El 24 de febrero llegaba para los seguidores de Sinkope. Los extremeños volvían a Madrid para presentar su último disco «El Parque de los Poetas» en La Riviera.

Sobre las 20:00 horas, los asistentes comenzaron a aparecer en las puertas de la sala para acceder a su interior. Teniendo en cuenta que se trataba de ver a Sínkope, el grupo, tras 27 años de carrera, arrastra un amplio público fiel a su rock extremeño; por lo que llegando a la zona, se podía observar una enorme fila de personas haciendo cola para entrar a disfrutar de la noche. Mientras la gente iba entrando poco a poco, dentro ya había bastantes personas calentando con su mini de cerveza y cogiendo los mejores sitios que la mítica Riviera ofrece para contemplar de la mejor forma el directo. El equipo de Staff comprobaba que todo estuviera listo para empezar mientras el público comenzaba a cantar «Sin ko pe, Sin ko pe» en reiteradas ocasiones. Con los fotógrafos ya en el foso, sobre las 21:15 horas dio comienzo el esperado evento que llegó al Sold Out.
Antes de comenzar con la primera parte de la noche para dar a conocer los nuevos temas del nuevo disco, sonó un poema de Leopoldo Mª Panero.«Los bichos que alimento» fue el primer tema que abrió el concierto, con un sonido impecable de las guitarras que pronto fueron acompañadas por batería y bajo y la voz del gran Vito. Siguieron con «El que mata la vergüenza», «Mi barco y mi mar», «El parque de los poetas» o «No me desates».

Entre canción y canción no faltó agradecimiento al público por el recibimiento de nuevo en la Capital, el sold out y la brutal acogida del nuevo disco que el público cantaba de memoria.
Llegó el momento de las sorpresas: los invitados. Pisaron el escenario para cantar junto a Sinkope Jesús Cuervo en el tema «La tasca donde la poesía es bebía» y Lorenzo González en «Pan de besos».
Con el tema que venía a continuación «Y me da mucha rabia», hubo que hacer alusión a Valtonyc y Pablo Hasel, raperos condenados por expresarse. Estas fueron las palabras de Vito respecto a ello: «He vivido más libertades que las que se están viviendo ahora. Me podrían encarcelar por utilizar la palabra. Viva la palabra. Viva la Libertad de Expresión». Cerca de los últimos temas del disco que presentaban, sonó «En Parihuelas», «Si querer me va a doler» (cabe destacar aquí que a Vito se le fue la canción y, como gran artista que es, pidió volver a empezar, demostrando a su público que se merece una noche para recordar) y, por último, «Abriéndose un claro» que creó un momento mágico con la colaboración de Aurora Beltrán (a quien Vito definió como la voz más poderosa y frágil de este país) en un acústico sublime. Con esto terminó la primera parte para dar comienzo a la segunda, para los que adoramos los clásicos de Sinkope.

No hicieron falta más de cinco segundos para que el público comenzase a cantar junto a Vito «Cuando no te pones falda», «Humo de contrabando», «Matar se me olvida», «Le voy a cobrar a tus labios tus miradas», «Carro de la vida» (donde hizo una alusión a Kutxi) «A merced de las olas» y, finalmente, «Tarros de miel».
No obstante, cabe decir que muchos nos quedamos con ganas de volver a disfrutar de «A un beso mío le llaman ruina», «Pa cuando me juzguéis», «Agradecido» o el gran «Político, católico y putero», ello significa que, a pesar de las dos horas de concierto, aún se nos hizo corto.

El grupo de despidió muy agradecido por la velada que se creó en la Riviera y se fueron con un «Adiós, viva la madre que os parió, viva la República. Semos Sinkope y Semos de Extremadura. Ha sido un puto placer».

Crónica por: Segundos Congelados
Fotos por: Mikel Masa

 

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