Las salas típicas madrileñas se nos están quedando pequeñas. Y No es para menos, ya que con grupos de la talla de Narco, que han estado en una muy buena forma con su paso por la mayoría de festivales con nombre del año, lo normal es que llenen salas como la Mon y mucho más grandes. Y así fue el pasado el pasado 1 de Diciembre en Madrid, noche en la que los sevillanos vinieron a la capital, con motivo del fin de gira de presentación de su último trabajo titulado Espichufrenia.

Para ir entrando en materia, el grupo de techno hardcore punk, trajo como artistas invitados a Space Surimi, que se encargaron de entretener al público con su Rap electrónico y su gracia andaluza. Más adelante, también pudimos verlos sobre el escenario, durante el tema en el que colaboran en el último disco de Narco: “Yony el Robot”.

Como ha sido habitual a lo largo de la gira, el concierto comenzó con “Suicidate”. Su peculiar parodia de la sociedad transformada en canción, no fue más que un gran anticipo para lo que estaba por venir. Tras un escueto saludo, continuaron con “El Trapichero”, otro de los éxitos de su último trabajo, publicado hace un año. Prosiguieron con un fabuloso trío de temas incluidos en Alita de mosca, del que nos quedamos con “La última cena”, por el efecto logrado entre los ritmos tranquilos del principio de la canción y la locura del final. No faltó nada aquella noche, ya sabéis, si manipulador llevaba su máscara de sado, todo está en orden. Además prometieron que sería una noche muy especial, y lo consiguieron al contar con muchas de las colaboraciones incluidas en Espichufrenia. La primera, vino de la mano de eRRe en “Mi madre es una Yonki”, poco después entro en escena, Ana Curra, para hacer ese estribillo satánico característico de “Éxtasis místicos”. También salieron El Coleta en “Dame algo” y Tinatha en “Antricrista”. Tampoco se echó de menos a los habituales entre los asistentes, que demostraron una perfecta sincronización con el grupo. Sobretodo, en las primeras melodías de “La hermandad de los muertos”, fue automático, empezó a sonar, y al instante, cruces humanas surfearon sobre al resto. Nada que no hubiésemos visto, pero si dio la sensación que la cercanía al público influenció positivamente en la actuación. En la que se puedo ver a Vikingo M.D con más rabia que nunca, y a un inquieto Distorión Morales, que acabó lanzándose a la pista. Sin olvidarnos de esa buena dosis de riffs distorsionados, la marcada linea de bajo y la compenetración de la parte electrónica y rítmica con todo el conjunto. Esta simbiosis irrepetible, se vio truncada con un “Chispazo” y acordándonos de la “Puta Policía”.

¿Cuándo es el siguiente?

Crónica por: Willy Copa.

Fotos por: Mario Tote

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