Podría extrañar el hecho de que la mítica banda de Eibar, Su ta gar, bajara a Madrid sin presentar nuevo disco desde 2013; pero no debemos olvidar que entonces ya declararon en la misma sala We Rock, que volverían cuando entonces estaban rodando con su último cd “Bizirik gaude”. Así pues, aunque no parecía tanta la expectación a la hora de inicio anunciada como la última vez, era sólo cuestión de minutos que los espectadores más rezagados ocuparan sus sitios para presenciar la descarga de los eibarreses. El propio frontman de la banda, Aitor Gorosabel, retiró las barandillas que separaban la primera línea del escenario, y pude comprobar durante el concierto que esto no supuso problema para los fotógrafos, ya que las primeras filas se movían de sus sitios privilegiados para que los cámaras pudieran realizar su trabajo.

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A las 22:30, con la sala bastante más llena que sólo media hora antes y tras una canción de Mikel Laboa como introducción que parte del público tararearía, la descarga comenzaría con la rabiosa Azken Gurutzada. Nos reencontramos con un Gorosabel y un Bastida hermanados en sonido e imagen, un esforzado y sonriente Galder a la batería y un Igor tan integrado en la banda como si llevara toda la vida en ella. El sonido en la We fue mejorable, y es una lástima porque la música de Su ta gar está llena de matices que la hacen aún más especial. Con la falta de nitidez en el sonido, sí se pudo apreciar, sin embargo, la increíble coordinación que los cuatro músicos tienen entre sí. Llevan una sincronización tan ajustada en su interpretación que parecen una sola persona. Además, hay que reconocer a la sala, que su estructura permite divisar toda la acción del concierto desde cualquier punto de la misma sin perderse nada.

En esta primera parte del concierto alternarían temas de su último trabajo “Bizirik gaude” con el primero y más alabado “Jaiotze basatia”. De manera que la segunda canción de la noche fue la joya de su último trabajo Giza harresia a la que seguiría la que cierra el disco, Zure baitan. Los músicos se aproximarían todo lo posible a las primeras filas, e intercambiarían miradas y sonrisas de complicidad con los presentes. Los clásicos de siempre Etsi Gabe y David eta Goliath darían paso a los recientes Bihotzeko su gar hau y Txakurrak solte, este último en recuerdo a Iñigo Cabacas, joven muerto por una pelota de goma de la Ertzaintza.

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Justo encima de nosotros tuvimos disfrutando a tope a Xavi Bastida, sonriente con su acústica a mano en todo momento para interpretar Hitz margotuak, entre otras canciones con vena poética. El cañonazo Begira, con los acostumbrados saltos de Gorosabel y Bastida, levantó pasiones. Me alegró mucho encontrar que interpretaban el no tan frecuente en sus repertorios Doinu ta ideiak solte, un tema también muy celebrado y coreado por el público. Y por supuesto, no podía faltar el himno inevitable Jo ta ke. También me gustó escuchar Jainko hilen uhartean en directo. Aitor Gorosabel dedicó unas palabras de apoyo a Soziedad Alkohólika por haber sufrido la cancelación de su concierto en Madrid e interpretaron del “Ametsak pilatsen” su canción más rápida y rabiosa: Piztia. Fueron cerrando con una tanda de himnos imperecederos: Mari con los saltos de los músicos, la emocionante Itxaropena, de nuevo con Xavi a la acústica, y la cañerísima Rotaflexa garraxika con Aitor arrancándose la voz en los finales de verso.

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Como bises, añadieron una improvisada canción de cumpleaños para una seguidora entre el público, Zure argia, y llegamos a uno de los momentos más calientes del espectáculo con las interpretaciones trepidantes de Azkar zuregana, con Igor acelerando esa formidable intro de bajo y la espectacular Nazka. Un agradecido Gorosabel declara a la audiencia de la We Rock que en este lugar compuesto por seguidores vizcaínos, madrileños y de los alrededores que aquí se sienten tocando “como en casa”. Una versión alargada de Geroaren hazi heziak por leves problemas técnicos con la guitarra del frontman no hacen sino aumentar la complicidad del grupo con la banda. Geroaren hazi heziak es la única de la noche del aclamado disco “Homo sapiens?”. Y Gau iluna amaitu da y Zure atzetik son las últimas para terminar definitivamente. La música enlatada de Mikel Laboa nos indica que el concierto ya ha concluido. La banda y el público a la espalda posamos para la foto final de recuerdo. Después, los cuatro músicos dan las manos amablemente a los asistentes y nos ofrecen recuerdos del evento como púas y posados para fotografías.

Otra gran noche. El repertorio podría haber sido mejor si el último disco no te gustó demasiado y ya estás muy acostumbrado a las primeras canciones de toda la vida. Subjetivamente pienso que recuperar canciones y/o presentar un nuevo discazo de los que ellos siguen siendo capaces de hacer es en este caso la mejor opción. Los seguidores de Su ta gar somos muy militantes y vamos a recibir todo lo que hagan con los brazos abiertos porque lo hacen desde el corazón, pero estoy convencido de que más de un seguidor se emocionaría si se reencontrara con “Homo sapiens”, “Sentimenak jarraituz”, “Ametsa ote?“ o “Beti Aurrera”. No obstante, si siguen dando conciertos de veintipico canciones con la misma energía y  sentimiento no seré yo quien falte entre las primeras filas de sus próximas descargas.

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Crónica por: Miguel A. R.

Fotos por: Nacho Criado

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