Nada mejor para acabar la semana que un poco de dark metal, y la Winter Metal Night en la sala Silikona de Madrid fue la mejor elección. La noche ofreció una doble sesión de la mano de Survael y de la Apocalypse Orchestra (procedente de Suecia). Hay que mencionar que la sala Silikona dispone de un escenario poco elevado que permite disfrutar de los grupos desde muy cerca, como podréis comprobar en las fotografías que tomamos durante el concierto. La asistencia no fue muy masiva, principalmente por tener lugar el domingo por la noche, pero eso no impidió disfrutar de una buena ración de buena música.

Survael en Madrid
Survael en Madrid

Los primeros en actuar fueron Survael, que vinieron a Madrid tras su gira por Vitoria y Barcelona. Tras bajar las luces e iluminarse la pantalla en el escenario con su nombre, Survael comenzó puntual con un tono que arrancó lleno de potencia con el vocalista animando al público con el tema «The Wolf», seguido de «Go Back Home» y «The Natures Revenge», y dando caña sin parar. Mención especial a la sincronía del grupo que pasaban de un tema a otro con soltura y respetando los tiempos, esto parece algo menor pero demuestra el gran trabajo de ensayo que hay detrás de su actuación. Miguel Jareño, la voz de Survael, lo dio todo en cada canción con su profunda voz para darle el tono que requiere el metal que rebosa en cada una de sus letras. Siguieron con «Green Eyes» (en homenaje a una obra de Bécquer) y «Where The Sun Rises», a buen ritmo evitando que el público se enfriase con interludios demasiado extensos. Siguieron con «The Watcher», tema de su primer LP, donde además de tener un ritmo frenético, cabe mencionar el uso de los coros para darle un mayor tono épico al tema. Para terminar, cerraron con «Death Or Submission»,»The Queen of Wrath» y «Wild Side of Life», que fue un apoteosis musical tras una hora de concierto con más metal que una forja vikinga.

A continuación, cambiaron el escenario para que pudiera actuar el siguiente grupo, tardando casi media hora, pero con el gran trabajo de Survael, el respetable ya estaba atemperado para lo que venía.

Apocalypse en Madrid
Apocalypse en Madrid

Con un poco de espera, llegó el plato fuerte de la noche, la banda sueca Apocalypse Orchestra que subió al escenario con sus 5 miembros vestidos con el estilo que los caracteriza, después comenzó todo. Con un tono solemne empezó a sonar la zanfoña. Los ritmos pausados y constantes con la cadencia de la zanfoña (no me voy a cansar de utilizar esta palabra), se combina con la fuerza de las guitarras y la base de la batería, para darle al conjunto un estilo único que recuerda a melodías nórdicas y medievales que enfatiza más su puesta en escena. A mí, me recordaron bastante a la banda Heidevolk de los Países Bajos, con una gran actuación tanto de la voz solista como el trabajo en conjunto de todo el grupo que recuerda a los cantos gregorianos.

Y ahora que menciono los cantos gregorianos, los propios músicos reconocen que se inspiraron en las Cantigas de Santa María, unos escritos del siglo XIII de la época de Alfonso X y con finalidad litúrgica que se enfocaban en al monodía gregoriana y en la lírica popular, encajando todo a la perfección con el metal y creando así una composición única. Y hablemos de nuevo de la zanfoña, ese complejo instrumento cuyo artista tocaba en una especie de trance que conseguía transportar al público a, por ejemplo, un banquete en un salón de algún castillo de un olvidado señor feudal del medievo, creando así una experiencia excepcional y casi hipnótica. El trabajo vocal de sincronización de las voces fue ejemplar y perfectamente coordinado con el ritmo base que marcaba la batería, que junto con un trato amable y cercano con el público, consiguieron meterse a este en el bolsillo. El concierto finalizó con unos temas en los que cambiaron la zanfoña por una gaita, dando un giro al estilo y pasando a ser un rock celta lleno de energía para ponerle punto y final a una gran noche.

Fueron 3 horas de concierto llenas de metal y buena música al que sin duda habrá que volver, y, por supuesto, no habrá que perder de vista a estos dos grandes grupos.

Crónica por: Guillermo Rodríguez
Fotos por: Vicente Díaz

 

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