El pasado 11 de agosto Madrid volvió a acoger a The Real Mckenzies en la misma sala donde se les vio por última vez junto a 13KRAUSS, la sala Gruta 77. Pero en esta ocasión, venían solos y a ofrecernos un show especial en acústico.

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Antes de nada comentar que entre el público pude ver alguno que repetía concierto desde aquel 12 de julio, el último eléctrico hasta entonces de los Mckenzies en Madrid. Y ahora vayamos al grano y pasemos a hablar y comentar el concierto. En el escenario volvíamos a ver unos músicos bien indumentados, y con sus faldas escocesas hacían su aparición en escena, pero en esta ocasión cambiaron las guitarras eléctricas por las acústicas y la gaita fue sustituida casi todo el concierto por el whistle. Puestos a ello, arrancaron con  el mejor tema que podían haber escogido, «Heather Bells» Paul Mckenzie salía a escena con un vaso de brandy, al igual que en el pasado concierto y consiguió que le durase hasta el final. También se pudo observar, que una vez más se convirtió en la cara más visible de la formación, llegando incluso a ser el más expresivo y carismático, ya que con algunos gestos se pudo ver cómo expresaba lo que decía la canción y no en ésta sólo, sino en algunas más que se fueron sucediendo a lo largo de la noche. Sin embargo, el resto de músicos estaban más entregados a sus instrumentos, por lo que les vimos más concentrados. Además tan pronto tuvieron conexión con el público, ya en este primer tema necesitaron su ayuda y colaboración y este intervino en algunas partes de los coros. Y más canciones se fueron sucediendo como «Pour Decisions», «Chip», o «Yes», que nos hicieron gozar de este acústico.

Paul Mckenzie presentaba «Droppin’ Like Flies» dieciendo, que aveces se siente pequeño cuando no tiene dinero. Eso le preocupa, porque le hace ir hacia abajo. Por otro lado, el bajo hacia justicia y tenía un toque más rockero en «Scots Wa Hae». Por otra parte, Paul Mackenzie llegó un momento a lo largo del concierto que hasta se emocionó cantando.

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También pudimos disfrutar del sonido de la gaita con dos melodías tradicionales, la primera era escocesa y la segunda gallega, de donde es la procedencia del músico que hace la sección de vientos. La dificultad que tenía la segunda melodía por la posición de los dedos y la rapidez que exigía, no le supuso ningún problema. Después de esta exhibición regresaron al escenario el resto de músicos e interpretaron a capella cuatro canciones: «Pickled», «The Tempest», «McPherson’s Rant», «Wild Mountain Thyme». Y finalmente se despidieron con «Barrett’s Privateers», donde todos volvían a sus instrumentos y una vez más pudimos disfrutar del whistle.

Agradecemos este acústico y fue todo una delicia volver a encontrarnos con The Real Mckenzies. También, un detalle que el concierto terminara pronto para aquellos que tuvieran que madrugar al día siguiente. Esperamos tenerles de nuevo en Madrid.

Crónica por: Gloria A.B
Fotos por: Pedro Bao López

 

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