El esperado regreso de los míticos Koma tras siete años de parón, llegó a la capital el pasado fin de semana, colgando el cartel de sold out en sus dos fechas programadas, el 16 y 17 de noviembre del 2018. La madrileña sala Mon, no fue la primera en vender todas las entradas, el grupo pamplonica cosechó tres llenos en el Kafe Antzokia de Bilbao, dos semanas antes.

En su primera noche en Madrid, Koma elijió repruducir como intro, “Radetzky March”, de Johann Strauss. Mientras tanto, el primero en pisar el escenario, fue Juan Carlos, quien no se olvidó de saludar al público con unos cuernos, al tomar posición en su flamante batería. Acto seguido y todavía en la penumbra, aparecieron Brigui, Rafa y Natxo, se engancharon a sus cuerdas y esperaron a que con tres golpes del charles, comenzase el directo con “Los Niños de Lapos Guerra”. Tema incluido en Sakeo, disco que la banda publicó en 2007 y al que más recurrieron, aquella noche. Durante los primeros temas, y principalmente en las partes de más peso instrumental, tuvimos en las primeras filas, alguna dificultad para escuchar la letra, aspecto que mejoró a medida que transcurrió el concierto. Con “Tio Sam”, “Jack Queen Jack” y “El Pato”, aún se escuchó la voz un poco baja, pero disfrutamos con los elaborados riffs, melodías y ritmos de la parte intrumental, señas de indentidad de la banda. Aún si haberse dirigido al público, continuaron con “La Revolución” y “La Chulería”, momento en el que tomaron un respiro, para que Brigui expresase su agradecimiento por la gran acogida del público a su regreso y diese pie al comienzo de “Jipis” indicando que iban a intentar hacernos pasar un rato divertido. A parte de este gran temazo, que se escuchó perfectamente, también cayeron otros como “El Muro de Berlín”, “Marea Gora” y “Menos Mal”. Cuando finalizó la siguiente, “La Almohada Cervical”, Brigui volvió a dirigirse a los allí presentes, y dijo que iban a intentar estropear el concierto y deleitarnos con unos villancicos. Dos temas, explicó, que no iban a formar parte del setlist y al final decidieron meterlos en acústico. Con “Deprimido Singular” y “Buitres” rellenaron esa parte, pero ahí, no se acabaron las gratas sorpresas, que guardaron para el final. Una despedía espectacular, en la que contaron con un cuarteto de vientos en “El Sonajero”, y una pareja de percusión Vasca con su txalaparta para que “Sé Donde Vives”, sonase tal cual está en el disco. También enlazaron a modo medley o popurrí, cuatro canciones de sus dos primeros discos. Por último, se despidieron por todo lo alto con “Bienvenidos a Deguelto”.

Pinta muy bien el 2019, si tenemos a grupos como Koma en escena. Y más, si se dejan la piel, como en aquella noche.

Crónica por: Willy Copa.
Fotos por: Pedro Bao

 

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