Preparados para presenciar a una leyenda nacional del punk, el concierto comienza con el tema de aire pop “Los tiempos están cambiando” que abre el nuevo disco. Este quizá es un corte un tanto tranquilo y melancólico para empezar el concierto de un grupo mítico que lleva en la carretera del rock desde 1980, pero no tarda en llegar la explosión de energía, ya que a continuación atacan con la frenética “Incontinencia verbal” entre grandes bocanadas de humo, buena prueba de que el grupo tiene material fresco que funciona perfectamente en directo.

Con su Gibson SG roja, el cantante y guitarrista Juanjo Valmorisco, que ocupa el principal centro de atención, hace un entrañable homenaje de la banda al antiguo batería José García Ramiro y aprovecha para presentar a los compañeros de grupo: el también miembro original de PVP, Jesús Amodia a la guitarra solista y a los coros, el bajista Manolo UVI y el batería Rafa PPM. Su quinto y último disco “Hermanos de piel” se lanzó hace un par de meses y las canciones que lo componen están dedicadas a la memoria de José García Ramiro.

El grupo recuerda los tiempos más pretéritos con la macarra y pegadiza “Tacón y cuero” con reminiscencias de Joe Strummer y los suyos mezclando punk y ritmos jamaicanos. No en vano, PVP eran conocidos en los ochenta como los “Clash de Castilla”. Siguen con material del nuevo disco (“Somos los niños”) y sueltan más humo para la trepidante “Descontrol”, superada en velocidad por la siguiente canción: “Oxígeno”, tema incluido en su último trabajo que denuncia el expolio constante y brutal que sufrimos los ciudadanos.

Musicalmente mucho más sombría, la formidable “A Galileo” sobrecoge y arranca palmas del público para seguir el ritmo. Continúa con el ambiente siniestro la hipnótica y discotequera “Las reglas del juego”. Más abiertamente punk es la canción con el título homónimo que abre su primer y más afamado disco: “Miedo”, otro de los clásicos imprescindibles que tenía que descargarse esta noche. También interpretan otro antiguo tema, “Oh Fabrize” dedicada a los atracadores de farmacias y bancos.

Otro repaso al nuevo disco: “El enemigo no es Alí”, “Señor Presidente” en referencia a todos los presidentes que han sido y serán, “Amor que duele” y “La revolución”, antes de cerrar con el fantástico clásico “A casa en coche” en el que el bajo se hace especialmente poderoso y palpitante y los coros se repiten hasta el paroxismo. Pero PVP aún guardaban tres balas en la recámara.

La banda volvió a subir a las tablas para presentar la melancólica “Hermanos de piel”. El público coreó fielmente animado las estrofas de la siniestra “Entre las ruinas” y para despedir finalmente la descarga, el himno skatalítico de la banda conocido por todos “El coche de la plas” que nos dejó con ganas de más. Esperamos verles de nuevo muy pronto sobre los escenarios, porque los años de experiencia de PVP se notan y el concierto se hace bastante ameno.

Crónica por Miguel A.R.
Fotos por: Luis Miguel del Campo

 

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