El pasado viernes 12 tuve el enorme placer de asistir, en la sala Independance Club de Madrid, a la presentación del nuevo trabajo de los madrileños Desastre, “Desde el Corazón del Valle”, que contiene un CD y un DVD del concierto que ofrecieron en San Mateo de Buelna, Cantabria, y que han lanzado cuando se cumple el 25 aniversario de la banda.

Digo enorme placer, porque fue uno de esos bolos en los que sin estar la sala llena, nos encontramos con un ambiente acogedor, lleno de buen rollo y donde la cercanía músicos-público fue la tónica durante todo el tiempo que duró el espectáculo.

Bastante puntuales abrieron fuertes los artistas invitados, Síndrome Peter Pank, con la sala un poco desangelada aún. Esta banda mirandesa fusiona el punk rock y el ska y aún con el público bastante frío, hicieron una buena actuación en la que interpretaron  temas de su disco “Vente a mi Barrio”.

Además también sonó “Ponte en guardia”, canción que contiene su maqueta de 2008 “Sobre la Luna”, y “A la tercera”, que no está incluido en ninguno de sus trabajos y que fue con la que comenzaron su actuación.

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Aunque la concurrencia no estaba demasiado receptiva, Síndrome Peter Pank dieron el callo tocando con muchas ganas y simpatía canciones muy cañeras como “Triste destino” y otras que invitaban más a la fiesta como “Puede ser”, “Vente a mi barrio” o  con la que acabaron su actuación entre aires mariachis, “Hoy vuelvo borracho”.

Y con el ánimo del personal más calentito, salieron Desastre dando caña de la buena ya desde el principio y dispuestos a tocarse nada más y nada menos que veintiún temas.

El comienzo magistral tuvo lugar con la batería de Chus Ortiz y con “De pena”. Y ninguna pena, ya que desde este momento el público comenzó a bailar entusiasmado y no paró durante la hora y media larga que duró el concierto. Con unos riffs y un solo alucinante de guitarra a cargo de Diego Rodríguez (Archi) y con Alfonso Carneros que se salió con su voz rajada y castigando su bajo de cinco cuerdas.

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Sin ninguna tregua empezaron a sonar los primeros acordes del buen rock and roll de “Acción”, “Miradas Empañadas” y “África”, uno de los básicos de la banda y que todo el personal coreó desde la primera hasta la última estrofa.

A ritmo de ska del final de “Combo del perdedor” la sala se vino abajo y el buen rollo y la fiesta inundaron el ambiente, no pudiendo evitar una servidora ponerse también a bailar (y eso que el bailoteo y yo nunca hemos congeniado demasiado). Y de seguido comenzaron “Mal trago” con un final apoteósico que hizo que los pogos manaran por doquier.

Después de “Tambores de guerra”, otro de los imprescindibles de Desastre,  “Manicomio” y “Utopía, llegó el comienzo de las actuaciones estelares de los músicos invitados, casi todos ex guitarristas de la banda. Primero le tocó subir al escenario a Aldo Moreno para interpretar “Como la espuma”. Con tres guitarras en las tablas, este temazo sonó de lujo.

Y ya casi en el ecuador del concierto llegó “Soltando lastre” y los primeros riffs de guitarra brutales a cargo de Sergio Bartibas con “Cometa Azul” donde todos los músicos se salieron, igual que en “Dando que hablar”.

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Ahora le tocaba subir al escenario a Pitxu, con el archiconocido “Algo mejor”. Aquí el colegueo invadió el escenario, disfrutando y cantando los músicos y por supuesto haciendo las delicias de la concurrencia.

Después de unas palabras de Alfonso agradeciendo el apoyo recibido por el público y tras dar cera a saco con “Tos dacuerdo” vino “El Loro”, donde el Ska y los pogos nos poseyeron a todos los que estábamos allí de cuerpo presente, e incluso Alfonso se tiró al público, dándose un paseíto por encima de nuestras cabezas.

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Y con “Crisis”, y la colaboración de Antonio Mozos, y después de más agradecimientos varios por parte de Alfonso, se marcaron una soberbia versión de los vallecanos Aldebarán, “Rock de Carretera”, dando paso a los bises y a “Desastre” donde salió Johny, guitarrista de Quemadura.

El punto y final apoteósico de esta magnífica velada lo pusieron con “Quien mucho abarca” y “Me piro” en donde salieron todos los músicos invitados y demás espontáneos convirtiéndose el escenario en una jarana de colegueo y buen rollo y la sala en una vorágine de pogos descontrolados.

Lo único que echamos en falta en este concierto soberbio fueron algunos clásicos como “Siempre hay otros” o “Tu nombre”. Pero, dejemos la actuación de matrícula de honor para otro día. A esta yo le doy un sobresaliente alto.

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Crónica por Guadalupe Castro

Fotos por Paloma Novo

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