Bloodhunter es una banda que, debido a su corto tiempo de vida, muchos aún no han podido disfrutar. Perteneciente al género que nos gusta denominar metal extremo, Bloodhunter nació en tierras gallegas hace tan solo diez años, en 2008, y sacó su primer álbum completo en 2014. Tras el éxito rotundo de su anterior disco, que acabó agotado en todas las tiendas a pesar de haber sido distribuido en más de diez países, la banda por fin se decidió a sacar su segundo álbum: “The End of Faith”. Con todas las expectativas que había acumulado, Bloodhunter no podía decepcionar con su nuevo lanzamiento. Y no lo hizo.

Este álbum fue producido por Álex Cappa y el propio Bloodhunter. También fue Álex el que se encargó del diseño, con ayuda de Daniel Luces, y el que, junto a The Metal Factory Studios, elaboró la mezcla y la masterización. La grabación del disco tuvo lugar en sitios diversos: Lightshout Studios (por Daniel Luces) para las guitarras y el bajo, The Metal Factory Studios (por Álex Cappa) para la voz y Ultrasound Studios Braga (por Pedro Mendes) para la batería.

La primera canción, “The Forbidden Zone”, presenta el disco a modo de introducción con una bonita pero breve pieza instrumental. Los riffs agudos de guitarra de Fenrir y el potente doble bombo de Éadrom en la batería ayudan a intuir el sonido que tendrá el resto del álbum. La siguiente pieza, “The End of Faith” en contraposición a la anterior, rompe con un inicio feroz que cautivaría a cualquier fan del género; no en vano es la canción homónima del álbum. El amplio rango de los guturales de Diva Satánica, que alterna entre agudos extremos y bajos profundos, sumado a esos riffs rítmicos tan cautivadores y melódicos propios de las mejores bandas de metal, consigue provocar una inyección de adrenalina por vía auditiva a cualquiera que lo escuche. El siguiente temazo, “Eyes Wide Open”, quita protagonismo a la parte melódica, que queda en gran parte concentrada en el solo, para demostrar la increíble fuerza y potencia que el sonido de Bloodhunter puede alcanzar. Su cuarta canción, “Still Standing Up”, mete al oyente de lleno en un ritmazo del que no podrá escapar hasta que la misma finalice. Combinando partes melódicas con otras más rápidas y feroces, en las que guitarra y batería se combinan a la perfección para ofrecer un sonido armónico y contundente, Bloodhunter consigue introducir una variedad refrescante sin alterar en ningún momento el ritmo característico de la canción. “Death and Rebirth”, a continuación, empieza con un inicio lento y pausado para subir rápidamente la velocidad, atrayendo a su víctima hacia una cancionaza con una instrumental variada, gran disparidad de tempos y un frescor increíble. La siguiente pieza, “The Queen Beast”, es fuerte, rápida, y cargada de adrenalina, haciendo uso de riffs de guitarra técnicos, precisos y, sobre todo, veloces. “All These Souls Shall Serve Forever” es sin duda una de las canciones más variadas del disco. Su comienzo fuerte y rítmico evoca a una versión más grave de ciertas bandas de trash metal, pero pronto vuelve a inclinarse hacia el sonido death que domina el álbum, menguando la melodía hasta los estribillos. Es una de las piezas más veloces y cargadas del disco, sobre todo hacia el final, e influye un solo de guitarra tan técnico y vertiginoso que hace que Fenrir no tenga mucho que envidiar a los mejores del género. El siguiente tema, “Spirits of Sin”, mantiene la velocidad del anterior y propone una aproximación más melódica y, a la vez, increíblemente feroz. El solo de guitarra aquí es una cuesta sin final, cuya rapidez y agilidad no deja de subir en ningún momento. La novena canción, “Let the Storm Come”, sin duda impondrá a cualquiera que lo escuche a agitar la cabeza. Desde su apertura, con las palabras “¡Dios está muerto! ¡Satán vive!”, hasta su final, este tema se conforma como uno de los más brutales del álbum. El penúltimo temazo, “Possessed by Myself”, opta por una aproximación más melódica y dota de más protagonismo a los instrumentos, cuyo trabajo en esta pieza dejaría boquiabiertos hasta a los críticos más exigentes. Por último, la cancionaza que cierra el álbum es “Crystal Mountain”, una versión del clásico de Death, una de las bandas más icónicas del death metal. Con un sonido actualizado y el toque característico de Bloodhunter, este tema se convierte en un tributo más que digno a la que es para muchos una de las mejores canciones de death metal de todos los tiempos.

En definitiva, “The End of Faith” es el álbum más técnico y refinado de la banda. Las cañeras y brutales composiciones, sumadas a una calidad de sonido impecable, muestran la evolución de Bloodhunter hacia un death metal pulido, moderno y, cómo no, extremo.

TRACKLIST:
1. The Forbidden Zone
2. The End of Faith
3. Eyes Wide Open
4. Still Standing Up
5. Death and Rebirth
6. The Queen Beast
7. All These Souls Shall Serve Forever
8. Spirits of Sin
9. Let the Storm Come
10. Possessed by Myself
11. Crystal Mountain

Adryh

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