Entre polvorón y mantecado el pasado 22 de diciembre tuvo lugar el recital que nos ofreció Burning en la Sala But, con un sabor muy navideño. Una verdadera celebración del Rock and Roll en su pura esencia, desde las mismísimas entrañas de la ciudad que vio nacer a esta mítica banda y la cuál llevan siempre por bandera.

La inmensa sala ya lucía llena a las 21.25, hora exacta en la que todo el grupo desfilaba hacia el escenario capitaneado por el gran Jhonny y su inconfundible impronta. Sin más preámbulo empezaron con «Las Chicas del Drogstore», muestra inmejorable de la magnífica sinergia que se crea con la banda al completo tocando a un mismo tiempo. Un ambiente especial. Primer solo mano a mano entre Niko Álvarez y el gran Eduardo Pinilla, el primero de muchos, para deleite del personal. Así fue como se sentaron las bases de lo que sería una constante durante toda la noche. A saber, unos músicos como la copa de un pino dejándose el alma en el escenario.

Mientras, una sarta de clasicazos se iban sucediendo, «Bestia Azul», «Jim Dinamita», «Baila Mientras Puedas», «Willie Dixon»… Y nosotros encantados, claro. Con la blusera «Águilas» Miguel Slingluff demostró una vez más su mano con el saxo así como Carlos Guardado su tiento con el bajo, en este tema con más ahínco si cabe.
Poco a poco y así sin darnos cuenta, ya estábamos recitando el consabido «Que hace una chica como tu en un sitio como este…» Del que no nos cansaremos nunca. Hubo tiempo también de advertir a nuestra mamá que nada, nada va a pasar a ritmo de Rock and Roll. En la espléndida «Todo a Cien» vimos como Niko Roca se lucía a la percusión dando un toque de lo más exótico al tema que, con el público animadísimo dando palmas, culminó con un pasaje instrumental en el que todos los músicos se iban sumando progresivamente para acabar tocando a una. Un sonido y una calidad brutal.

Y más madera. Con «Corre conmigo» las parejas cantan y se abrazan tiernamente. Pasa lo mismo con «Como un Huracán». Y así, con muchos clásicos en el camino, nos vamos acercando al final. El plato fuerte, otro más, con Javier Andreu de La Frontera en «Mueve Tus Caderas», donde a esas alturas ya no éramos capaces de bajar de la cima a la que nos había llevado a hombros el grupo durante todo el concierto. Y cuando pensábamos que ya no nos podían llevar más alto, nos subían un poquito más.

Así pasó con los bises, el público en silencio escuchando a Jhonny acompañado únicamente de su teclado en «Pura Sangre», o el gran sonido de saxo en «No Es Extraño Que Tu Estés Loca Por Mi». Después «Nena» y como broche de oro, La Balada, «Una Noche Sin Ti»  con la que definitivamente finiquitaron dos intensísimas horas de rock.
El feliz estado de embriaguez en el que nos quedamos después me impide recordar nada más.

Salud y Rock and Roll

Crónica por: Elena O.B
Fotos por: Pedro Bao López

 

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