herioratzen semea”, de los tiempos más pretéritos de la banda, y aunque no de los más célebres, perfectos para celebrar una trigésima década en la música y hacer un guiño a los seguidores más acérrimos. La tercera canción “David eta Goliath”, fue la que hizo pasar al público de las sonrisas de confort a la acción y las ganas de saltar, no en vano, es uno de los temas acostumbrados en el repertorio de la banda, con los botes sincronizados de los guitarristas y el bajista. Más caña heavymetalera perteneciente al primer disco “Jaiotze basatia” con “Etsi Gabe”, “Sistematik IHES” y de lo primero que compuso Su ta gar: “Nire zainetan” con duelo de guitarras de Gorosabel y Bastida. Es de destacar la labor impecable de absolutamente todos los integrantes del grupo: el carismático Aitor Gorosabel a la guitarra y a la voz, el dinámico Xavi Bastida a la guitarra, el energético Galder Arrillaga con los platos casi en vertical a la batería y el más recientemente incorporado Igor Díez al bajo, que con su juventud demuestra como sus compañeros una gran técnica y unas ganas enormes de ofrecer un gran concierto al tiempo que disfrutar de su trabajo. Me invadió una emoción especial cuando Gorosabel atacó el arpegio de “Zure aurrean makurtzen naiz”, ya que este tema fue una de las causas por las que en su día me pusiera a investigar las posibilidades de la guitarra acústica. Por si fuera poco, el grupo atacó las ferocísimas “Azkar zuregana” y “Nazka” a plena potencia. Después a modo de pequeño respiro de tanta caña grupal, Gorosabel abrió el tema con tapping a lo Van Halen “Infernurako bidean” al que se sumaron los compañeros y “Gudari”, otros bonitos recuerdos a la maqueta, en la que ya se pudo ver las enormes posibilidades que podían alcanzar los de Eibar, y vuelta al primer disco con las ineludibles “Begira”, “Jo ta ke” y “Mari”.

Tras estas se proyectaron imágenes de los primerísimos conciertos de Su ta gar y la banda volvió a escena para ofrecer otra buena tanda de bises de los primeros trabajos: la instrumental “Jaiotze basatia”,”Oinazearen indarra” y “Basamortuetako zalduna”. La estupenda balada de las rectas finales de los conciertos y para no faltar a la tradición de agregar un cover, interpretaron “Electric eye” de los Judas Priest con su correspondiente introducción instrumental “The Hellion”, antes de atacar “Zure altzetik” y retirarse del escenario.

Ante la insistencia del público en que sonaran más canciones, Su ta gar volvieron a colgarse los instrumentos para disparar “Arbasoen Mendekua” y “Haika mutil” (la canción de Mikel Laboa pasada por la máquina perfecta de hacer heavy de los eibartarras) completando así la interpretación completa tanto del primer disco de la banda “Jaiotze basatia” como del recopilatorio de las primeras canciones “Su ta gar 1987-1989”.

Muy agradecido y emotivo se mostró Aitor Gorosabel con los heavys madrileños por su recibimiento, y es que la entrega es mutua. Recordó cuando los integrantes del grupo tenían 17 años y alucinaban tanto con las bandas de heavy a las que iban a ver en directo como con el ambiente de esos eventos con los propios asistentes y ahora se veían en el lugar de esas bandas. Pues deseamos que sea por muchos años más y que no falten Su ta gar en los escenarios.

Crónica por: Miguel A.R.
Fotos por: Juan Morillas

 

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