Nos acercamos a la sala Wurlitzer Ballroom de Madrid a mitad de la pasada semana para disfrutar de tres proyectos muy interesantes. Vodun, Mirloblanco y Otus se dieron cita.

La noche se abrirá con el proyecto en solitario de Juan Dominguez de Aathma, Otus. Presentó una música más íntima y cálida en un formato de tipo acústico. El escenario estaba decorado con dos palos de incienso, que ayudaron a dar más énfasis al directo y meternos en ambiente. Además de ser una música cálida, también era intensa y dibujaba paisajes. Era una música conceptual. Además todo esto estaba mezclado con un folk sureño con matices oscuros. Durante su concierto hubo muy poco público, pero para todo aquel y aquella que se acercó a verle, consiguió que se parase el tiempo y no podamos dejar de prestar atención a todo lo que sucedía en el escenario con la mirada fija y sin moverse de su sitio. Nos trasladó a la América profunda de los indios apaches. Eran composiciones muy elaboradas y cuidadas interpretadas con guitarra acústica y creando efectos y sonidos con la voz. Interpretó canciones como: «Your Kingdom’s Gone», «Great Tree», «In The Throes Of Death», «Velvet Cage». 

A continuación llegaba Mirloblanco tras su paso por la segunda edición de Garage Sound Festival. Estaban presentando su segundo disco «Reinas Salvajes». El formato que ofrecieron era el de un power trío muy bien avenido ligado al Stoner. Lo que me gusta es que todas sus canciones están escritas en castellano y la soltura con la que se mueven en el escenario. Eso le hace aún más interesante. Metieron caña por todos los lados. Abrieron paso con «Los Chicos Malditos», con una entrada prometedora con fuerza en la que ellos marcaban los graves. Contaron en todo momento con un bajista, Lorenzo, muy expresivo, que a lo largo del show terminó tocando de rodillas al igual que su compañero Fran (vocalista y guitarrista) en varias ocasiones. Como decía la canción «Somos El Poder»«Nosotros somos el poder», y así lo demostraron con creces en todo momento. A lo largo de su actuación la batería de Kike estaba muy presente y muy integrada con mucho peso en cada canción. «En Carne Viva» fue presentada con las siguientes palabras: «Espero que despellejeis todo». En mitad de su actuación se fue la luz en la sala, lo que retraso el concierto. Y veinte minutos después regresaron al escenario, tras solucionarse esta avería. Finalmente tocaron un tema más «Fuego Naranja»,  y con ello dieron por finalizada su actuación. Lorenzo terminó tirando su bajo al suelo del escenario, tratándolo con desprecio, como si aún le quedase energía para dar.

Para cerrar la noche llegaban desde Reino Unido Vodun. Era la segunda vez que venían a Madrid, y además repetían en la misma sala. En esta ocasión venían a presentar su segundo disco «Ascend». Este nuevo trabajo ofrecía un sonido más ligado al directo, pero menos contundente que «Posesión», en el que introdujeron mucha más percusión y más psicodelia. Soul, Stoner, Phycho, o ritmos africanos eran los estilos que mezclaban es su música. Lo que llamaba la atención es que no cuentan con la figura del bajo, algo poco común en las bandas; es por esto que las partes de bajo las realizaba la guitarra. Aparecieron en el escenario descalzos, vestidos con una ropa un tanto tribal y africana y con la cara pintada como en las tribus, donde destacaba el color azul, color elegido para la portada del nuevo álbum. Interpretaron canciones como: «Spirits Past», «Ascend», «Mawu», «Posession», «Providence Of Ancestors», «Rituals», entre otras. Tuvieron una muy buena puesta en escena. Esta noche pudimos ver como el cencerro y el bombo estaban más integrados en el directo, junto con los elementos psicodélicos y The Marassa, el guitarrista se movía de lado a lado sin cesar. Cuando el ambiente ya estaba caldeado, al batería y al bajista de Mirloblanco les hicieron participacipe de su directo al dejarles un cencerro y un bombo. De este modo subieron al escenario, y así se volvieron uno más en su actuación. Consiguieron que el público se viniera arriba y no pudiera parar de bailar. En la parte central preguntaron al organizador, que tiempo les quedaba, él les dio vía libre por el corte de luz que hubo durante la noche, para que pudieran tocar todo lo que habían preparado. También Oya (vocalista) y Ogoun (batería) transmitieron un mensaje en favor de la mujer, por su empoderamiento («Seguiremos el camino de la mujer joven y victoriosa…»). Se despidieron con un cierre espectacular con mucha adrenalina y más percusión en manos de Oya. Nos quedamos con las ganas ver como prendían fuego los platos en la batería, algo que disfrutamos en su anterior concierto en la capital. Aún así una noche redonda en mitad de la semana.

Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Mario Tote

 

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