Una vez más, Los Gandules cierran el año con su concierto en Madrid, esta vez en la sala Galileo Galilei, la cual ofrece unos precios muy competitivos y un ambiente cercano en una de las salas más conocidas de la capital. Al llegar, la cola demostraba que estábamos ante otro lleno similar al del año anterior en la sala Caracol. Por suerte, conseguimos reservar mesa en la parte superior, en una posición centrada y con una vista magnífica del escenario.

Los Gandules en la Sala Galileo Galilei de Madrid
Los Gandules en la Sala Galileo Galilei de Madrid

La anécdota del evento, tuvo lugar unos 15 minutos antes del comienzo, cuando Tobo Gandul (Roberto) hacía una incursión por la grada, dejándose saludar y fotografiar sin ningún problema, a pesar de que apenas quedaban 10 minutos para comenzar, un par de minutos más tarde Dun Gandul (Santiago) también hizo una ronda que dio la oportunidad a los asistentes de tener una foto con ambos artistas. La noche comenzaba bien.

Con apenas un par de minutos de retraso comenzó el espectáculo con su clásica entrada vestidos como sus alter ego, los electrónicos Die Scaphandra, que actúan como teloneros y todo por el módico precio de “1 euro del coste total de la entrada”. Tras terminar su epiléptico número musical, se retiraron para dar paso a los inigualables Gandules, con sus batas ondeando en el escenario como estrellas de rock para después acomodarse en su, ya legendario, sillón.

Los Gandules en la Sala Galileo Galilei de Madrid
Los Gandules en la Sala Galileo Galilei de Madrid

Los Gandules, como anteriormente se ha mencionado, ofrecen un ‘espectáculo’ más que un concierto, ya que, amenizan al personal con chistes y chascarrillos que terminan por ser ‘running gags’ que acompañan las canciones a lo largo de la noche. Esto incrementa la calidad de lo ofrecido y aligera las casi 2 horas que dura todo, con un cumplimiento de los tiempos perfecto y tomándose las cosas con calma, así demuestran que su objetivo principal es ofrecer a los espectadores entretenimiento puro y duro.

La primera canción con la que abrieron esta vez fue «Equino de mis Entretelas», más conocida por todos como «la de Poni», una de las más pegadizas y recientes, que pertenece a su disco «Noches de Bingo de 2017». Con el público en el bolsillo, siguieron con otros grandes éxitos de su muy dilatada discografía (recomendada de principio a fin), como por ejemplo «Remedios de la Abuela» (la de ‘Medicinal’), «De Agujeros en Montañas» (la Tuneladora, que ‘siempre consigue emocionar’ a 2 espectadores que acaban abrazados), «Si Gagarin levantara el Casco» (la de la NASA), entre otros. Y, si hay que ser sincero, he tenido que buscar los nombres de las canciones, ya que estas no son importantes por los títulos, sino por lo maravillosamente pegadizas que son, con un estribillo que cualquiera puede repetir aunque sea la primera vez que los escucha, eso tiene un enorme mérito que hay que reconocerles siempre. Porque conseguir que toda la sala Galileo se ponga en pie para cantar las bondades del porexpan a pleno pulmón, no lo consigue cualquiera.

Los Gandules en la Sala Galileo Galilei de Madrid
Los Gandules en la Sala Galileo Galilei de Madrid

El concierto también incluyó su performance con «Ladrón de Cobre», su canción interactiva con pancartas «Aquellos cachondos líderes del Este», esta vez una colaboración de unos niños que estaban entre el público; y sus archiconocidos temas a capella con su coreografía colectiva con el público: «Obstericia en Bucarest» (ginecólogo rumano para los amigos), «Paté de Pato» y «Guarda la barra gallega en la panera». Para finalizar, dieron rienda suelta a su ramillete musical que compone la «Década Apestosa» que se caracteriza por ser una ronda rápida de estribillos muy conocidos que dejan siempre un buen sabor de boca para rematar la noche.

Pero antes de irse sorprendieron con una perla de lo que están preparando para su próximo disco, un tema que temporalmente se titula «Brackets y Sintrom», que para ser inédito, la gente rápidamente consiguió tararear y que hizo que los fans se quedaran con ganas de más. Sin duda, no habrá que perderles la pista el año que viene.

Ir a un concierto/espectáculo de Los Gandules es más que ir a escuchar música, es como un tratamiento detox contra el aburrimiento, ya que, siempre consiguen que salgas con una sonrisa de oreja a oreja y tarareando sus pegadizas letras.

¡Bien! De puerro, ¡bien!

Crónica por: Guillermo Rodríguez
Fotos por: Irene Lison

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here