Hacía un año y medio que Ratos de Porao se presentaban en la sala Copérnico para celebrar los 20 años de existencia de la tienda de skate “Conflict”, en aquella ocasión acompañados de Speed Sickers y Grippers. Ahora volverían para ofrecer una noche de música extrema con nada menos que Brujeria.

Los brasileiros Ratos de Porao comenzaron con “Odio” del “Anarkophobia” y seguidamente ejecutaron “Amazonia nunca mais” de “Brasil”, disco del que eligieron más canciones para nutrir el repertorio de este concierto, como la siguiente: “Lei do silencio”.
Sin demorarse para ver a sus ídolos, pudimos ver una sala Copérnico llena de fans muy entregados al completo con la banda. A pesar de ser los teloneros, en esta ocasión hay auténticos fanáticos de RDP que se hacen notar desde el primer minuto de la descarga de los brasileiros. De hecho, ya en estas primeras canciones algunos hinchas incluso se animaron a subir a las tablas para practicar los primeros mosh. El frontman Joao Gordo daba lo mejor y más furioso de sí apoyando el pie sobre las PA y levantando los brazos como acostumbra, mientras el guitarra Jao ejecutaba sus acordes y el inquieto bajista Juninho, se movía constantemente sin escatimar en hardcorianos saltos en escena meneando su Rickenbaker con la pegatina de Dio que exhibe su gusto por el heavy metal de Ronnie James. Pero si he de ser sincero, el que me dejó con la boca abierta por su exhibición técnica fue el batería Boka, que castigaba su instrumento con maestría y sin tregua. Entre canciones como “Testemunhas do apocalipse”, “Ignorancia” y “Crianças sem futuro”, destacamos “Farça nacionalista”, que levantó aún más la ya de por sí alta euforia colectiva de los asistentes a la sala Copérnico.
Después de la reciente “Grande bosta”, vino una tanda de canciones más antiguas: “Morrer”, “Nao me importa” y una de los himnos imprescindibles de los brasileños: “Crucificados pelo sistema”. Más temas del disco “Brasil” como “Herança”; además: “Conflito violento”, “Suposicollor” y “Pensamientos de trincheira”. Hubo espacio para dar un breve respiro al hardcore con una pequeña rienda instrumental a los ritmos funky, pero sin engañarnos, que la caña de RDP no se hacía esperar con más balas: “Estilo de vida miserável”, “Crocodila” y “Aids, pop, represao”. Destacó la pegadiza “Beber ate morrer” antes de despedirse definitivamente con “igreja universal” y “Crise geral”. Gran sabor de boca nos dejó Ratos de Porao a todos.

Y llegó el turno de Brujeria. En cabeza, Juan Brujo ataviado con chaleco, pantalones con flecos de los que cuelga un amenazante machente de grandes dimensiones y botas. A su izquierda, el británico Shane Embury, alias “Hongo”, con un llamativo bajo cuyo mástil es iluminado con luces verdes, que también toca en Napalm Death. El segundo cantante, Sangrón, arropa al Brujo a la voz. A la guitarra, Criminal con estética hardcoriana de pantalones piratas y calcetines altos. Y a la batería, Hongo Jr. procura una base rítmica de técnica envidiable. Todos ellos van totalmente enbozados con su imprescindible pañuelo en la cara cubriéndolos el rostro. La divertida y alegre intro de “Cuiden a los niños” auguraba un concierto sin un solo momento de aburrimiento. Las primeras canciones de la noche son prácticamente clásicos de la banda: “La ley de plomo”, “El desmadre” y el recuerdo al disco “Raza odiada” con “Colas de rata” y “Echando chingasos” y “La migra”, con la habitual interpretación de la intro que le precede por parte de Juan Brujo y el Sangrón como si de actores de teatro se tratase. Además el material más reciente de Brujeria fue también muy bien recibido: “Viva presidente Trump!”, “Ángel de la frontera” y “Santongo” son temas que pueden seguir interpretando en los años venideros a juzgar por la reacción de la gente en concierto.
Añadieron después, “Desperado”, y no podía faltar la acostumbrada “Pito Wilson”, esta vez sin la intro enlatada en la que se representa el ametrallamiento del político norteamericano Pete Wilson con un “cuerno de chivo”. Sí sonó en cambio la ñoña intro infantil del disco “Brujerizmo”, que fue bailada y canturreada por grupo y seguidores. Y como no, la contundente canción fue recitada en masa. La pesada y contundente “División del norte” precedió a “Anti-castro”. También sonó la llamada a los greñudos locos que hoy son soldados rasos de la “Marcha de odio”. Y otro pegadizo tema de Brujeria; “Revolución”.
Una chica del público fue invitada a subir al escenario para sujetar un cartel en el que se podía leer “sí” o “no”, cartel que esta mostraba según qué frases de la canción “Consejos” recitaban Brujeria. Otra canción del último disco “Pocho Aztlan”: “No aceptan imitaciones”. Para interpretar el trallazo final “Matando hueros”, Brujeria contaron con Joao Gordo a las voces y para despedirse definitivamente sonó la metálica versión de la horrible “Macarena” de “Los del Río” renombrada como “Marijuana”. Ante los conciertos de estos dos titanes de la música extrema sólo podemos gritar: “Vivan México y Brasil, cabrones!”

Crónica por: Miguel A.R.
Fotos por: Willy Copa.

 

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