Una vez más volvemos a la archiconocida Sala Galileo Galilei de Madrid, lugar donde músicos, comediantes y artistas se reúnen para ofrecer al público un espectáculo en un ambiente cercano. Esta vez pudimos disfrutar de la presencia de Pablo Carbonell con su grupo mítico del panorama español, Los Toreros Muertos. Fue un concierto de presentación de su nuevo álbum, un doble disco que recoge todas las canciones creadas por el difunto Javier Krahe, del cual Pablo Carbonell era un amigo cercano que fue homenajeado en 2016 en esta misma sala (La Sonrisa de Krahe) tras su fallecimiento el año anterior.

Los Toreros Muertos en Madrid
Los Toreros Muertos en Madrid

Y… ¿quién es Javier Krahe? Pues para los despistados, fue un cantautor y poeta español que grabó en 1981 un disco con Joaquín Sabina y Alberto Pérez bajo el nombre de ‘La Mandrágora’. Por otro lado, fue el cofundador del sello discográfico 18 Chulos. Siendo uno de los cantautores con mayor recorrido musical de España desde los 80.

El concierto empezó con 20 minutos de retraso, aunque es comprensible con la cantidad de gente que asistió a pesar de ser entre semana, lo cual siempre dificulta la asistencia de público. Pero, el espectáculo no tardó en echar a andar y con la sala llena. Todo comenzó con la entrada de Carbonell al escenario con un solemne traje blanco, color que vistió toda la banda, el cual resaltaba sobre el negro fondo del escenario. Ya en la primera canción Carbonell se perdió… cosa que pasaría en varias ocasiones… PERO, al contrario de lo que cualquiera pensaría, fue un alivio cómico que el cantante de Los Toreros Muertos manejó con soltura y humor. Además, entre canción y canción animó la noche con anécdotas de Krahe para presentar cada tema (destacando el comentario sobre bonobos porque “No todo va a ser follar”).

Los Toreros Muertos en Madrid
Los Toreros Muertos en Madrid

Bueno, hablemos de la música que es lo que realmente importa. He de decir, que fue un concierto muy disfrutable, con mucho humor, ritmo, e incluso, un ambiente familiar, como una reunión de viejos amigos. Con mezcla de estilos musicales que cambiaban a cada canción, pudiendo encontrar desde flamenco a country, pasando por rock o rhythm and blues; todo ello sobre la base del estilo de Toreros Muertos, incluidos los chillidos en falsete tan populares que el gran Carbonell aun suelta. Esta mezcla de estilos mantuvo fresco el concierto, que junto con las presentaciones consiguieron que las casi 2 horas de duración pasaran volando. El público estuvo entregado disfrutando cada tema y con la puesta en escena que recordaba a las actuaciones de Javier Krahe, que Los Toreros Muertos emularon con respeto y cariño desde el escenario desde el que pudimos escuchar de nuevo sus letras.

Como anécdota, el socio gerente de la sala Galileo Galilei, Germán Pérez, estuvo sentado a nuestro lado disfrutando de las canciones como uno más del público.

Cierro la crónica con un agradecimiento y una antítesis en un pareado:

A Javier Krahe, gracias por tus versos,
Y larga vida a los Toreros Muertos.

Crónica por: Guillermo Rodríguez
Fotos por: Rebeca Leitor

 

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